Si las piedras de tu calle tuvieran conocimiento

El fotógrafo Antonio Pérez habita con su mirada el espacio del pueblo gitano que conmemora en este año 2025 el 600 aniversario de su llegada a la Península Ibérica. Antonio Pérez sabe habitar el espacio con su mirada, llega a los sitios mucho antes de que nada ocurra, y permanece en ellos.

El bar Taroque de Lebrija, con José Valencia y María Carrasco a la cabeza, convocó durante varios años consecutivos a su clientela alrededor de la candela. Distintas generaciones se dieron cita en los alrededores del bar, ubicado en una de las barriadas más populares de Lebrija, la de Antonio Machado, solamente con la intención de celebrar el encuentro.

El cante gitano surge de manera extraordinaria y, de manera natural, en el momento más inesperado. Es la expresión colectiva de un pueblo con historia y memoria que reivindica su identidad.

El trabajo que expone Antonio Pérez en el Centro Andaluz de la Fotografía durante el mes de septiembre, se ha desarrollado durante varias convocatorias en la zambomba del Bar Taroque. El viernes 5 de septiembre se inaugura en Almería capital esta exposición, que organiza el Instituto Andaluz del Cine y la Fotografía junto a la Agencia Andaluza de Instituciones Culturales con la colaboración de LebrijaFlamenca y la Asociación Cultural del Pueblo Gitano de Lebrija.

SI LAS PIEDRAS DE TU CALLE TUVIERAN CONOCIMIENTO
600º aniversario de la llegada del Pueblo Gitano a España, de Antonio Pérez.
Fecha: 05/09/2025 – 28/09/2025
Lugar: Centro Andaluz de la Fotografía. Calle Pintor Díaz Molina, s/n.04002-Almería
Horario: de martes a domingo, de 10:00 a 14:00 y de 18:30 a 21:30.

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© Antonio Pérez. La explanada delante del bar Taroque, en la barriada Antonio Machado de Lebrija, se va ocupando y habitando de gente, a partir del encendido de la hoguera.
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© Antonio Pérez. El Tuli ha cantado toda su vida en los momentos familiares. Este gitano, con el eco de su herencia, toma la palabra en la zambomba flamenca.

Aniversario de la Gran Redada_un intento de exterminio del pueblo gitano en el siglo XVIII

La Asociación Cultural del Pueblo Gitano de Lebrija ha llevado a cabo una ofrenda floral, a los pies de la bandera gitana, con el fin de lamentar «el intento de exterminio de los gitanos y gitanas españoles conocido como Gran Redada».

La Gran Redada es un acontecimiento histórico, muy poco conocido en los canales oficiales y desarrollos educativos en este país, ocurrido el 30 de julio de 1749, a partir del cual el Marqués de la Ensenada, en nombre del Gobierno, la Iglesia y el Reino de Fernando VI en España, ordenó arrestar y aprisionar a todas las personas gitanas, sin distinción alguna» en un intento de acabar con este pueblo establecido en territorio español desde al menos el siglo XV.

Precisamente este año que se conmemora y celebra el 600 aniversario de la entrada de los gitanos en la Península Ibérica, cabe recordar que lo que se recuerda no es ni más ni menos que una historia de persecución institucional y resistencia por parte de los gitanos y gitanas españoles. Así lo ha creído el presidente de la Asociación Cultural del Pueblo Gitano de Lebrija, Manuel Carrasco, que ha explicado en la ofrenda floral que «este acto se hace para recordar y hacer reparación de las víctimas, poniendo a los pies de nuestra bandera, nuestra simbología más significativa, un ramo de flores que significa que en Lebrija, el ser diferente aporta, y no resta, como creen en otros lugares».

En este sencillo pero significativo acto estuvieron presentes representantes municipales y miembros de las familias gitanas de Lebrija, que arroparon los discursos y las palabras de Paqui Vargas y de dos niños gitanos que hablaban con sabiduría.

Para Jesús Vargas del Viá, que ha destacado esta última edición de la 60 Caracolá Lebrijana con su guitarra, «que nadie ni nada nos diga hasta dónde podemos llegar y hacer, porque nuestra cultura es una manera diferente de vivir la vida. Hemos sabido convertirnos en el ave fénix y renacer de nuestras propias cenizas después de tantos exterminios. No olvidemos esta frase: la diversidad es un regalo, no un problema». Para Moisés Vargas, «hoy es un buen día para seguir sumando a lo largo del camino que hemos andado. Derecho a derecho, libertad a libertad, éste es el mensaje que quiero deciros: Vamos a compartir y trabajar en conjunto, porque Lebrija crece con nosotros ¡Opre Roma! ¡Vivan los gitanos!».

Manuel Carrasco continúa expresándose: «Conmemoramos el aniversario de uno de los episodios más tristes y crueles de nuestro país querido, la Gran Redada o prisión general para los gitanos. Los gitanos españoles habían sobrevivido durante tres siglos, no solo a las inclemencias del tiempo en los caminos y asentamientos donde ejercían su vida, sino también a los castigos y penas de muertes por solo ser gitanos, y ahora les llegaba un intento de exterminio».

Las medidas para hacer desaparecer a la población gitana no consistieron en un genocidio físico como fue el holocausto nazi -aunque en muchos casos la muerte fue el resultado inmediato de las penas impuestas-. Las investigaciones realizadas hasta ahora permiten asegurar que lo más importante fue la separación de hombres y mujeres, para que así no hubiera reproducción biológica y no creciera la población gitana. A los hombres los mandaron a trabajar forzosamente en los arsenales y minas, en Cádiz, Cartagena, Alicante… junto a los niños mayores de 7 años, y a las mujeres las enviaron a cárceles y a fábricas de textiles junto a los menores de 7 años.

El Marqués de la Ensenada tuvo muchos problemas con este intento de exterminio, los mandatarios de los pueblos se quejaban de la acumulación de prisioneros, la rebelión de los presos, los vecinos que intentaban ayudar a las familias gitanas eran castigados… y al final terminó desterrado por el Rey por traición. Tras 16 años de arrestos y persecuciones llegó el indulto de Carlos III para los gitanos, pero este episodio histórico pasó factura.

«Detrás de todo este horror están los valores que hay que resaltar en el pueblo gitano», continúa Manuel Carrasco, «para esa supervivencia y resistencia, el nivel de adaptación y la flexibilidad que tiene el pueblo gitano. Hoy y aquí en Lebrija lo hacemos con orgullo y coraje para recordar aquellas victimas que son el pasado, el presente es el trabajo que realizamos desde la Asociación y el futuro son estos niños portentosos, que son ejemplo de la grandeza de Lebrija, madres que no son gitanas y son madres de gitanos, es decir, a corto plazo la diversidad cultural la tendremos en cada familia, y recordar señores y señoras, esta Asociación romí quiere regalar sueños culturales, pero sin imponer destino, solo tender una chispa, acercarle a cada uno de vosotros un faro para que veáis que dentro del pueblo gitano existe un fuego de riqueza que está esperando a encenderse y regalar este sueño es encender a Lebrija de cosas bonitas como la de hoy miércoles 30 de julio 2025, ¡¡sastipen tali, Opre Roma!!».

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Aniversario de la Gran Redada en Lebrija_julio de 2025_Foto de WMax
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Aniversario de la Gran Redada en Lebrija_julio de 2025

Teatro y cante gitano_La tragedia del hijo perdío de Juaniquín

Presentación de Manuel Carrasco, presidente de la Asociación Cultural del Pueblo Gitano de Lebrija

Una obra representada por Replikante Teatro con el cante de Manuel de la Costá y José Soto, con la guitarra de Luis Carrasco

«El teatro es la poesía que se levanta del libro y se hace humana, y así lo han hecho el Teatro Replikante de Lebrija. Y al hacerse humana, habla y grita, llora y se desespera. El teatro necesita que los personajes que aparezcan en la escena lleven un traje de poesía y, al mismo tiempo, que se les vean los huesos y la sangre, y para eso está el cante gitano. Asi lo van a hacer Manuel de la Costá, José Soto el Churrero, Ramón Vargas como exaltador y la guitarra de Luis Carrasco.

He querido empezar con versos lorquianos combinados con la cultura de Lebrija para que disfrutemos esta noche en Trebujena, Sastipen that mestipen, salud y libertad. Esta actividad entra en la celebración del Día Internacional del Pueblo Gitano que estamos celebrando en Lebrija desde el pasado 8 de Abril y como celebración de los 600 años que lleva el pueblo gitano en nuestro país.

Como presidente de la Asociación Cultural Pueblo Gitano de Lebrija quiero comenzar a dar la gracias al Ayuntamiento de Trebujena por esta apuesta cultural e histórica. Al Ateneo Arbonaida de El Cuervo, culpable de esta estructura del tiempo, de las cenizas que todavía existen. Han reconstruido la choza más gitana del planeta, la del tío Juaniquín, para poner en relieve cómo se amarraba los cordones de los zapatos aquel maestro gitano para buscar su libertad. Por supuesto, a este grupo de artistas del Teatro Replikante por representar el drama y darle la oportunidad a la Asociación de traer a los cantaores y guitarra para darle la tragedia del cante, y por supuesto, a mi tío Ramón Vargas, por sentir el dolor y la pena de su enseñaó, y saber contarla. Gracias a todos por hacerme partícipe de poder presentarlos a todos ustedes, que estáis aquí apoyando este drama flamenco. Y gracias a la familia de Juanquín que están por aquí.

Todos guardamos un recuerdo de aquellos que murieron por culpa de aquel régimen fascista que nos despeina el sentimiento de vez en cuando. Es como si la cinta del pasado se rebobinara en nuestra mente dando paso a sensaciones que creíamos olvidadas, pero eso es imposible. El Mojiconero es uno de los ejemplos. Hay días en los que la memoria nos reta, juega con los sentimientos, se pasea por la casa y nos recuerda que nadie escapa del pasado. Porque Casto Moreno se lo llevó el tiempo, y para sobrevivir tuvo que llamarse José Valencia, y considero que cualquier sistema que ataque o ponga en peligro la libertad es un enemigo más del día a día.

La libertad no es un lugar ni un estado del ser: es un camino. Se está andando en él o se está fuera de él. Y Lebrija y Trebujena lucharon por muchísimos años para que sigamos caminando dentro de la libertad. El hijo de Juaniquin estuvo fuera de él, Casto Moreno Vargas, más conocido como El Mojiconero, será para siempre ese hijo perdío en la choza más gitana del mundo como fue la del tío Juaniquín. El maestro o enseñaó de muchos trabajadores que sobrevivieron en cortijos y gañanías. Digo sobrevivir por la manera de trabajar, de medio comer y medio descansar que hacían nuestra familias.

Este drama social, y a la vez gitano, es necesario contarlo. Sobre todo para llenar de contenido las trayectorias vitales de los vencidos, de los que gastaron sus suelas de zapatos corriendo de un lado para otro, y así componer su identidad. Porque recuperar la historia es recuperar la identidad, y tenemos mucho en común. Porque el pueblo gitano también quiere y vamos a luchar por saber de nuestra historia y recuperar nuestra identidad. Estamos ambas partes en la misma tangente , y así no podemos caer en el olvido.

Esta noche vamos a disfrutar con ese drama histórico con el quejío gitano, de la mano de dos cantaores de la antigua usanza. Con la guitarra de soniquete de almíbar de un consagrado Luis Carrasco. Una vez me contaron y me dijeron que el cante de pureza hay que tratarlo de usted, y aquí está el ejemplo. La pureza del cante es el sabor del paisaje, lo dijo Antonio Mairena, y hoy me refiero a mi Lebrija. Ellos han entrado en la choza del tío Juanquín, ellos le van a cantar a la libertad de José, van a expresarse con el negro luto del quejío. Ellos se van rebuscar en la última habitación donde se cobija el duende. Lebrija, sentimiento, sangre en sus letras, la pena negra de un padre que se han llevado a su hijo, que no sabía si iba a volver, y si volvía, no sabía cómo esconderlo. Ellos son Manuel de la Costá y José Soto el Churrero, voces nacidas para el dolor, para el drama y la tragedia de El Mojiconero.

Reportaje fotográfico de la actuación en Trebujena