Una plaza para María Jesús García Ruiz «La Birira», la voz inconfundible de las sevillanas corraleras de Lebrija

Pasión por las sevillanas corraleras. El acto homenaje a María Jesús García «La Birira» se convirtió a últimas horas de la tarde del jueves, 14 de mayo, en una muestra palpable de que la sevillana corralera sigue viva en Lebrija. Compañeros y compañeras de cruces de «la Birira» quisieron rendirle honores por corraleras, cantando una tras otra letritas tradicionales con tonadas muy diferentes, en honor a la voz inconfundible de las corraleras de Lebrija de María Jesús «La Birira».

Corraleras
Rotulación Plaza María Jesús La Birira, Corralera de Lebrija_mayo 2026.

El Ayuntamiento de Lebrija rotuló una plaza en la barriada de El Recreo con el nombre de María Jesús García Ruiz «La Birira», Corralera de Lebrija, en un acto que se celebró justo en las postrimerías de las Cruces de Mayo de Lebrija de este año 2026. Familiares de María Jesús García, entre ellos hermanos y sus hijos; representantes municipales encabezados por el alcalde de Lebrija. Pepe Barroso, y el delegado de Fiestas, Alberto Pérez, así como de todos los grupos políticos, que han votado positivamente en el Pleno Municipal; y un nutrido grupo de cruceros y cruceras de Lebrija, que quisieron acompañar a la reconocida como «la voz más corralera de Lebrija» que sigue disfrutando de las Cruces de Mayo «hasta el día» en su Cruz de los Cuatro Cantillos.

Un acto sencillo pero muy significativo para el pueblo de Lebrija, que considera las Cruces de Mayo la fiesta más auténtica y popular de las tradiciones andaluzas. «María Jesús es el alma de nuestra tradición», dijo el alcalde de Lebrija, «y representa la tradición oral de esta tierra, con su voz inconfundible y su manera única de interpretar la corralera».

Su hija Carmen Gandullo habló en nombre de la familia y expresó su agradecimiento, dedicando el homenaje «no solo a mi madre, sino a todas las mujeres corraleras de Lebrija, que vivan las cruces de Mayo, la fiesta de las mujeres».

La mirada nueva de El Calvillo aterriza en las Cruces de Mayo de Lebrija

Las Cruces de Mayo de Lebrija son un espectáculo vivo en plena calle. Uno puede venir y embutirse en la fiesta, que es más que nada acogedora. Las sevillanas corraleras suenan hasta la mañana y el forastero al que le guste el baile tiene diversión asegurada.

O venir desde la mañana y asomarse a una de las barriadas en las que las vecinas visten la Cruz. Y participar en los preparativos de la fiesta. Es el caso del joven fotógrafo Mateo Aguilar Calvillo, que colaboró junto a su familia en la Cruz del Pilar, el pasado 1 de mayo. Una nueva mirada sobre la fiesta, centrada en los colores y en las texturas, también en el trabajo colaborativo. Una mirada cercana y afectuosa que también muestra las líneas tangenciales. Nos ha sabido a poco, esperemos que sea el principio de un trabajo más largo.

Montaje de la Cruz del Pilar en las Cruces de Mayo de Lebrija_mayo 2026_Foto El Calvillo.
Montaje de la Cruz del Pilar en las Cruces de Mayo de Lebrija_mayo 2026_Foto El Calvillo.
Montaje de la Cruz del Pilar en las Cruces de Mayo de Lebrija_mayo 2026_Foto El Calvillo.
Montaje de la Cruz del Pilar en las Cruces de Mayo de Lebrija_mayo 2026_Foto El Calvillo.
Montaje de la Cruz del Pilar en las Cruces de Mayo de Lebrija_mayo 2026_Foto El Calvillo.
Montaje de la Cruz del Pilar en las Cruces de Mayo de Lebrija_mayo 2026_Foto El Calvillo.
Montaje de la Cruz del Pilar en las Cruces de Mayo de Lebrija_mayo 2026_Foto El Calvillo.

ESTÉTICA Y COLABORACIÓN_El montaje de las Cruces de Mayo en Lebrija

La llegada de la primavera es en Lebrija una excusa para quedar. Las barriadas empiezan a organizarse para celebrar la fiesta de las Cruces de Mayo. Cualquier decisión se toma en colectivo y cualquier actividad se desarrolla con la colaboración de todas las personas. Es tiempo de comidas en común, de meriendas en plena calle y de actividades compartidas, como la limpieza de los metales o las cadenetas de flores de papel.

En la barriada del Rincón el grupo de whatsApp se altera. Todos y todas acuden a la llamada, y en todos hay una predisposición a colaborar. Las primeras tareas son más duras y requieren de grúa, se hacen la semana anterior a la primera de mayo. Se ponen el techo y los focos, que requieren de una instalación más profesional. También se organizan con cierta antelación algunas iniciativas como la venta de pins para coger algún dinero para la Cruz.

Después y durante una semana, entre comida y comida, dulces, tartas, pucheras y ajos, se van limpiando los metales, pelando las habas y haciendo acopio de colchas y otros utensilios domésticos que puedan adornar la Cruz. Cualquier decisión es una fiesta. Se respeta la estética tradicional, pero cualquier innovación es también motivo de celebración. Este año los vecinos del Rincón han estrenado una lámpara de papel de dimensiones inconmensurables, y ha habido risas para rato.

La Cruz se viste el mismo día que se celebra. Se queda a primeras horas de la tarde y algunas de estas actividades son de una belleza ejemplar. Por ejemplo el izado de las colchas morunas. Los vecinos de la Cruz del Rincón respetan al máximo la estética tradicional. Dotan a la decoración de una armonía casi mágica o celestial. Los metales sobre las colchas y finalmente el altar, que luce orgulloso el Almirez de Plata del pasado año 2025.

La calle convertida en el salón de baile principal de la casa grande que es Lebrija. Un trozo de la Fontanilla arriba con un microcosmos especial. El colorido y el calor humano reciben a las pandillas que visitarán la Cruz durante toda la noche. El ritmo trepidante de las sevillanas corraleras se mantiene durante la fiesta. y no hace falta que se diga: «¡hasta el día, hasta el día!».

Corraleras
Montaje de la Cruz del Rincón_fotos del vecindario, Lebrija 2026
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Montaje de la Cruz del Rincón_fotos del vecindario, Lebrija 2026
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Montaje de la Cruz del Rincón_fotos del vecindario, Lebrija 2026
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Montaje de la Cruz del Rincón_fotos del vecindario, Lebrija 2026