Una estatua de bronce para perpetuar el legado de Juan Peña El Lebrijano

Bronce, granito y un manto de romero configuran el conjunto monumental que desde el pasado 28 de julio servirá para mantener vivo el recuerdo de Juan Peña El Lebrijano justo en el epicentro urbano de su pueblo natal Lebrija. La estatua está perfectamente configurada «con mente y alma» por el escultor trebujenero Augusto Arana, que se ha adaptado al entorno de manera magistral, revalorizando los edificios y monumentos que rodean a El Lebrijano, y dando la dimensión cabal y precisa a la figura del cantaor lebrijano.

El acto de inauguración estuvo presidido por el alcalde de Lebrija, Pepe Barroso, y el delegado del Gobierno de la Junta de Andalucía, Ricardo Sánchez, acompañados de la corporación municipal al completo. Junto a ellos el autor del monumento y la familia de Juan Peña: sus hijos Juan José y Ana Belén Peña Cortés; su nuera Juana Macías, su hermana Tere Peña, su viuda Pilar Soto, primos, sobrinos y nietos. Precisamente sus sobrinos, el compositor y pianista David Peña Dorantes se encargó de la dirección musical del evento, y Gonzalo Montaño de la presentación.

Junto a ellos, artistas que forman parte de la gran familia del flamenco gitano de Lebrija, así como otros venidos de fuera muy relacionados con la vida personal y artística de Juan Peña El Lebrijano: Juan e Inés Bacán, Manuel de Paula, Concha Vargas, Aurora Vargas, Pepa Montes, Ricardo Miño, Pastora Galván, Carmen Ledesma, entre otros. También la prensa ha apoyado este acontecimiento, que trasciende lo local, con la asistencia de Canal Sur TV en directo; el director del ABC de Sevilla, Alberto García Reyes; el presentador ya jubilado, Manolo Curao; y los compañeros de ExpoFlamenco, Juan Garrido y Kiko Valle, además de los medios de comunicación locales absolutamente volcados con el evento.

La sociedad lebrijana representada a través de colectivos como la Peña Flamenca Pepe Montaraz, la Hermandad de los Gitanos de Lebrija, la Asociación Cultural del Pueblo Gitano de Lebrija, el Ateneo Nebrissensi y otros.

La puesta en escena tuvo que ver con el emplazamiento del monumento, en una confluencia de calles históricas de Lebrija. Una toná para sentenciar el cante, a cargo del cantaor aficionado Antonio Peña, en la calle de Las Monjas; un guiño a la Lebrija folklórica y tradicional, con un grupo de corraleras que se aproximaban por la calle Juan Pedro Vidal, y finalmente un numeroso grupo de artistas locales que desde la Plaza de España y por la calle Ignacio Halcón entonaban el himno flamenco creado por El Lebrijano de Libres como el aire.

Ya en el monumento y acompañados de las palmas y las voces del público en los estribillos, han colaborado en la inauguración del monumento los artistas Pedro Jr Peña, Antonio Peña, Cristina Coto, Raquel Zapico, Anabel Valencia y Fernanda Peña, acompañados de las guitarras de Curro Vargas, Benito Velázquez, Luis Carrasco, Antonio Mota, Curro Jr Malena y Rycardo Moreno, con la colaboración de la Escuela Municipal de Guitarra Flamenca de Lebrija.

Como no podía ser menos, la fiesta se desató a los pies del monumento de manera improvisada. Toda una generación de gitanas flamencas que acompañaron en muchas de sus vivencias personales y familiares a El Lebrijano, y también en los escenarios, rindieron homenaje con la mejor forma de expresión que es el cante y el baile por bulerías.

Flamenco
Monumento a Juan Peña El Lebrijano_Lebrija, julio de 2026_alcalde Pepe Barroso
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Monumento a Juan Peña El Lebrijano_Lebrija, julio de 2026_Juan José Peña

A los pies del maestro

El monumento ya es del pueblo. De Lebrija para Juan Peña El Lebrijano. Y una vez descubierto e inaugurado, con una gran ceremonia solemne a la vez que popular, de El Lebrijano para Lebrija. El artista que más representa a su pueblo, aquel que supo adelantarse a los tiempos respetando su origen y su tradición flamenca, el gitano más universal, ya tiene monumento en Lebrija. De Lebrija para el mundo entero. ¡Gracias Juan!

#61Caracolá Mesa redonda_1976-2026 Artistas gitanos comprometidos con la libertad

En el año 1976, del que ahora se cumplen 50 años, se estrenaron tres obras de arte, tres obras maestras, de los artistas flamencos lebrijanos. Un año 1976, en el que hacía pocos meses de la muerte del dictador,

Aún estaban vigentes las leyes de Franco y el camino hacia la democracia no estaba nada claro ni definido. Las fuerzas continuistas del régimen convivían con una fuerza mucho más humana, solidaria, una fuerza diversa, que reunía distintas sensibilidades, pero que tenía un sentido claro: ni un paso atrás hacia la barbarie, todos empujando hacia la apertura, hacia la libertad.

En España y en Madrid, la ultraderecha campaba a sus anchas, con el agravante de que llevaban pistolas: no hay más que recordar los asesinatos de Atocha, que fueron en el 77. En Andalucía, las huelgas y las movilizaciones obreras fueron muy numerosas y decisivas en el camino hacia la democracia. Lebrija también es ejemplo de esto, con el Partido de los Trabajadores al frente.

En el terreno cultural, se intentaba dejar atrás una cultura rancia y oficial, para abrirse a la vanguardia y al futuro. Pocos hubieran dicho que el flamenco también participó de esta apertura. El pueblo gitano sumó a la lucha por la libertad su propia lucha por la identidad. Por primera vez, los gitanos hablaban de los gitanos. Hablaban de su historia de persecuciones y de sus reivindicaciones. Querían, ellos también, un mundo mejor.

En Lebrija los artistas gitanos se lanzan a esta aventura, no sin riesgos. Con unos niveles de excelencia y de calidad artística, además, que se analizan en la mesa redonda de la #61Caracolá EL CANTE QUE NAQUERA, con la presencia de los creadores y protagonistas Manuel de Paula, Concha Vargas y la hija de Juan Peña El Lebrijano, Ana Belén Peña.

La bailaora Concha Vargas fue pareja de baile de Mario Maya en el primer Camelamos Naquerar. que se entrenó en la Universidad de Granada en ese 1976. Goza de buena memoria, así que empieza la mesa redonda recitando unos versos de Pepe Heredia Maya y contando anécdotas de esa representación y la gira que la llevó a las principales ciudades españolas y a París en el 1977.

Manuel de Paula era un joven cantaor por aquellos años 70, relacionado con la vanguardia cultural a través del productor del disco Romance de Manuel Justicia, un tal García Pelayo, director de cine y productor también de Triana y Lole y Manuel. Junto a Antonio Atienza, que hizo las letras, y las guitarras de Pedro Peña y Pedro Bacán, sacaron un disco ambicioso y comprometido con los más vulnerables: «Yo hice el disco que pedían los tiempos», explica Manuel de Paula en la mesa redonda celebrada en el Patio de San Francisco en Lebrija.

Ana Belén Peña era solo una niña en 1976, cuando salió el disco de Persecución de su padre Juan Peña El Lebrijano con textos de Félix Grande. Fue como una unidad didáctica cantada, sobre la historia de los gitanos en primera persona. «Debería haber unidades didácticas en los colegios, hoy en día, para que se explique esta parte de la historia que ha estado silenciada, una historia de persecuciones y discriminación hacia los gitanos», reivindica en la mesa redonda. En la mesa redonda interviene también el historiador y director de escena, el lebrijano Miguel Ángel Vargas.

No podía faltar el cante, que lo trae al siglo XXI el jovencísimo Manuel Monge, acompañado de la guitarra de Curro Vargas. Un trabajo excepcional, ya que ha interpretado un tema de cada una de las obras de arte. A las palmas, Alonso, Kilito y Ángel del Viá. Y en primera fila, la familia lebrijana del cantaor, que aunque es nacido en Jerez está emparentado con José Vargas El Viá de Lebrija.

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#61Caracolá 2026_Mesa redonda_El cante que naquera_Foto WMax
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