BienalNEWS El escritor Felipe Benítez Reyes dará el pregón de la XX Bienel de Flamenco de Sevilla

El pregón de la Bienal tendrá lugar en el Palacio de las Dueñas de Sevilla y será previsiblemente el próximo 6 de septiembre

LA BIENAL INFORMA:

El mismo lugar donde vivió Antonio Machado Álvarez (Demófilo) y donde crecieron sus hijos, Antonio y Manuel Machado, es el escogido por la Bienal para proclamar al mundo el inicio de su vigésima edición. El Palacio de las Dueñas acogerá, tras la jornada festiva que se desarrollará en Triana, el pregón del escritor Felipe Benítez Reyes. Un marco incomparable al que mucho deben el flamenco y la literatura de esta tierra.

Felipe Benítez Reyes nació en la localidad gaditana de Rota en 1960. Entre sus novelas, traducidas a diferentes idiomas, destacan: “La propiedad del paraíso”, “El pensamiento de los monstruos”, “Mercado de espejismos” (con la que obtuvo el Premio Nadal), “El azar y viceversa” y la reciente reedición de “El novio del mundo”. El escritor gaditano también se sumerge en la poesía, tal y como refleja su recopilación en el volumen “Libros de poemas”. Así mismo, entre sus ensayos destacan “Bazar de ingenios” y “Gente del siglo”. De igual modo, sus relatos se encuentran reunidos en “Oficios estelares”. Sus años de experiencias le han permitido traducir a autores como T.S. Eliot, Francis Scott Fitzgerald y Vlaldimir Nabokov.

Benítez Reyes ha recibido el Premio Nacional de Poesía, el Premio Ateneo de Sevilla de Novela, el Premio de la Crítica y el Premio Fundación Loewe de Poesía.

Esta actividad se enmarca dentro de la colaboración que la Bienal de Flamenco mantiene con la Fundación José Manuel Lara. El pasado mes de junio tuvo lugar el ciclo de la Bienal “Diálogos de Flamenco y Literatura”, en el Espacio Santa Clara, contando asimismo con la colaboración de la Fundación. Fueron tres veladas desarrolladas los días 5, 12 y 19 de junio en las que se indagó entre el flamenco y la literatura, buscando las claves comunes entre artistas jondos y figuras literarias. Junto a Benítez Reyes, Luis García Montero y Pilar del Río fueron los escritores invitados.

 “Mi infancia son recuerdos de un patio de Sevilla y un huerto claro donde madura el limonero”. Con este extracto del poemario “Campos de Castilla” se refería Antonio Machado al lugar donde nació y donde pasó los primeros años de su infancia. El poeta evoca al Palacio de las Dueñas, lugar que siempre ha guardado encanto y que ha servido de inspiración perfecta para que de sus jardines nazcan versos y compases flamencos.

“Es esta luz de Sevilla…Es el palacio donde nací, con su rumor de fuente”, afirmaba Machado. Mucho debe este célebre poeta de la Generación del 98 a su padre, Antonio Machado Álvarez, conocido popularmente por su seudónimo, Demófilo. Además de escritor y antropólogo, Demófilo fue un gran folclorista español, siendo capaz de implantar las primeras bases de la organización Folclore Andaluz en Sevilla, una sociedad para la recopilación y el estudio del saber y las tradiciones populares. De este modo, se inició la creación de sociedades regionales y locales en función de sus peculiaridades lingüísticas, geográficas y culturales de las distintas comarcas de España. Ha querido el destino que, precisamente en el año en el que se conmemora el 125 aniversario de su muerte, la Bienal celebre su veinte cumpleaños en el Palacio de las Dueñas.

Construido entre los siglos XV y XVI, el Palacio de las Dueñas debe su nombre al desaparecido monasterio de Santa María de las Dueñas, demolido a mediados del siglo XIX. Su origen fue la casa-palacio de los Pineda, siendo heredado años más tarde por Fernando Enríquez de Ribera, padre de Antonia Enríquez de Ribera, casada en 1612 con Fernando Álvarez de Toledo quien acabaría convirtiéndose en el sexto duque de Alba. Desde esa fecha el palacio pertenece a la Casa de Alba. Ya en el siglo XIX, este espacio fue convertido en casa de vecinos.

Durante el pasado siglo, Las Dueñas ha sido punto de encuentro de miembros de diferentes dinastías europeas y personalidades diversas del mundo de la cultura, la política y el arte internacional. Así pues, figuras tan ilustres como la Emperatriz Eugenia de Montijo, Eduardo VIII y su hermano Jorge VI o Alfonso XIII han paseado entre los muros de este palacio enclavado en el corazón de la ciudad.

El de este año será el cuarto pregón de la Bienal, recuperándose así un acto que entronca directamente con su historia. En la primera edición, en 1980, el poeta y ensayista Luis Rosales fue el encargado de pregonar el flamenco en Sevilla. El segundo fue hace catorce años, durante la XIII Bienal (2004), y estuvo a cargo de José Luis Ortiz Nuevo en las Reales Atarazanas. El tercero tuvo lugar en el claustro del Espacio Santa Clara a cargo de Antonio Hernández. Felipe Benítez Reyes toma así el testigo en un año importante para la Bienal, el de su veinte aniversario.

La Bienal de Flamenco es un proyecto del Instituto de la Cultura y las Artes (ICAS) del ayuntamiento de Sevilla, y cuenta con la colaboración institucional de la Consejería de Cultura de la Junta de Andalucía, del Instituto Nacional de las Artes Escénicas y de la Música (IANEM) del Ministerio de Cultura y de la Diputación de Sevilla.

El festival flamenco de Utrera rinde homenaje a Moncho, el gitano del bolero

Al cante de El Pele y Rancapino Chico se añade la propuesta de Luis de Chimenea, un repaso a la geografía del cante flamenco

Flamenco

Cartel LXII Potaje Gitano de Utrera 2018

La 62 edición del Potaje Gitano de Utrera rinde homenaje a Ramón Calabuch, conocido artísticamente como Moncho, el Gitano del Bolero. Figuran como cabeza del cartel los cantaores El Pele y Rancapino Chico, a lo que hay que sumar la propuesta de Luis de Chimenea que hace un repaso por la geografía del cante flamenco.

El lebrijano Luis de Chimenea ha sabido unir en el espectáculo «El Compás lo da la Tierra» la esencia de esta tierra flamenca, en las localidades de Lebrija, Jerez, Utrera y Morón principalmente. Cada uno de estos municipios con características propias y todos situados en la médula espinal del territorio de los gitanos flamencos.

Por Lebrija, la cantaora Inés Bacán y el propio Luis de Chimenea. Por Jerez de la Frontera, La Macanita y el peculiar Tomasito. Por Utrera, Tomás de Perrate, y por Morón, David el Galli. A esta oferta hay que sumarle el cantaor de Algeciras, Perico el Pañero; el baile de El Farru, Pepe Torres y María Marrufo, así como las guitarras de Pedro María Peña, José Gálvez y Antonio Higuero.

Luis de Chimenea añade así un espectáculo más a su trayectoria en el mundo del cante, que le ha llevado a montar espectáculos con medios propios de la envergadura de La Pascua de los Gitanos, gracias al cual Lebrija ha podido disfrutar de artistas de primera línea cantándole a la Navidad. También, en la misma línea de este Potaje, Luis de Chimenea fue el responsable del espectáculo «Al compás de cuatro tierras» de la 46 Caracolá Lebrijana de 2011.

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Inés Bacán y Luis de Chimenea participan en el 62 Potaje Gitano de Utrera 2018. En la foto, en una fiesta familiar.

HOMENAJE A MOCHO, EL GITANO DEL BOLERO

Ramón Calabuch nació en Barcelona en el seno de una familia gitana, y empezó con la rumba de la mano de Peret y El Pescaílla (marido de Lola Flores). Experimentó luego con le bolero, que fue lo que le dió más fama en España y en Latino América.

Tiene más de 30 discos de boleros grabados y 50 años de dedicación a la música. Ha colaborado con los mejores artistas de la canción como Joan Manuel Serrat y Benny Moré, por poner dos ejemplos.

La Hermandad de Los Gitanos de Utrera rinde homenaje este año 2018 a este gitano de Barcelona, que ha recorrido los escenarios del mundo entero y que se ha retirado hace unos años por enfermedad.

La historia del Teatro Lebrijano: un despertar de la conciencia

La Asociación Cultural «Juan Bernabé» presenta en Lebrija el libro sobre el Teatro Lebrijano escrito por el periodista Raúl Limón

La historia del Teatro Lebrijano es también la historia de Andalucía. Una historia situada en los últimos años de la dictadura y que una vez más le da voz a los silenciados. Una historia sobre unos años de lucha, la historia del despertar de la conciencia.

En primer lugar, me gustaría destacar que me he sentido como nunca antes muy cerca de la figura de Juan Bernabé. Aunque la celebración del 50 aniversario del Teatro Lebrijano ha tenido muchos y muy buenos momentos de acercamiento a la figura de este lebrijano ilustre, leyendo este libro teatro lebrijano, 1966: un despertar de la conciencia, he entendido y admirado mucho más la figura de Juan Bernabé, lo que pensaba, lo que sentía, su concepción del teatro, sus luchas internas e incluso su lucha contra la enfermedad… y es que la gran labor recopilatoria y documental que ha llevado a cabo el autor del libro, el periodista Raúl Limón, hace que en algunas ocasiones el libro esté narrado prácticamente en primera persona, la de Juan. Argumentos exclusivos para los que no hemos tenido ocasión de leer los escritos de Juan Bernabé, muy numerosos y de gran calidad literaria, celosamente guardados en el Centro de Documentación de las Artes Escénicas de Andalucía.

Aspectos sobre cómo empezó este grupo de jóvenes a hacer teatro, con un interés casi apostólico; la dimensión que alcanzó esta tarea con el montaje de Oratorio, montaje decisivo que hizo que las consecuencias fueran grandes; el debate sobre la lucha teórica o la lucha real, sobre la profesionalización del grupo, todos estos aspectos de gran importancia en boca y con los argumentos de Juan Bernabé.

El orden cronológico se agradece en el libro para la mejor comprensión de la historia del Teatro Lebrijano. El contexto en el que se desarrolló esta experiencia teatral, el contexto en una Andalucía rural de lucha obrera y el contexto teatral, durante la incipiente labor de los grupos de teatro independiente. La exhaustiva enumeración de las obras que montó el grupo de Teatro Lebrijano y, también la aportación de documentos gráficos, la mayoría de ellos fotografías de nuestro gran cronista Mario Fuentes Aguilar, hacen de este libro uno de los principales hitos, uno de los propósitos principales, de la celebración del 50 aniversario del Teatro Lebrijano.

Los mejores momentos del 50 Aniversario

Así hilo con la segunda parte del libro. Se trata de una recopilación de entrevistas llevadas a cabo por el también periodista Alfonso García, a una serie de personajes que completan la historia.

Entrevistas a sus compañeros, a los coetáneos de Juan Bernabé, a los jóvenes que lo acompañaron, hoy activistas jubilados, que nos han hecho emocionarnos con su determinación y su empeño por conmemorar esta fecha. Yo tenía pensado enumerar las decenas de actividades que se han organizado para la conmemoración del cincuentenario, pero las tenéis todas a modo de crónica en la web LebrijaFlamenca.com. Así que prefiero destacar los mejores momentos. Y para mí una de las mejores cosas que nos ha traído este cincuentenario ha sido escuchar a los viejos actores recitar, para mí por primera vez, para otros volverlos a escuchar, los textos de Oratorio, a Ángela, a Pilar, a Francis… en la inauguración de la Exposición El compromiso de un pueblo (que sigue itinerante por los pueblos de la provincia de Sevilla, por cierto) y en esa lectura dramatizada que hicimos en El Cuervo, a Pepe, a Manolo Gómez,… cómo demostraron que el teatro les corre por las venas.

En las entrevistas del libro también hablan destacados dirigentes de la lucha obrera y campesina de aquellos años, como Gonzalo Sánchez “Patota”, el propio Antonio Torres, también actor, o José Chamizo, ellos le dan al libro la dimensión política que no podía faltar. El Teatro Lebrijano fue una pieza fundamental para entender la lucha por las libertades y por la justicia social en plena dictadura. Y con esto llego a otros de los mejores momentos vividos en esta conmemoración del cincuentenario, la mesa redonda celebrada en la Casa de las Cultura donde estamos, dedicada al Teatro Popular, Teatro Campesino. Allí entendí que en Lebrija se vivió el arranque, o el principio, el origen de algo que se hizo muy grande y que desembocó en la autonomía que hoy disfrutamos todos los andaluces. El dirigente ecologista Paco Casero explicó muy bien la gran aportación que hizo Lebrija, con las Comisiones de Jornaleros y la creación del Sindicato de Obreros del campo (SOC) a la conciencia andaluza de la dignidad. Y Antonio Zoido, escritor y antiguo militante del Partido de los Trabajadores, situó a Lebrija en el movimiento anarquista que pedía el reparto de las tierras. El primer ayuntamiento democrático en Lebrija, gobernado por el PTA, fue el primero en hacer listas de empleo comunitario y encabezó las exigencias de la autonomía andaluza. Aprendí que Lebrija fue la vanguardia de Andalucía, aquello ocurrió unos años antes, muy pocos años antes que en el resto de Andalucía, unas milésimas de segundos antes en el devenir de la historia, pero unos segundos decisivos para la conformación de nuestra identidad.

Hubo otra mesa redonda de gran altura, la dedicada al Teatro Independiente, Teatro Universitario, y en el libro aparecen entrevistas a los principales creadores como son Juan Margallo, Jerónimo López Mozo, José Luis Castro o Chus Cantero. Una oportunidad de oro escuchar a López Mozo relatar de primera persona las adversidades vividas en Madrid con Juan Bernabé y también su fascinación por el personaje que todavía hoy le dura.

Me queda mi mejor momento flamenco. El Teatro Lebrijano acercó por primera vez el flamenco al lenguaje escénico del teatro. Juan Bernabé, con la sabia recomendación del dramaturgo Pepe Monleón, metió el flamenco en escena como parte del drama. Oratorio no hubiera sido lo mismo sin el flamenco y el legado del lebrijano también hubiera sido diferente. La fructífera carrera profesional de Salvador Távora, que también es entrevistado en el libro, es parte de ese legado por la parte más teatral. Por la parte flamenca, déjenme que haga mención de un jovencísmo Manuel de Paula en aquellos años, pero que después maduró con esa conciencia y que supo llevar a escena montajes escénicos de gran envergadura con el flamenco como hilo argumental, relacionándose profesionalmente con el mismo Pepe Monleón. Pues bien, mi mejor momento flamenco llega con el montaje magistral de José Valencia de una serie de textos escritos por poetas y poetisas gitanas europeos, reunidos en el espectáculo Gilá, que se ha estrenado con ocasión del 50 aniversario y que nos representaría con legitimidad en cualquier lugar del mundo.

Flamenco

Espectáculo GILA (POEMAS) de José Valencia

Y por último, en las entrevistas del libro también hablan los que siguieron con el legado teatral de Juan Bernabé. Miembros de la segunda y tercera etapa del teatro lebrijano, como Bene, Maica, Benito Zambrano o el Andri, que son la historia viva del teatro en Lebrija. Y con esto llego a mi último mejor momento del cincuentenario, los momentos más participativos, aquellos en los que han colaborado los más jóvenes y los que demuestran que se sembró la semilla y que el árbol sigue dando sus frutos. El día en que reproducimos la histórica fotografía de Mario Fuentes, nos apropiamos de la imagen, como se dice hoy, para traerla a nuestros días y para hacer otra creatividad diferente, el cartel que anunciaba la reposición de Oratorio por parte del grupo de jóvenes actores y después para una escena del documental Más allá del escenario que se estrenó en el festival de cine europeo. La reposición de Oratorio en el patio de Ajudisle nos impresionó sobremanera, cuánta verdad en esos textos y qué contemporáneos pueden llegar a ser. Y el maratón de teatro en la plaza, después de una intensa actividad creadora en la Casa de la Cultura, fue una verdadera lección de teatro en la calle y un testimonio vivo de que la lucha continúa.

Teatro

Fotografía de Oratorio_Homenaje a Mario Fuentes Aguilar