Las vecinas visten la Cruz del Pilar el día 1 de mayo para la celebración nocturna de la fiesta más auténtica de Lebrija
Las Cruces de Mayo de Lebrija son un espectáculo vivo en plena calle. Uno puede venir y embutirse en la fiesta, que es más que nada acogedora. Las sevillanas corraleras suenan hasta la mañana y el forastero al que le guste el baile tiene diversión asegurada.
O venir desde la mañana y asomarse a una de las barriadas en las que las vecinas visten la Cruz. Y participar en los preparativos de la fiesta. Es el caso del joven fotógrafo Mateo Aguilar Calvillo, que colaboró junto a su familia en la Cruz del Pilar, el pasado 1 de mayo. Una nueva mirada sobre la fiesta, centrada en los colores y en las texturas, también en el trabajo colaborativo. Una mirada cercana y afectuosa que también muestra las líneas tangenciales. Nos ha sabido a poco, esperemos que sea el principio de un trabajo más largo.
Reportaje fotográfico de El Calvillo en la Cruz del Pilar










