El cantaor José Valencia recibe el Caracol de Oro y presenta su espectáculo sobre los cantes de Lebrija
La noche principal de la Caracola fue para José Valencia, auténtico protagonista de esta edición. Empezó la noche con el homenaje de la organización y posterior entrega del Caracol de Oro. Se detalló la biografía de nuestro cantaor, viviéndose momentos muy emotivos.
Después de todos los parabienes recibidos por el artista, se metió en faena con su Estudio sobre los Cantes de Lebrija. Empieza por toná para ponernos en onda y nos mete por soleá, y qué soleá, riquísima en matices. Por tientos se acuerda de otro maestro, Manuel de Paula; en las galeras de El Lebrijano, momento íntimo y con pellizco, sin sonido, que hizo virtud. Flanqueado en todo momento por las guitarras de Juan Requena y Pedro M Peña.
Espectáculo de José Valencia en la 60 Caracolá 2025Espectáculo de José Valencia en la 60 Caracolá 2025
En la mesa y a compás Alonso Valencia, Juan Diego Valencia y Manuel Valencia. Se incorpora Anabel Valencia y hace los cantes de Ana de Paula. Cómo viste Anabel el escenario. José Valencia retoma el mando por cantiñas de Lebrija, siendo un palo de aquí pero que él ha mejorado. Por seguiriyas se acuerda de Bastián Bacán. Con el romance homenajea a Pedro Peña Fernández. Con El Chozas se pone y nos pone agustísimo, para finalizar con un fin de fiesta entre él y Anabel, con la pataíta de tío Antoñito.
Espectáculo de José Valencia en la 60 Caracolá 2025
Espectáculo de José Valencia en la 60 Caracolá 2025
Espectáculo de José Valencia en la 60 Caracolá 2025
Alfonso García invita a su conferencia a personas que han vivido la Caracolá a lo largo de sus sesenta años ininterrumpidos desde su creación en 1966
La Caracolá vivida y la que queda por vivir. El periodista lebrijano Alfonso García invita a la conferencia «La Caracolá Lebrijana, vivida y viva», enmarcada en el programa de la 60 edición de la Caracolá, a una serie de personas que han participado, de una manera u otra, en la gestión y siendo protagonistas sobre el escenario, a lo largo de la historia del festival flamenco lebrijano.
En primer lugar, hace un recorrido histórico con datos que ya han sido publicados en su libro sobre La Caracolá Lebrijana. La Historia presentado en 2021, desde aquella primera Caracolá celebrada en 1966 y dedicada a Juaniquín. En la mesa sobre el escenario intervienen invitados como Antonio Peña que recuerda las primeras caracolás vividas siendo un chaval y localiza el origen del festival en las fiestas familiares en las que Pedro Peña Fernández propone la idea de crear el festival lebrijano al amparo de Utrera, Morón y Mairena. Antonio cuenta cómo iban a «buscar o contratar a los artistas a Jerez y había muchísimas personas colaborando». En estas primeras caracolás, que tenían que evitar la censura del régimen, se repartía medio pollo y vino para los asistentes. «Eran muy humildes, adornábamos el escenario con sábanas de la tía María (la Perrata) y se escuchaba mejor a capela que con el equipo de sonido», argumenta.
La organización de la Caracolá Lebrijana ha pasado por manos diversas. Alfonso García hace referencia a distintas peñas flamencas, algunas desaparecidas; la Hermandad de los Gitanos y la Peña Flamenca Pepe Montaraz. En muchas ocasiones, la celebración de este festival «se tambaleó» y tuvo que lidiar con muchos obstáculos. La etapa de las mayores dificultades la representó Joaquín XX en nombre de la Peña Flamenca que relató los problemas principalmente presupuestarios. También en esta época se techó la Caseta Municipal donde se celebraba el festival, rematando así la etapa más pesimista de la historia del festival.
Cogió la gestión el Ayuntamiento de Lebrija, y Alfonso García pone especial atención en las delegaciones de Fiestas, dirigida por Lucas Castro, y de Cultura, que llevaba Ángela Mendaro. En esta etapa pasa por diversos lugares, como el convento de San Francisco o la Plaza del Hospitalillo. Algunas referencias a Carlos Cordero, que se encargó el escenario durante muchos años, o al estudio de arte de Jesús Trujillo, que inventó el actual logotipo del caracol fusionado con La Giraldilla. En esta etapa se consolida la comisión organizadora de la Caracolá.
Las intervenciones musicales también van marcando el desarrollo de la conferencia de Alfonso García. La cantaora lebrijana Isabel Malena hace unos cantes por bulerías. La joven de Utrera, Manuela del Moya, tiene unas palabritas muy cariñosas para su cantaora de referencia, María la Perrata, y se hace unos cantecitos en su nombre. Todo suena a Lebrija.
La cantaora Inés Bacán arranca por bulerías la mesa de debate, dando poco margen a la duda. Lebrija es capital del cante gitano. Habla de su hermano, que sugirió la ideo del Hospitalillo, y sentencia: «la música lo dominaba a él». Esa otra forma de relacionarse con el flamenco como parte de una identidad. «Sacaba las tonalidades del sonido de la gota de agua», explica Inés, que finaliza su intervención recordando a su padre Bastián Bacán por seguiriyas, siendo éste uno de los momentos más emotivos de la noche.
A partir del 50 aniversario, la Caracolá Lebrijana cambia de formato y su programación se extiende a varios días en la semana. Una multitud de actividades previas y de escenarios patrimoniales se reparten por Lebrija. La entonces delegada de Cultura, Tamara Carrasco, es la encargada de relatar esta etapa: «decidimos atender las distintas sensibilidades en el flamenco y potenciar su lado turístico y económico».
Para finalizar por todo lo alto, el cantaor José Valencia es invitado a conmemorar los 600 años de la llegada de los gitanos a la península Ibérica, y lo hace cantando Libres como el aire del disco Persecución de Juan Peña El Lebrijano. En todo momento, la conferencia ha estado acompañada de la guitarra de Curro Vargas y el compás de José Carrasco y José Luis Vargas Kilito chico.
Conferencia sobre «La Caracolá Lebrijana. Vivida y Viva» en la 60 Caracolá 2025Conferencia sobre «La Caracolá Lebrijana. Vivida y Viva» en la 60 Caracolá 2025
Así explica el cantaor lebrijano el trabajo de estudio e investigación que le ha llevado a cada uno de los cantes
Entrevista a José Valencia sobre el «Estudio de los cantes de Lebrija».
A nosotros nos gusta hablar de los cantes, porque cada cante tiene su compás, su tonalidad, su cadencia. pero también tiene detrás una historia, la memoria viva del pueblo gitano que ha forjado esa manera de cantar. José Valencia nos comenta, en el #podcast El Callejón del Duende publicado el pasado 8 de abril, algunos de los cantes que forman parte de su «Estudio sobre los cantes de Lebrija». Entre cante y cante nos dice los siguientes comentarios:
LA SOLEÁ
Estudio sobre los cantes de Lebrija de José Valencia_toná y soleá.
José Valencia: «Estamos hablando de una zona creadora de cante y de formas, de cantes básicos. Por ejemplo esa soleá al golpe de mi espectáculo, un descubrimiento que hice cuando empecé a meterme a fondo en el estudio sobre los cantes, me lo dio a descubrir Pedro Peña, recientemente fallecido, de un gitano que le decían Capacho, al parecer un hombre soltero que vivía en el Asilo, y lo grabaron en su casa un día de fiesta. Tengo la suerte de tener esa grabación y a partir de ahí empiezo a indagar, a preguntar a otras gentes. Hay que tener mucho cuidado a la hora de decir que esto es de fulano o mengano, hay que informarse de que eso es así realmente. Vas cogiendo pistas, hablando con gente. Son cosas que uno va analizando, y esto es un ejemplo de última hora.
La manera de cantar en Lebrija es muy viva, está continuamente transformándose en las voces de la gente. En sí, el cante de Lebrija sigue estando en constante transformación sin perder la forma. Por eso hay que tomárselo con calma. Hay cambios abismales, como la cantiña que cantaba Fernanda, como la parte de Miguel, que es otra manera de cantar, teniendo la misma estructura o melodía. O por ejemplo, la soleá de Juaniquín, que se transforma en una soleá de Lebrija a través de Bastián Bacán, que es el heredero más directo que tenemos de Juaniquín. Parte de su soleá se introduce de tal manera que se convierte en una soleá de Lebrija. Juaniquín es de Jerez pero vive toda su vida en una barriada que era El Cuervo, y los lebrijanos se apropian de esa soleá, en concreto Bastián y su familia, Fernanda la Vieja, que son los que heredan la soleá y la hacen propia. Y además, esa soleá es la banda sonora de nuestra vida.
Todas las soleás son buenas. Porque estamos hablando de un cante tan sobrio y tan sencillo, que como intentes florearlo un poco, ya se convierte en una canción. En el flamenco hablamos de cante. La soleá es muy sobria y rítmicamente tiene una medida muy difícil, en cuanto la adornas más de la cuenta ya estás fuera de la cuadratura rítmica y la intención la has perdido. Mario Maya decía algo que a mí me gustaba mucho: «la difícil sencillez de las cosas».
LOS TIENTOS
Estudio sobre los cantes de Lebrija_José Valencia por tientos
José Valencia: «Estos tientos son una composición de Manuel de Paula que hizo con Pedro Bacán por los años 70, con la letra original que él le hizo, letras de Antonio Atienza, ya fallecido… y de esto estamos hablando precisamente, esto es una muestra de la evolución. Cómo los artistas crean a partir del conocimiento. Y yo recuerdo más joven, ya profesional, que me quedaba con mi tío Manuel en Sevilla, nos veíamos, hablábamos, cantábamos, me corregía… y trabajando con Juan (Peña El Lebrijano), con Pedro Bacán, que en paz descanse, con Concha (Vargas) que también coincidí mucho, y siempre estábamos hablando de los cantes, y eso te enseña tanto, que si encima tienes la facilidad de poder desarrollarlo, pues salen cosas como ésta. En la Bienal, lo que hice fue mezclar esos tientos, la forma de Manuel, con la de otro creador como fue Juan Peña El Lebrijano. Un cante muy difícil, rítmico, que no es libre, con una cuadratura complicada a la hora de cantar. Esa es la evolución natural de las cosas.
Lebrija no es solo tradición, Lebrija es vanguardia. Los primeros que meten el flamenco en el teatro son los lebrijanos. Con Juan Bernabé, que se basa en el cante para contar la historia. Y los artistas de aquí han mantenido ese contacto con el teatro. La teatralización de las cosas, el trabajo con gente tan variopinta como Antonio Gades, Mario Maya. Yo en mi caso con Miguel Narro, que era un gran director de teatro, o con los Ulen… o lo último que he hecho con José Luis Castro… aprendes con actores, y eso ayuda a que tu creación sea más abierta. La tradición hay que conservarla, pero también hay que mirar que los artistas de Lebrija han creado cosas que también tienen que estar presentes».
LAS CANTIÑAS DE PININI
Estudio sobre los cantes de Lebrija_José Valencia por cantiñas
José Valencia: «Son las letras que conocemos de la tierra. No sé si serán de Lebrija, son del pueblo, de la gente. Son letras habladas. Hay una diferencia entre las letras escritas por los poetas y las letras hechas por personas, que en su mayoría no saben ni leer ni escribir. Yo les digo las letras habladas. Hablan de la vida cotidiana, de la vida real, de la dureza, de la alegría, de todo lo que conlleva el trabajo diario, de la subsistencia, de las persecuciones, de los nacimientos, de los desengaños…
Sobre las cantiñas que acabamos de escuchar, como decía la abuela de Miguel Funi, «son alegrías que mi padre las hacía diferentes». Ellos son los creadores y lo pueden poner como quieran. Y además muy acertado, con una riqueza musical y un concepto rítmico, que dentro de la cuadratura del 3×4 no tiene nada que ver son las alegrías, más parecen unas bulerías al golpe, o como si estuviera cantando el romance más que otra cosa».
LOS TANGOS DE ANA LA CANECA
Estudio sobre los cantes de Lebrija_José Valencia por tangos
José Valencia: «Estos tangos son de la madre de Manuel de Paula. Unos tangos que a Manuel le gustaban mucho. Que cuando íbamos a su casa a la calle Reyes Católicos, iba también su hermano el Loro que en paz descanse, visitábamos a la familia, y siempre le pedíamos estos tangos. ¿Cómo haces estos tangos, cómo son? Cantaba así, de esta forma tan particular. Rítmicamente, si te pones a medirlos, parece que va en contra, como si estuvieran fuera de tiempo siempre, van asincopaos. Son unos tangos que cantaba Ana la Caneca, mira que Lebrija no es un pueblo tanguero. Lebrija es más de compases ternarios, de 3×4, de 6×8, compases de tres tiempos, no son compases binarios. Nunca se ha cantado por tangos. Se ha cantado por soleá, por bulerías, por seguiriyas, por debla… Además estos tangos parecen como un juego, y hay que rescatar todas estas cosas. Como los fandangos de El Mellizo, que son unos fandangos por soleá muy personales, muy originales. Es la constante búsqueda y lucha. O lo cantes de Jarina, que se conocen a través de la Cabrillera. Conocía a tía Luisa, o a través del Farrirri que era su sobrino. O la manera de cantar que tenía Bastián el Pichi.
Como el cante está vivo, pues constantemente está autocreándose. Además una música que todavía no está adulterada o acancionada. En Lebrija no se aconciaona. De hecho, en el momento en que te pones más acancionado, ya te dicen que qué estás haciendo. Una cosa muy lógica de aquí. O incluso salir a bailar, como te equivoques te dicen que para qué sales. Así es como estamos criados. Mucha exigencia. Pero bueno, la exigencia está bien. Hay que exigir, no hay que agobiar y si no te sale bien a la primera, a la cuarta. Lo malo no es equivocarse, es estancarse. Si necesitas diez veces, no pasa nada, pero yo te voy a exigir que lo hagas bien aunque sea a las diez veces».
LA SEGUIRIYA
Estudio sobre los cantes de Lebrija_José Valencia por seguiriyas
José Valencia: «La seguiriya es uno de los cantes fundamentales, aunque si me dan a elegir yo me quedo con la soleá. En Lebrija hay una seguiriya que es muy particular que ahora conoce mucha gente, pero que antes no conocía nadie. Que es la que hace Bastián (Bacán) que es una creación propia maravillosa. Tenemos una seguiriya de Lebrija muy buena. En las comidillas se habla, quieren saber. Yo me he llevado media vida para intentar hacerla medio en condiciones. No es una seguiriya muy habitual. Es marca de la casa».
FIESTA POR BULERÍAS
Estudio sobre los cantes de Lebrija_José Valencia en el fin de fiestas
José Valencia: «Pienso y creo que la fiesta gitana debería seguir siendo un misterio, y que no se estudiara. Es que hay cosas que no se pueden estudiar. Los cantes sí, pero eso surge o no surge. Aunque haya un rito ceremonial, porque todo lo divino tiene un rito ceremonial, y el cante es divino para mí. Aunque tenga una ceremonia, que es lo que te engancha, cómo empieza, cómo deriva, dónde acaba… si nos ponemos a analizar el misterio… al final destrozamos el propio misterio y perdemos la magia que tiene eso. Surge cuando ese duende quiere, no cuando tú quieres. Cuando surge esa parte divina, que es la que te hace meterte. El alcohol también ayuda un poco. El ambiente, la felicidad, la convivencia de varias generaciones. Y ahí entra la bulería, y viene la fiesta, pero tiene que ser de verdad, no montada. Eso no es una fiesta, canto yo, canta el otro y ya está. Pero eso no es la verdadera fiesta gitana. No se pueden montar las cosas, el arte viene cuando él quiere, no cuando tú quieres. Lo provocas, lo fuerzas con el trabajo, pero viene cuando quiere. Vamos a dejar el misterio ahí».