Homenaje a José de la Tomasa en una de las actividades de «Flamenco a pie de calle» de la Bienal de Sevilla
Hubo de todo. Mucho calor, homenaje merecido a José de la Tomasa en su barrio, reivindicaciones populares y mucho cante. La barriada de La Barzola, enclave popular dentro de La Macarena, se echó a la calle para disfrutar de un relevante cartel en honor a José de la Tomasa. El sitio pide arte, arte del bueno, del que toca los sentidos y para eso no hay mejor música que el flamenco, que le cuesta desplazarse a las barriadas, pero que cuando lo hace triunfa. Alrededor del homenajeado los representantes institucionales y otros artistas de Sevilla, como Pastora Galván y Andrés Marín, así como la lebrijana Inés Bacán.
José de la Tomasa estaba a gusto por estar en su barrio y dedicó un cantecito al respetable. Para comenzar el II Festival Macarena Flamenca de este año con su nieto Manuel de al Tomasa, que acompañado del guitarrista Nono Reyes rompió el hielo de forma muy cabal. Le siguió el poderío de Remedios Reyes con Julio Romero a la guitarra y gustando especialmente por tangos y otros cantes festeros.
Los Reyes de Chiclana colmaron el escenario y le toca el turno al principal Antonio Reyes, que con la guitarra de nuevo de su hijo ofreció un recital de los clásicos con un final a pie de escenario. La sorpresa del festival vendría después, con un cantaor muy sevillano como es Potito que se hizo acompañar de la joven guitarra de Manuel Herrera Jr. Gustó mucho en el cante, con aires geniales de gitanería y rebosando compás. Y las maravillas que tiene Sevilla, que andaba por allí el saxofonista Tim Ries, que tocará en la Bienal junto a Rafel Riqueni, y que levantó el espectáculo con la flauta, para rematar con el saxo por bulerías.
Para finalizar, una joven bailaora que va adquiriendo nombre propio a base de reivindicarse y con fuerza sobre las tablas como es Manuela Amador Carrasco, que acompañada de la guitarra de Luis Amador puso el broche al festival de la Macarena.














