MasterClass de Inés Bacán en Lebrija: LA TRANSMISIÓN EN CORTO

La cantaora de Lebrija ilustra a un grupo de alumnos con su conocimiento musical, su voz privilegiada y su oído innato

Escuché decir hace poco a uno que sabe que los flamencos enseñan con su presencia. Inés Bacán es de esas mujeres flamencas que enseñan tan solo con su presencia. A eso hay que unirle sus conocimientos musicales, su voz prodigiosa y su oído innato.

Es todo un lujo asistir a una MasterClass de Inés Bacán en Lebrija. La cantaora transmite junto al cante su memoria y se convierte así en una oportunidad única de conocer de primera mano los cantes de una de las familias más privilegiadas de los gitanos flamencos del Bajo Guadalquivir.

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Master Class de INÉS BACÁN en la 52 Caracolá Lebrijana 2017

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Master Class de INÉS BACÁN en la 52 Caracolá Lebrijana 2017

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Master Class de INÉS BACÁN en la 52 Caracolá Lebrijana 2017

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Master Class de INÉS BACÁN en la 52 Caracolá Lebrijana 2017

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Master Class de INÉS BACÁN en la 52 Caracolá Lebrijana 2017

Inés les pregunta a sus alumnos, que han viajado de todas partes de España y algunos del extranjero: ¿en qué cante os sentís más cómodos? Y ellos canturrean para que la artista lebrijana los oriente y los lleve por el camino de lo jondo: «hay que economizar la voz», dice, «y meter los cantes a compás», imprescindible para acercarse al flamenco.

Inés Bacán entra directa al cante. No se entretiene con entradas innecesarias y experimenta con especial sabiduría, acompañada por la guitarra de Ethan Sultry que la apoya en las clases, los cantes propios de estas tierras: la soleá por bulerías, las cantiñas y la seguiriya. También da tiempo para hablar de cante: «en mi familia cantamos muchos y todos cantamos diferente, esa es la riqueza y a variedad del flamenco», dice la cantaora descendiente de los Pinini y hermana del guitarrista homenajeado esta 52 Caracolá, Pedro Bacán: «a mí me gusta la evolución en el flamenco, siempre que se conserve la estructura».

También hemos hablado con algunos de los asistentes a la MasterClass. Ana Espigares ha venido desde Madrid con su madre y su hija para empaparse de flamenco. El turismo cultural es cada día una mejor alternativa para aquellos que tienen una pasión, en este caso el cante: «Admiro a Inés como cantaora y he venido a su clase para poder estar cerca de ella», nos explica una mujer que utiliza el cante como terapia: «me hace desconectar, me relaja». La familia ha asistido también al recital en el Patio de lso Naranjos y al espectáculo Solera en el patio trasero de la Casa de la Cultura. Tres días intensos qu se pueden convertir en una experiencia única en tus vacaciones.

El amigo Pablo de Leticia con Z visita Lebrija ya por tercera vez, siempre con el mismo interés, el de escuchar de forma directa a Inés Bacán y el flamenco de Lebrija. Músico de formación, es gran conocedor de letras y cantes de nuestra tierra. Durante las clases, ejecutó un rosario de letras por soleá que disfrutaon junto a él Inés Bacán y Ethan Sultry.

Hay que admirar a este grupo de personas que se acercan al flamenco aprendiendo a ejecutar los cantes. Nosotros hemos llegado a la conclusión de que hay que escuchar mucho flamenco y de que lo más difícil es el compás.

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Master Class de INÉS BACÁN en la 52 Caracolá Lebrijana 2017

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Master Class de INÉS BACÁN en la 52 Caracolá Lebrijana 2017

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Master Class de INÉS BACÁN en la 52 Caracolá Lebrijana 2017

Entrevista a INÉS BACÁN con motivo del XX Aniversario del fallecimiento de su hermano Pedro Bacán

«En Francia decían que mi hermano era el músico del siglo XXI»

La cantaora lebrijana Inés Bacán acaba de sacar un nuevo disco «Serrana» que ha presentado ya en París, Barcelona y Madrid. Podríamos hablar de esta nueva aventura con el guitarrista Pedro Soler y el violonchelo de Gaspar Claus. Pero en esta ocasión hablamos con Inés de una manera más íntima y personal, hablamos de recuerdos y hablamos de la música de su hermano Pedro Bacán, siempre presente.

LebrijaFlamenca.com: Con tu hermano Pedro llevastéis «El Clan de los Pinini» a París. ¿Qué recuerdas de aquellas actuaciones en la Ópera de París?

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Entrevista a INÉS BACÁN

Inés Bacán: Para nosotros fue una cosa preciosa, es que aquello era todo belleza. La Ópera de París por dentro es una maravillla… y estuvimos tres días actuando allí. Teníamos un grupo grande y otro más reducido, con Concha Vargas, Pepa de Benito, Joselito de Lebrija, mi hermano y yo.

Otro día actuamos «todos los gitanos del mundo»… ¡Hay que ver con qué colorido se visten por ahí las gitanas! Y Pedro pendiente, a ver en qué coincidíamos todos los gitanos que había allí. Y era en el tango. Salimos todos cantando por tango, hasta yo bailé que nunca he bailado, pero éramos tantos que allí mismo en la rebujina bailé yo. Todos cantando a coro por tangos, un guitarrista de ellos que también era famoso y Pedro. La gente aplaudiendo… Y después estuvimos fuera de la Ópera en la escalinata y en el vestíbulo cantando… fue precioso.

LebrijaFlamenca.com: ¿Qué pretendía Pedro Bacán con este espectáculo, llevando a París esa forma vuestra de cantar y de expresaros?

Inés Bacán: Pues Pedro pretendía que el mundo conociera lo que es el flamenco natural de las casas de los gitanos de la baja Andalucía, la juerga de los gitanos en las casas… y lo consiguió. Porque nosotros no llevábamos flores ni nada, íbamos elegantemente vestidos, como los gitanos cuando vamos a una boda, y como decía él, íbamos sobrios. Sobrios era de negro. Estaban locos con Pedro y con la gente que llevaba él. Mi hermano estaba muy considerado en Francia: decían que era el músico del siglo XXI.

Allí nos recibía un muchacho que tenía Pedro con una furgoneta. Y poníamos la radio y escuchábamos que decían: «¡ya están aquí los Pinini!». El teatro lo poníamos hasta los topes, hasta las escaleras se vendían. Le decían a la gente que no había entradas y el público decía que no les importaba verlo en las escaleras. Nos llevábamos más de dos horas de espectáculo y el público no se iba. Porque había mucha calidad concentrada entre nosotros, y mucha transmisión. Para nosotros era una juerga, estábamos allí tan a gusto que nos comportábamos como tal. Mi hermano no era de que bebiéramos ni nada de eso, pero sabía ponernos a gusto. Venía mucha gente con age como el Chícharo, el Cagaleri de Jerez que estaba sembrao… de los camerinos ya veníamos a gusto.  Mi hermano en Francia no era como un Dios, pero parecido… Adonde iba Pedro llenaba, y era normal porque la música de Pedro era increíble.

Pedro llevó a Francia el flamenco de verdad. Antes iban a Francia muchas compañías importantes, con mucho zapateado, que yo no le quito a eso su mérito, que lo tiene. Pero Pedro quería enseñar de adónde había salido lo otro. Que para saber eso, antes había que saber lo primero, que es la fiesta natural, y de ahí habían salido esos grandes artistas, o lo habían visto antes o se habían interesado en verlo. Esa era la base principal para después tú hacer lo que tú quieras.

LebrijaFlamenca.com: Tú has hablado muchas veces de la genialidad de Pedro Bacán, tanto para acompañar como para componer y como músico  universal. ¿Cómo defines la música de tu hermano?

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Entrevista a INÉS BACÁN

Inés Bacán: La música de Pedro era profunda, era muy refinada y era de una sabiduría enorme. Porque él cantaba también y muy bien. Entonces, para acompañar y para todo, eso le valía mucho. Nada más que tú salías cantando ya sabía el tono que te tenía que dar, por eso lo llamaban tanto para acompañar. Y la faceta de solista, aquí en España no lo sabían pero en Francia sí, y era una maravilla.

Esa última faceta es la que tuvo él con Stephan y Ramón (los músicos del espectáculo Marisma, la guitarra de diez cuerdas de Stephan Schmidt y el violonchelo de Ramón Jaffé). Una vez me llamó a mí Ramón, que fui yo a Alemania. Y el director del teatro le dijo a Ramón que quería hablar conmigo, un muchacho que era director de la Academia de Música de Suiza. Y me dijo que tenía muchas composiciones de Pedro y que quería que yo cantara con él. Estaban locos con Pedro.

LebrijaFlamenca.com: ¿De dónde piensas tú que le venía a Pedro ese instinto musical o esa sabiduría que tú hablas?

Inés Bacán: Pues de dónde le va a venir, de los genes. A un niño gitano le haces compás desde pequeñito y ya está cantando y bailando. Eso lo traemos nosotros y él lo expresó en la guitarra. Él era una persona muy… se iban los gitanillos con él al soberao y tenía una afición enorme. Se llevaba horas… él no se daba cuenta nunca de soltar la guitarra. Se le iban las horas, yo lo tenía que llamar para comer. No se acordaba de comer, de tanta afición que le tenía a la guitarra.

Fue también el tesón, el trabajo de día a día. Eso es muy importante, el trabajo diario en la música. Aunque yo soy la primera en decir anda, pero en el fondo pienso que no, que hay que prepararse y estar en el mundo del arte, actualizada, estar en el momento que hay, saber lo que suena, eso es muy importante.

LebrijaFlamenca.com: ¿Qué puedes decirme de la personalidad de Pedro? ¿Cómo era en su día a día?

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Entrevista a INÉS BACÁN

Inés Bacán: Pedro era muy buena persona, muy despistado. También tenía mucho genio, a mí me reñía cuando yo era soltera. Pero como mi padre era peor que él, yo tenía la ventaja que podía salir con él: «voy con el hermano, papá» y entonces me dejaba ir. Era una persona muy sencilla, humilde, no se creía las cosas. Muy buena gente, se paraba con quien fuera. Era una persona muy curiosa de todas las cosas, por eso sabía tanto. Siempre detrás del porqué de las cosas.

Le gustaba mucho conocer a otros gitanos de otros sitios, conocer la forma de ellos. Una vez estuvimos en un pueblo de Francia y vimos una cochera grande. Y vimos que había flamenquitos. Nos bajamos y no veas cómo vivían de bien. Tenían de esos coches-casas. Tenían su asistencia social, los niños iban al colegio cuando venía de vender. Gitanos bien vestidos, estaban muy bien. Y nosotros disfrutando con ellos. Vivían en caravana, les ponen su sutio para que entren y dejen la caravana. Otra vez en Portugal, había unos gitanos con una candela y nos bajamos del coche y allí estuvimos hablando con ellos. Queríamos enterarnos del porqué de las cosas. Nosoros lo gitanos tenemos más o menos la conciencia de dónde venimos, de la India, pero no sabemos. Y él tenía esa curiosidad del origen de las cosas, como todos nosotros lo tenemos. Yo creo que todos los que nos consideramos gitanos tenemos esa curiosidad.

Lo que define perfectamente la historia de los gitanos es el disco de Juan de «Persecución». ¿Por qué no tenemos nuestra lengua? Porque nos la prohibieron, nos llevaban a las galeras, como decía mi primo Juan, pobrecito. Hacían inquisiciones con todos nosotros. Adoptábamos los nombres de ellos, teníamos que renegar de nuestra raza, todo eso. Y por ahí los gitanos no sufrieron tanto como los de aquí. Porque yo estuve con mi hermano Pedro en Hungría y allí los gitanos hablaban perfectamente su idioma. Hablaban el romaní perfectamente y decía Pedro: «¡qué vergüenza, que nosotros no sabemos!».  Tenían la misma filosofía nuestra: «ustedes en la cama y nosotros en el suelo».

LebrijaFlamenca.com: La relación que tú tenías con tu hermano era muy íntima y especial, desde pequeñitos.

Inés Bacán: Íbamos a todos lados juntos los dos, desde niños. Me acuerdo ahora que íbamos a la procesión de los Blanquillos juntos y a él le gustaba mucho comer y me decía «vámonos ya, Inés, que momá tiene arroz con leche y espinacas» (se ríe con ganas). Estábamos siempre juntos.

Me explicaba las cosas que yo no entendía, habré tenido siempre la inteligencia más chica que él. Tenía la frente más chica que él. Me explicaba siempre las cosas y me decía «por mucho que te hable no me entiendes».

Teníamos mucha conexión. Yo sabía muchas veces lo que él estaba pensando. Nada más que lo miraba, ya sabía lo que pensaba. Y él a mí igual. No hacía falta que me hiciera ni seña. Y con el hijo Sebastián me pasa igual, tiene la misma mirada que Pedro. Cuando mi hermano Pedro se fue de Lebrija lo pasé muy mal. Era mi compañero. Yo tenía mis amigas, pero lo que yo hablaba con mi Pedro no lo hablaba con mis amigas. Yo era una niña muy corta y él lo sabía, y él me quería sacar de eso. Quería ayudarme a salir de esa timidez, de esa cosa que yo tenía de meterme par adentro, de huir de las cosas.

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Entrevista a INÉS BACÁN

Esa foto que tengo en el salón lo dice todo. Es el día que me escuchó cantar por primera vez por seguiriyas. Él sabía que yo cantiñeaba y se lo decía a mi madre. Pero yo salía corriendo. Yo no cantaba ni en fiestas. Desde esa fotografía, en tres meses yo grabé con Pedro. A mí, mi hermano no me dijo cómo cantar por soleá o por seguiriyas, como la gente se cree. A mí, mi hermano me corregía: «es así porque cuadra mejor y es más bonito». Pero a cantar no. Yo cantaba por seguiriyas desde que tenía 12 años, de haber escuhado a mi padre y a mi gente. Mi hermno Pedro decía que yo jugaba con la estructura de la seguiriya y de la soleá. Yo una letra chica, me pongo y le hago una terminación por seguiriyas.

Yo aprendí también mucho de escuchar a mi padre. Mi padre decía que lo más importante de los cantes era versificar: «Ay, qué fatiga más grande la que estoy pasando…» (y se pone a cantar Inés Bacán, termina la entrevista por seguiriyas).

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Entrevista a INÉS BACÁN

Serrana, nuevo disco de INÉS BACÁN

La cantaora lebrijana presenta su nuevo trabajo en Barcelona, París y Madrid en las próximas semanas

Serrana es un trabajo discográfico que va más allá de la herencia natural que recibe la cantaora Inés Bacán de parte de su familia. Con el acompañamiento de Pedro Soler a la guitarra y de Gaspar Claus al violonchelo, Inés Bacán introduce otros cantes del levante menos conocidos en su repertorio, aunque también sacados de la memoria de la artista, como son los fandangos, las bamberas, las granaínas y la propia serrana.

Inés Bacán  presentará su nuevo trabajo discográfico en Barcelona el próximo 4 de febrero, en la tierra en la que es anfitrión Pedro Soler. A final del mes de febrero viaja a París y a principios de abril llevará Serrana a Madrid. Unos primeros conciertos que servirán para dar a conocer su nuevo proyecto, en el que se aprecia de manera especial la musicalidad de la artista, acompasada por el violonchelo de Gaspar Claus en varios de los temas.

Desde las primeras granaínas, la voz de Inés Bacán se acerca con conocimiento a las armonías del violonchelo. Voz e instrumento se unen de forma natural en un prodigioso encuentro. La serrana le da nombre al disco. «De la Sierra Morena / vienen bajando / unos ojitos negros / de contrabando. / Bajando vienen / unos ojitos negros / que me detienen». Memoria popular y memoria de Lebrija.

En el disco aparecen dos temas que ha compuesto su hijo José Bacán: el titulado «Aquellos trenes», unos tientos en los que narra la epopeya y persecución de los gitanos por los nazis; y las «Nanas «del Mar» que en boca de Inés Bacán constituyen un género flamenco en sí mismo.

Parecería que estamos acabando, pero ahora es cuando vamos a destacar los temas que más nos han atrapado: el romance corrido y mantenido a compás con las palmas; unas bamberas en las que la voz de Inés se mece a la par del violonchelo mientras la guitarra marca los vayvenes de manera magistral, y los fandangos gitanos que canta Inés acordándose también de su herencia sagrada.

Y por fin llega la seguiriya al final del disco, por si hubiera dudas sobre la procedencia del cante de Inés Bacán: unas seguiriyas dedicadas a su padre Bastián, que como dice la letra «cantaba en silencio». Una joya del cante gitano en cuanto a técnica y letras: «La candela me enfría  y el frío me quema. / Yo no sabía si llorar de alegría  o reir de pena».

Un disco para los buenos aficionados. Un disco con un gran componente musical, en el que la guitarra experimentada y el violonchelo acompañan el sentido musical de Inés Bacán. Una forma prodigiosa en la voz y una cadencia rítmica que solo la sostienen los que han nacido sabiendo. Un disco que Inés Bacán dedica con cariño a su hijo Pedro, y que contiene oro en paño para los que sabemos en qué sentido el flamenco es patrimonio universal.