Pedro María Peña presenta el espectáculo A canela y clavo en la Bienal de Sevilla con las voces de José Valencia, Esperanza Fernández y Duquende
La canela y el clavo son dos especias con olor y sabor intensos. Aportan en las recetas, la misma fuerza y potencia que representa el cante gitano en el panorama flamenco. La base y la esencia. El origen y la raíz.
Canela en rama resultó ser el espectáculo presentado por el lebrijano Pedro María Peña en la Bienal de Flamenco de Sevilla 2026. Tres voces privilegiadas las de José Valencia, Esperanza Fernández y Duquende, cargadas de matices y conocimiento, que se fueron compaginando con razón de ser. Un cante más jondo que daba paso a otro más versátil, cantado con la misma gitanería. Con transiciones instrumentales de gran categoría.
Con momentos estelares, como el cante por bulerías de Esperanza Fernández o su Gelem Gelem ya conocido; los aires camaroneros de Duquende o su interpretación de La Saeta con el acompañamiento del contrabajo de Gal Maestro, el violín de Leslie Jordan y la flauta de Juan Parrilla. Una preciosidad.
En el caso de José Valencia, comienza con una soleá monumental muy de Lebrija y nos alivia con un tema sacado de su espectáculo Nebrissensis. Además nos regala los aires de libertad de Juan Peña El Lebrijano. Hay que señalar que el hilo conductor del espectáculo lo llevan las guitarras de Juan Requena y Joni Jiménez. La parte de coros, percusión y palmas a cargo de Paco Vega, Los Mellis, Pedro Peña jr. y Sergio Aguilera.
Y por si fuera poco el cante, el espectáculo se completa con el baile y el arte de Morón de la Frontera, con un cuadro enérgico de Pepe Torres y Nazaret Reyes, con el cante invitado de El Galli. Añadido, creemos, a última hora, porque no aparece en el programa oficial. Con mucho acierto.






Es difícil remontar con el cante un momento álgido y trepidante de baile, y más aún cuando los bailaores se entregan y hacen alarde de compás y hermosura. Sin embargo, es después del baile cuando llega para nosotros el mejor momento de la representación, con una seguiriya gigantesca y a la vez, íntima, cantada mano a mano por las tres voces principales. Gustándose, admirándose, emocionándose ellos mismos, José, Esperanza y Duquende, Y emocionando a todo el respetable.
Lebrija se cuela por todos los resquicios. Y al fin del espectáculo se llega con la composición «Cantad Gitanos» de Pedro María Peña, que forma parte de la banda sonora del documental La Gran Redada y que está dedicada a su abuela María Fernández La Perrata.
Un espectáculo con una calidad indiscutible, que reivindica la aportación del pueblo gitano al flamenco, que es fundamental. Como hemos dicho, estas dos especias son especialmente intensas, y además buenas para la salud. Como decía El Lebrijano, «a canela y clavo me hueles tú a mí… y a jazmín».












