#laBienal2026 Seis palmas y un piano_gran estreno de Dorantes en un reluciente Lope de Vega

El pianista lebrijano Dorantes presenta en la Bienal de Flamenco de Sevilla una nueva composición, en siete actos, que se mueve entre la técnica musical que maneja con gran virtuosismo, y la memoria flamenca adquirida de una manera «secreta, recóndita y muy reservada» de su familia privilegiada. Precisamente esta definición de lo arcano explica el misterio del flamenco que David Peña Dorantes ha heredado en sus manos y en su capacidad creativa.

La obra Fractal Arcano, una composición íntegra y cabal que empieza como termina, va llevando al oyente por recónditos paisajes de la naturaleza, como en un vuelo a baja altura. Dorantes se apoya en seis palmeros de extensa experiencia, que colocan el compás en el lugar predominante que exige el flamenco más honesto. Dani Bonilla, Javi Peña, el lebrijano Manuel Valencia, El Oruco, Miguel Fernández, y un Emilio Castañeda que añade los pies con un taconeo notable metido justo a tiempo.

Decía Dorantes al final del espectáculo que la música es «un diálogo donde las palabras sobran». Las palmas se añaden a la melodía del piano en una suerte de conversación entre músicos de gran experiencia. El maestro Dorantes ha sabido dirigir una orquesta de palmas y jaleos que, sin grandes estridencias y muchos matices, comparten la misma cadencia con el piano. El piano se aprovecha en todos sus elementos para el compás, incluida la caja de resonancia y las cuerdas, y los palmeros utilizan su propio cuerpo para añadir sonidos nuevos al acompañamiento. Una genialidad.

El pianista lebrijano se mueve con comodidad por todas las músicas imaginables. Pero es en la soleá y en la bulería donde más emociona. Sus manos son un alarde de rítmica y compás, una veces vertiginoso donde se mide el pulso, y otras veces muy marcado y cadencioso, como el inicio por soleá. Aquí es donde se gana los oles del respetable que llenaba en la noche del sábado, 12 de septiembre, el recién inaugurado Lope de Vega. De hecho, el sonido y la iluminación fueron formidables.

Dorantes deja para el bis el tema que más lo conecta con su infancia lebrijana. Bulerías de Lebrija, y con la ayuda de los palmeros ralentiza y marca el ritmo de la Corredera lebrijana, y convierte un cante gitano de larga tradición en una pieza virtuosa para piano que llega al alma.

Se veía reluciente. El Teatro Lope de Vega se abría al público por primera vez en tres largos años en la misma noche del estreno de Dorantes en la Bienal. El público entró por el Casino de la Exposición del 27 y se encontró con una sala restaurada, la lámpara deslumbrante y el terciopelo rojo todo nuevo. La reparación ha afectado también a los sistemas eléctricos, instalaciones y elementos escénicos.

Sin embargo, la restauración no ha sido completa y queda todavía por recuperar el paraíso y las obras en los exteriores. La chapuza ha sido que la Bienal ha vendido el paraíso y ha tenido que devolver el dinero de las entradas, sin reubicar a los afectados.

Flamenco de Lebrija
Archivo fotográfico Bienal de Flamenco @Laura León

#Bienal2026 La Barzola_Este barrio pide cante

Hubo de todo. Mucho calor, homenaje merecido a José de la Tomasa en su barrio, reivindicaciones populares y mucho cante. La barriada de La Barzola, enclave popular dentro de La Macarena, se echó a la calle para disfrutar de un relevante cartel en honor a José de la Tomasa. El sitio pide arte, arte del bueno, del que toca los sentidos y para eso no hay mejor música que el flamenco, que le cuesta desplazarse a las barriadas, pero que cuando lo hace triunfa. Alrededor del homenajeado los representantes institucionales y otros artistas de Sevilla, como Pastora Galván y Andrés Marín, así como la lebrijana Inés Bacán.

José de la Tomasa estaba a gusto por estar en su barrio y dedicó un cantecito al respetable. Para comenzar el II Festival Macarena Flamenca de este año con su nieto Manuel de al Tomasa, que acompañado del guitarrista Nono Reyes rompió el hielo de forma muy cabal. Le siguió el poderío de Remedios Reyes con Julio Romero a la guitarra y gustando especialmente por tangos y otros cantes festeros.

Los Reyes de Chiclana colmaron el escenario y le toca el turno al principal Antonio Reyes, que con la guitarra de nuevo de su hijo ofreció un recital de los clásicos con un final a pie de escenario. La sorpresa del festival vendría después, con un cantaor muy sevillano como es Potito que se hizo acompañar de la joven guitarra de Manuel Herrera Jr. Gustó mucho en el cante, con aires geniales de gitanería y rebosando compás. Y las maravillas que tiene Sevilla, que andaba por allí el saxofonista Tim Ries, que tocará en la Bienal junto a Rafel Riqueni, y que levantó el espectáculo con la flauta, para rematar con el saxo por bulerías.

Para finalizar, una joven bailaora que va adquiriendo nombre propio a base de reivindicarse y con fuerza sobre las tablas como es Manuela Amador Carrasco, que acompañada de la guitarra de Luis Amador puso el broche al festival de la Macarena.

Flamenco
Bienal2026_Festival Macarena Flamenca en La Barzola_Manuel de la Tomasa
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Bienal2026_Festival Macarena Flamenca en La Barzola_Remedios Reyes
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Bienal2026_Festival Macarena Flamenca en La Barzola_Antonio Reyes
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Bienal2026_Festival Macarena Flamenca en La Barzola_Manuela Amador Carrasco

#laBienal2026 La colección de Carlos Martín Ballester sobre la Ópera Flamenca en Sevilla

Es de estas exposiciones que conviene revisitar, o ir sin prisas, porque hay multitud de documentación, cartelería, fotografías y archivos sonoros de un periodo del flamenco «tan controvertido como fructífero»: entre las décadas de 1920 y 1950 el arte flamenco se transformó en un verdadero espectáculo de masas.

«Lo nunca visto, ni volverá a reunirse tan formidable elenco artístico. Vienen de las Cuevas de Granada, del Sacro Monte y de la Cava de Triana, más de veinte gitanillos y gitanillas a tomar parte de tan brillante velada». Así se anunciaba el «Solemne concierto de Ópera Flamenca» que se celebró en julio de 1928 en la Plaza de Toros de Madrid con la participación de Antonio Chacón, la Niña de los Peines, Manuel Vallejo y José Cepero, entre otros.

La exposición analiza los precedentes de la Ópera Flamenca, cuando el flamenco se vivía en la intimidad de las casas cantaoras o en los cafés cantantes; el período más fructífero de la Ópera Flamenca, con la gira más exitosa organizada por Vedrines y con un elenco artístico «generoso y de calidad», y las consecuencias posteriores de la incorporación de nuevos públicos y el movimiento de ruptura que representó el mairenismo.

La Noche Azul. Ópera Flamenca puede verse en la Nave de Grabados de la Real Fábrica de Artillería de Sevilla, del 2 de septiembre al 22 de noviembre, entro las actividades paralelas de la Bienal. Habrá visitas guiadas los días 15 de septiembre, 31 de octubre y 21 de noviembre, previa inscripción en el correo electrónico coleccioncarlosmartinballester@gmail.com

Carlos Martín Ballester es un coleccionista especializado en patrimonio sonoro y digitalización y restauración de discos de 78 rpm y cilindros de fonógrafo. Su colección es el mayor archivo musical de España del periodo 1890-1960 y sostiene, con razón, que «dignificar el flamenco es investigarlo y conservarlo». En la inauguración de la exposición en Sevilla explicó la importancia de recordar el pasado, «para emocionarse y como sugerencia para futuras creaciones». En el acto, estuvo acompañado de la delegada de Turismo y Cultura del Ayuntamiento de Sevilla, Angie Moreno, y del director de la Bienal de Flamenco de Sevilla, Luis Ybarra. estuvieron también algunos artistas que participan en esta edición de 2026, como Aurora Vargas, Antonio Reyes y Andrés Marín.