La cantaora sevillana acude bien acompañada y es bien recibida en la Caseta de Curro Malena
La cantaora sevillana Aurora Vargas es un referente indiscutible en el universo flamenco, y especialmente para el pueblo gitano de Lebrija. Esto se demostró el pasado viernes de Feria, en los momentos previos al homenaje que le ha rendido la Caseta de Curro Malena, en los que la cantaora sevillana no paró de saludar y hacerse fotos con los socios de la Caseta y otros lebrijanos que se acercaron a saludarla.
Familias gitanas de Lebrija que conocen el cante gitano y que reconocen en Aurora Vargas un referente, no solo como artista sino como persona. La presencia de la cantaora se agradece en Lebrija, tanto como cuando viene a actuar en la Caracolá como cuando se acerca a echar un buen rato como el de la pasada noche en la feria. Y sus enseñanzas son infinitas. Una frase que no por obvia es menos mentira nos dejó su legado en el corazón: «para mí, nadie es más que nadie» y eso lo lleva como filosofía de vida.
Aurora Vargas acudió a la Feria de Lebrija muy bien acompañada por familia y amigos. Sus hijos Diego y José, las niñas de El Mijita y las sobrinas de Panseco de El Puerto, además de otras amistades tan estrechas que se convierten en familia. También fue bien recibida por los socios de la caseta de Curro Malena, y de nuevo familia que quiso acompañarla de Lebrija, como el hijo de Juan Peña El Lebrijano, Juan Peña Cortés; el cantaor lebrijano y compañero de Aurora, José Valencia, con familia y amigos, y otros compañeros de oficio como Luis de Lebrija, Isabel Malena, Antonio Malena, y otros.
Reportaje fotográfico Caseta Curro Malena















































