JORNADAS FLAMENCAS La transmisión vivencial gitana como clave del flamenco

La Fundación Valentín de Madariaga organiza unas jornadas con talleres, conferencias, proyecciones y actuaciones flamencas

Las Jornadas Flamencas sobre «La transmisión vivencial gitana como clave del flamenco» han llegado a este septiembre de Bienal como una necesidad. La Fundación Valentín de Madariaga, con Helena Pachón como coordinadora, ha organizado estas jornadas motivada por la necesidad actual de dar a conocer el flamenco «lejos del academicismo y desde la interioridad», visualizando la práctica y ejecución concreta de este arte en el ámbito familiar gitano.

Son jornadas con voz propia, así que hablarán los protagonistas, aquellos y aquellas gitanas que tienen una visión personal y son protagonistas de una historia que les pertenece, a través de la herencia centenaria de quienes asumen la tradición flamenca como propia.

Las Jornadas se celebrarán durante los días 17, 18 y 19 de septiembre en la sede de la Fundación Valentín de Madariaga (Avenida de María Luisa, s/n -junto al Costurero de la Reina-). Por las mañanas, se celebran talleres de baile flamenco (impartido por Rosario Montoya La Farruca); guitarra flamenca (importido por Dani de Morón), y palmas (impartido pos Carmelilla Montoya).

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Jornadas Flamencas La transmisión Vivencial Gitana como clave del flamenco 2018

PROGRAMA JORNADAS FLAMENCAS

Lunes, 17 de septiembre

17:45 h – Conferencia: “Los Gitanos Flamencos”, a cargo de Pedro Peña Fernández (guitarrista y escritor).

19:00 h – Mesa redonda: “La desnaturalización del flamenco”.

Intervienen:

– Iván Periáñez Bolaño, antropólogo.

– Miguel Ángel Vargas, historiador del Arte.

– Antonio Ortega, periodista.

Modera: José Heredia Moreno.

20:30 h – Actuación de José Valencia, con el toque de Pedro María Peña.

Martes, 18 de septiembre

17:45 h – Conferencia: “Etimología romaní de los cantes gitanos”, por Nicolás Jiménez (sociólogo y experto en romanó).

18:30 h – Proyección de la película “Triana Pura y Pura”, sobre la expulsión de los gitanos del barrio de Triana en Sevilla.

19:30h – Charla coloquio con Ricardo Pachón (productor y director de “Triana Pura y Pura”).

20:30 h – Actuación de Artistas de Triana:

Cante: El Pati, José Lérida.

Toque: Melchor Santiago.

Baile: Curro Vega.

Miércoles, 19 de septiembre

17:45h – Conferencia: “Reflexiones sobre la autoridad del flamenco gitano. Talento y transmisión familiar», por Araceli Cañadas Ortega (filóloga).

18:30 h – Charla – recital: “Los gitanos de Jerez y los linajes flamencos”.

Intervienen:

– Joaquín López Bustamente (periodista).

– Tomasa Guerrero, “La Macanita” (cantaora).

– Manuel Valencia (guitarrista).

19:30 h – Charla – recital: “Descendencias. Estirpes gitanas del flamenco”.

Intervienen:

– José de la Tomasa. Cantaor. Familia Torres. Sevilla / Jerez.

– Manolete. Coreógrafo y bailaor. Familia Maya y otras estirpes de Granada.

– Tia Juana la del Pipa. Cantaora. Entroncada con diferentes linajes jerezanos.

– Antonio “El Cuchara”. Cantaor. Entroncado con diferentes linajes de Lebrija y de Utrera.

– Salomé Pavón Ortega. Cantaora. Familias Ortega y Pavón. Sevilla.

– “La Farruca”. Bailaora. Familia Farrucos de Sevilla.

Modera: Agustín Vega Cortés. Escritor.

20:45 h –  ACTUACIÓN de Pepe “El Boleco”.

Toque: Antonio García.

EXPOSICIÓN «Camarón Vive. 25 años» del Instituo Andaluz de Flamenco.

Del 17 al 30 de septiembre en la sede de la Fundación.

PROYECCIÓN «Camarón: Flamenco y Revolución».

27 de septiembre (20 horas) en la sede de la Fundación.

Entrevista a Ramón Amaya OBJETIVO FLAMENCO_»Hay una cosa muy importante que es conocer un poquito a la persona que está cantando»

Une las dos aficiones, el flamenco y la fotografía. Y sale lo que sale: un archivo flamenco que comenzó en blanco y negro y que ha terminado publicándose en las redes sociales

Ha vivido lo suficiente como para experimentar el giro de 180º que ha dado su profesión a lo largo de las últimas décadas. El fotógrafo Ramón Amaya ha capturado, primero analógica y después digitalmente, las primeras figuras de la historia del flamenco con un punto de vista privilegiado que le da su doble condición de aficionado al flamenco y profesional de la fotografía.

En Lebrija, tiene mucho que contar. Nieto de la indispensable Antonia Pozo, de niño se acuerda haber dormido con su abuela. Ha visto crecer sobre los escenarios a la mayoría de los artistas lebrijanos. Absolutamente autodidacta, su incesante curiosidad lo ha hecho evolucionar en el arte de la fotografía. Lean la entrevista, es un repaso por la historia de la fotografía y del mejor flamenco de Andalucía.

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Entrevista a Ramón Amaya OBJETIVO FLAMENCO 2018

LebrijaFlamenca.com: Tú eres de Lebrija.

Ramón Amaya: Bueno, nací en Utrera aunque mi padre y mis abuelos son de Lebrija. Mi padre conoció a mi madre en Utrera y se casó allí hasta que nos fuimos definitivamente a Sevilla cuando yo tenía unos 5 ó 6 años. Yo venía a Lebrija en ocasiones, más que nada en verano. Mi padre es hijo único y yo soy el mayor de tres hermanos. Tengo mucha familia en Lebrija, hay muchos Amaya, de primero y de segundo apellido.

LebrijaFlamenca.com: Eres nieto de Antonia Pozo… una mujer fundamental en la historia del flamenco de la que se conocen muy pocas cosas ciertas.

Ramón Amaya: Yo he dormido con mi abuela. Mi abuela murió en el 80 y algo, si no recuerdo mal, con 84 años. Hay muchas cosas que la gente no tiene por qué saber porque son íntimas de la familia. Nació en el siglo XIX y murió en el siglo XX. Mi padre era José Amaya Vargas. Ella cantaba muchas letritas, la única que yo puedo atestiguar que es de mi abuela que se la sacó a mi padre es la de «hijo Pepe de mi alma / tú no te cases con esa mujer / esa mujer no te quiere / y te va a castigar undivé». Eso lo cantaba muy bien después mi tía Ana, la madre de Manuel de Paula, te lo digo yo habiendo escuchado a la original.

Me pasa como con El Chozas, yo lo he escuchado y como lo hace El Daíto no lo ha hecho nadie. Yo te diría que hasta lo mejora, porque El Chozas era muy embustero, se paraba cuando no era. Pero El Daíto es para escucharlo bien, tenía una voz más agradable. También es cierto que no tiene nada que ver lo que está grabado de El Chozas con haberlo escuchado de verdad. El Chozas hizo llorar al padre de Martín Revuelo, el padre de Juana la del Revuelo. Creo que se llamaba Mariano y cuando El Chozas empezó a cantar salió llorando. Yo lo he escuchado, muy poquito pero algo lo he escuchado.

«Hay muchas cosas que la gente no tiene por qué saber de mi abuela Antonia Pozo, porque son íntimas de la familia. La casa de mi tío El Caneco sabe más de Antonia Pozo que nadie, porque han vivido las fiestas con ella»

La casa de mi tío El Caneco sabe más de Antonia Pozo que nadie, porque han vivido más las fiestas con ella. Quien más sabe de cómo canta mi abuela era mi tía Ana. Esa casa lo ha vivido y lo ha comentado.

Las demás letras no puedo decir si son de mi abuela. Yo la escuchaba cantiñear cuando vendía cupones en Sevilla en la Plaza de la Encarnación, sentada en su silla. Había una semillería grande en una esquina y mi abuela se ponía allí. Vivió primero con nosotros y después en una posada en la Encarnación que había otra gente de Lebrija.

Cuando mi padre se fue a Sevilla y hasta la riada del Tamarguillo, que tenía yo 12 ó 14 años, mi abuela vivió con nosotros. Yo dormía con mi abuela en la cama. En juergas he escuchado a mi abuela muy poco. Una vez que vino un familiar de Jerez a vernos y las cosas de los gitanos, se formó una fiestecilla. Me acuerdo de lo que cantó: «quién será aquel militar / que en la esquinita está parado / con las botas de montar / y el pantalón colorado. Ay mamá, que me gusta a mí el rol de ser militar». Pero yo no sé ni tocar las palmas porque me voy de compás, yo cuando chico no me he criado así en ambientes de fiesta. Nos fuimos a Sevilla y mi padre se iba a la calle Sol, a la casa de la chacha Luisa, pero a mí no me llevaba. He empezado a rozarme más con los gitanos a raíz de conocer a mi mujer.

«La única letrita que yo puedo atestiguar que es de mi abuela es la «hijo Pepe de mi alma / tú no te cases con esa mujer»

Antonio Mairena venía a Lebrija a escuchar a mi abuela, pero eso no lo he visto yo, eso me lo han contado. En la Misericordia he vivido yo con mi abuela una temporada, cuando mi padre se iba a trabajar al campo. Antonio Mairena se iba a la bodega de Mendaro y la mandaba llamar, le daba un vinito dulce y ella le hacía el «pío pío», la «Tana Tana Juana», pero eso yo no lo he vivido.

Mi abuela estaba mala de las manos, ella decía que eran dolores pero sería artritis, tenía las manos deformadas completamente.

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Entrevista a Ramón Amaya OBJETIVO FLAMENCO 2018

LebrijaFlamenca.com: ¿Cómo te surge la afición por la fotografía?

Ramón Amaya: Desde pequeño. Yo vivía en el Corral del Cristo que era una casa de vecinos en Sevilla y el marido de la casera que era municipal tenía esa afición. Hacía fotos con otro y revelaban allí en un cuarto. Mi afán era ver cómo salía la foto y nunca pude verlo. Hasta que un día, no sé cómo, me hago de una Berlissa a color y empiezo con los amigos a hacer fotos y a revelarlas en una tienda. Y otro día me da por comprar un curso de fotografía, que traía la cubeta, la ampliadora, y empiezo yo de manera totalmente autodidacta a poner la oreja en las tiendas… en Martín Iglesias, que antes era Antonio Martín, que tenía un laboratorio en blanco y negro que fue donde yo más aprendí. Yo me quedé parado y me dijo que si le quería llevar el laboratorio y allí empecé a trabajarle a todas las casas de fotografias de Sevilla.

Ya después me puse profesionalmente y le cogía los carretes a las tiendas y lo que hacía era revelar. Recogía, me lo traía y procesaba. Y al día siguiente entregaba. También puse una tienda en Castilleja. Tenía un taxi y empezaba a las 5 de la mañana. Terminaba a las 4 de la tarde y me iba para Castilleja y abría la tienda solo por la tarde. Pero me salió una competencia, que existe todavía, lo lleva ahora el hijo de Febru, y tuve que cerrar. Y en el año 85 dejé el taxi. Me buscaba la vida, hacía comuniones y otras cositas.

En el 86 me compré una cámara de V8 de las primeras que vinieron de video de 8mm, y me iba todos los jueves a la Maestranza que había novilladas de promoción, y yo grababa desde el tendido y me iba a Los Tres Reyes que era donde paraban los banderilleros, los apoderados, los mozos de espada, y a unos pocos les vendí yo copia. En aquella época vendía yo la copia a 100 pesetas. Al apoderado del Vinagre le vendí una copia.

LebrijaFlamenca.com:  Es como buscarse la vida pero en esto de la fotografía.

Ramón Amaya: A mí no me gusta la inseguridad, yo no soy muy aventurero, a mí me gusta la espalda cubierta, con la aventura se gana más dinero pero no es mi estilo. Yo era de los primeros que tenía video en Sevilla, pero empiezo a dejarlo de lado y me dedico más al laboratorio que era lo seguro. Pero llega el día en que Kodak saca un papel que se procesaba en la máquina de color, no era blanco y negro, era un color muy feo, pero la gente se conformaba con eso. La gente llegaba con su carrete y en la tienda se lo revelaban. Y a mí el negocio se me vino a menos y tuve que cerrar el laboratorio. Lo instalé en mi casa en una habitación, hasta que ya se puso imposible y entonces lo dejé.

«La fotografía para mí es un oficio que me gusta, pero yo no hago fotos para guardarlas, no tengo fotos de mi familia»

Y en ese transcurso que yo tenía el laboratorio, contacto con mi primo Manuel de Paula y me dice que hay un crítico de flamenco que está buscando un fotógrafo, porque le daba mucho coraje que él escribía la crítica y le ponían una foto en el periódico que era el cantaor, pero que no era de aquella noche y él no quería eso. Me pone en contacto con Manuel Martín Martín y él habla con el director de Diario 16. Yo le cobraba 10.000 pesetas por reportaje fuera donde fuera. Trabajaba con él los dos meses de verano. Empezábamos en el Potaje, el último sábado de junio y hasta finales de agosto.

Tengo quizás todavía un par de cubetas y un tanque de revelar ocho rollos, porque cuando ya estaba en el periódico, venía de los festivales de flamenco y revelaba 8 rollos a la vez. Tenías que meter el carrete en la espiral completamente a oscuras. Pero hace unos años tiré todo, los filtros, las planchas de contacto, donde se metían los negativos para hacer las hojas de contacto. Y ahí ya lo veía en positivo y con una lupa escogía las fotos que me interesaban, ocho o diez fotos del cantaor que había estado mejor, de la bailaora, y las revelaba.

LebrijaFlamenca.com: Entonces tenías tu laboratorio, has grabado video en La Maestranza, has hecho comuniones y bodas, y después fotógrafo del Diario 16 de Sevilla.

Ramón Amaya: También hice fotos de obras. Yo colaboraba con una empresa de fotografías aéreas y hacía fotos de detalle en tierra, un pozo que se levantaba o lo que fuera. Utilizaba una cámara de 9×12 mm, un negativo grande, tenía un cristal merilado y te echabas el trapo y por lo menos podías ver.

«En Coria hice fotos aéreas en ultraligero. Un día de viento que no podía dar la vuelta tuvimos que aterrizar en un carril de las marismas»

 

Un día me dice si me atrevo con la avioneta. Hicimos la prueba y fuimos a Palma del Río. Era de la primera guerra mundial por lo menos. La capota era de pasta, para hacer la foto tenía que quitar la capota. Los ayuntamientos quería las foto verticales, para ver las fincas bien. Vamos con el avión y había que hacer la foto vertical y yo no sabía lo que iba a hacer el piloto. Me dijo, cuando estés preparado me avisas. Yo miraba y le digo «venga». Y el muchacho pone el avión del revés y empieza a pitar. Me puse descompuesto y le dije de todo. Yo no sabía que iba a poner el avión de lado. Después hicimos más reportajes. En Coria hice trabajos con ultraligero, en una finca junto al río. Un día de viento que no podía dar la vuelta, tuvimos que aterrizar en un carril de las marismas, tenía un depósito muy pequeño como el tambor de una lavadora y había que repostar. Después estuve con un piloto de Jerez que era controlador de vuelo militar y empezamos a salir desde Rota con una avioneta Cessna 172.

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Entrevista a Ramón Amaya OBJETIVO FLAMENCO 2018

LebrijaFlamenca.com: Volvamos a los festivales flamencos de verano. Además de fotógrafo ¿te consideras un buen aficionado al flamenco?

Ramón Amaya: Cuando está cantando el que sea, yo lo estoy oyendo, pero no lo estoy escuchando porque estoy centrado en otra cosa. Cuando te quitas la cámara de la cara escuchas algo más. Pero no estás captando tanto. Las fotos que yo algo son un poco por casualidad, a ver si me explico. Yo estoy pendiente y cuando puedo hago la foto.

«Un día contacto con mi primo Manuel de Paula y me dice que un crítico flamenco está buscando un fotógrafo para hacer los festivales de verano»

Hay una cosa muy importante que es conocer un poquito a la persona que está cantando. Yo veo a Miguel Funi y sé cuando se va a mover, a veces se me escapa porque lo hace antes de lo que yo espero. Hay dos cosas que me gustan, el flamenco y la fotografía. unes las dos cosas y sale lo que sale. Y yo nunca he tenido grandes equipos de fotografía. Ni lentes muy buenas, tengo un 4.5 que abre lo máximo y cuando no hay luz tiro del diafragma. Tengo un objetivo de 2.8 pero es fijo, que era el que yo usaba para las reproducciones.

LebrijaFlamenca.com: Tienes una larga trayectoria profesional, tendrás un archivo que es oro en paño.

Ramón Amaya: Yo tengo a Perrate cuando le dieron el homenaje en el Potaje de Utrera cantando en una sillita de ruedas, con el pañuelo en la mano, y me acuerdo hasta de la letra: «Tengo una queja con Dios, esto que me está pasando, no me lo merezco yo». Ya Perrate no podía, el pobrecito. Tengo fotos de muchos festivales, de la Caracolá y de los artistas lebrijanos en otros festivales. De Juan Peña menos, porque se movía en otro mundo. Pero tengo fotos de la obra Tierra en el Lope de Vega. Tengo más de 6.000 negativos de aquella época.

«Hay una cosa muy importante que es conocer un poquito a la persona que está cantando»

En el año 86 grabé a José Valencia en el colegio Cristo Rey con 12 ó 13 años, cantando por seguiriyas para reventar. El abuelo El Sordo estaba detrás mía para que le diera ese video y cuando José se casó se lo traje en VHS y le dije: «como tú has cantado aquí no has cantado más en tu vida, ni vas a cantar». Y tengo alguna Feria en la caseta de los gitanos. Tengo que tener tres o cuatro cintas. Tengo cantando a la Perrenga, a la Morena, tendría que buscarlo, soy muy desordenado. Es mucho tiempo y trabajo porque tienes que ver las cintas enteras y localizar lo que hay.

Yo tengo fotos en blanco y negro de los festivales de aquella época, de los cantaores de aquella época. Antonio Mairena murió antes de yo empezar con los festivales. Tengo a Fernanda, a Bernarda, a Perrate, un montón de artistas que han desaparecido. Empecé a poner fotos en el facebook como Objetivo Flamenco, para abrir un escaparate para ver si vendía algo, A ver si le interesaba a alguien que fuera a editar un libro o lo que sea. También puse las Pinceladas Flamencas en video, puse la entrada del Cristo de los Gitanos de Lebrija con mi suegra bailando y otras mujeres.

El bautizo del niño de la Juani en el que canta Manuel de Paula. Baila Tomás Moreno. Se celebró en Castilleja. Un día lo recuperé y puse algo en las Pinceladas Flamencas. Tengo también a mi tío Bujo, que lo subí en blanco y negro en un rancho con un mono y una gitana… le pedí permiso a mis primos y lo puse.

LebrijaFlamenca.com: ¿Como llegas al mundo digital? ¿Qué hacías cuando llegó la revolución?

Ramón Amaya: En el año 95 dejo la fotografía del todo y me coloco en un camión, en un autobús, buscando como siempre la cosa fija. Y hago otros trabajos que no tienen que ver con la fotografía. Era el conductor de un autobús gusano y la parte de delante era un aula de estudio con 15 ordenadores. Me tocó ir por los pueblos de Córdoba. En Hinojosa del Duque, el municipal que me llevó al sitio, el hombre era ceramista y me enseño una iglesia, una pila romana… y me llevé la cámara. Y cuando me ví allí con la cámara no hice fotos. La fotografía para mí es un oficio que me gusta, pero yo no hago fotos para guardarlas. A mi familia no le hago fotos, yo no tengo fotos de familia.

«Llega el día que Kodak saca un papel que se procesaba en la máquina de color y el negocio del laboratorio se me vino abajo»

Me jubilo por el corazón y me queda una jubilación muy cortita. Y me encuentro con el digital. Lo primero que me compré digital fue una camarita de bolsillo estando todavía en el autobús que me costó 50.000 pesetas de las de aquella época. Y un día le hice fotos a mi consuegro que le daban una medalla, las descargué y se las di. Y vi lo bien que salían las fotos digitales, no sabía que tenían tanta calidad. Y entonces me compré una Nikon D70 y después una de segunda mano Fuji S5 que se la compré a Paco Sánchez el periodista.

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Entrevista a Ramón Amaya OBJETIVO FLAMENCO 2018

LebrijaFlamenca.com: ¿Y que opinas de este mundo nuevo que llega con la fotografía digital?

Ramón Amaya: El mundo digital se ha cargado el oficio de la fotografía. Lo ha mejorado en algunos aspectos, pero se ha cargado el negocio. Hay tiendas que han cerrado, sobre todo por los móviles. Antes te ponías a hacer una boda y te subías en el altar y te daba vergüenza, y hoy la gente no tiene vergüenza, te tienes que pelear con la gente con los móviles. Hoy se hacen cosas en el digital que con el análogico no se podían hacer. Hoy coges un archivo digital y lo metes en el ordenador con un programa de retoques y le sacas un partido enorme. Yo sé sota, caballo y rey, pero el que sepa bien le saca un partido enorme. Lo tiras en color, lo pasas a blanco y negro, le pones la densidad, le tocas los contrastes.

«El mundo digital se ha cargado el oficio de la fotografía. Lo ha mejorado en algunos aspectos, pero se ha cargado el negocio»

¿Te acuerdas los fotógrafos en las ferias con el caballito y la máquina del trapo? El cajón ese dentro tenía una cubetita de 9×13, con revelador y otra cubetita con fijador. Y otros cubitos que tenía fuera con agua. Te tiraba la foto, revelaba y eso daba negativo. Ponía la foto delante y fotografiaba la foto y eso daba positivo y ya esta revelado. Ese era el sistema. Eran unas cajas muy grandes con el fuelle, ese era el proceso. Hoy hay aficionados que tienen mejor equipo que los profesionales. Yo no he tenido un ojo de pez en mi vida. Eso vale un dinero. Un objetivo puede costarte 2.500 euros, es carísimo.

Hoy día sigo haciendo fotos porque mi afición al flamenco y a la fotografía me llevó a pedir acreditaciones en los festivales. Y el año pasado hice siete festivales. Soy un hombre comprometido con las cosas y después las publico en facebook.

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Entrevista a Ramón Amaya OBJETIVO FLAMENCO 2018

LebrijaFlamenca.com: Entrevista realizada por Pedro Carrasco, Manuel Carrasco y Araceli Pardal. Damos por terminada la entrevista pero seguimos hablando de proyectos futuros con Ramón Amaya. Dejamos aquí solo una muestra de su archivo fotográfico:

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Celebración de la memoria flamenca en La Choza imaginaria de Juaniquín

Inés y Juan Bacán nos acercaron a los orígenes y la esencia del flamenco de las familias gitanas del Bajo Guadalquivir

En esa Choza imaginaria de Juaniquín celebramos la memoria. En estos momentos en los que se premia la inmediatez, el instante, se premia a los artistas que surgen de la nada, nosotros reivindicamos la memoria. Porque la memoria no es, como muchos reprochan, anclarse en el pasado. La memoria te dice de dónde vienes, pero también te dice quién eres. La memoria te ayuda a saber hacia dónde vas. De hecho, el poder niega normalmente la recuperación de la memoria porque la siente como una amenaza. La memoria puede llegar a ser un arma revolucionaria, que indica a los pueblos el camino por recorrer.

Formato novedoso para una actividad flamenca. Una charla compartida entre la cantaora Inés Bacán y la periodista Araceli Pardal de LebrijaFlamenca.com. El cante surge durante la conversación, porque Inés se explica cantando, porque Inés rememora su memoria a través del cante. Nos acompañan para más lujo su hermano Juan Bacán y las guitarras de Antonio y Currito Malena.

En el caso del flamenco, la memoria es imprescindible e incuestionable. Escarbamos en la memoria y llegamos al mundo rico cultural de los gitanos andaluces de esta zona del Bajo Guadalquivir. La memoria en el flamenco sirve para reivindicar un patrimonio y también sirve para evolucionar sobre unos pilares sólidos que las familias gitanas conocen. La memoria en el flamenco sirve para cantar con más jondura, para transmitir de esa forma tan universal que muchos llaman patrimonio de la humanidad.

Y en el caso de Inés Bacán, sentada hoy en La Choza de Juaniquín dispuesta a transmitirnos su legado de forma generosa e incondicional como lo hace siempre, la memoria es un privilegio. Inés Bacán forma parte de una de las familias de flamencos gitanos con más tradición musical del mundo. Los Pinini, con ramificaciones familiares en Utrera y en Lebrija, y por extensión en toda esta zona de la margen izquierda del Guadalquivir, pueden ronear de su BENDITA MEMORIA que se descubre a través de la charla y del cante.

Inés Bacán pasó su infancia en Lebrija, rodeada de familiares. Nos cuenta cómo recuerda aquellos años de tu infancia, realmente rodeados de música, en las fiestas, en las bodas. «En mi casa todos cantaban». Nos cuenta las visitas a Utrera en las que el simple hecho de reunirse, de verse, propiciaba el cante.

Inés empezó a cantar relativamente tarde, no de niña. Sin embargo, fue una buena aficionada y en las fiestas siempre se iba la última porque le gustaba escuchar. Después nos cuenta cómo comenzó a cantar de forma profesional de la mano de su hermano Pedro Bacán. Él vió en ella su potencial. La relación con su hermano fue muy particular, muy íntima. Se querían como hermanos, es obvio, pero había una admiración mutua. Hablamos de una película grabada por una directora de cine francesa, Carole Fierz, que describe de forma magistral esta relación que trasciende lo puramente terrenal. No se sabe si es la música, la guitarra de su hermano, o es el paisaje, la marisma. La película está envuelta en un ambiente muy espiritual.

Recordamos lo que decía Pedro Bacán en ese artículo que él mismo escribió y que se titula EL FLAMENCO, UN ESCALÓN ENTRE ORIENTE Y OCCIDENTE. Pedro dice que la sociedad occidental ha aportado a la música el carácter instrumental, lo colectivo, la partitura, el aprendizaje… por eso hay grandes orquestas y grandes compositores para esas orquestas. Sin embargo y en contraposición, el mundo oriental, de donde vienen los gitanos flamencos, aporta a la música lo íntimo, frente a lo colectivo; la voz, frente a los instrumentos; la transmisión en familia, de generación en generación, la vivencia como algo indisoluble de la música. Lo hemos hablado antes en esta Choza rememorando a Juaniquín. El flamenco o la raíz del flamenco es lo místico, lo espiritual e Inés Bacán es un claro ejemplo de ello.

A estas alturas de la conversación, Inés se entona y nos regala una soleá cantada golpeando la mesa y la sentimos más cercana que nunca.

Seguimos con Pedro Bacán porque es interesante todo lo que dice. Por supuesto para Pedro el compás es lo más importante, igual que dice Inés Bacán en sus clases particulares, todo hay que meterlo a compás. Pedro habla de los modos de la Grecia antigua, el dórico, el frigio, habla de compases binarios y terciarios que se combinan, habla de los microtonos y de la descomposición del sonido en tonalidades a las que no llega la música occidental. Esto hace que el flamenco sea más difícil de escuchar. Requiera más cultura musical, un oído más educado. En eso puede ser que las familias gitanas de esta zona lleven siglos de ventaja.

Hablando de cante: se ha dicho en La Choza en días anteriores que esta manera de cantar, de los que cantan transmitiendo sus vivencias, es imposible de igualar. Por ejemplo el padre de Inés y Juan, Bastián Bacán, o el propio Juaniquín, cantaban expresando un estado de ánimo, cantaban para expresar su propia identidad. Cantaban con una personalidad propia. Para eso está Juan Bacán, para recordarnos los cantes de su padre y de los gitanos andaluces del siglo pasado, aquellos que decían el cante, aquellos privilegiados que han marcado las bases del flamenco.

Es que en el flamenco es muy importante la personalidad de cada artista, o sea, la manera de transmitir de cada artista. Pero el cante no es siempre el mismo, se puede innovar desde la base, desde la tradición o la memoria. La innovación consiste en llevarte el cante a tu terreno. Inés Bacán tiene un arranque magistral y nos demuestra que una misma letra por soleá la puede interpretar de maneras muy diferentes. Y nos deja a todos con la boca abierta.

La charla termina hablando de los cantes propios de esta zona del Bajo Guadalquivir, en la que las familias gitanas mantienen el cante vivo. Y como los buenos recitales flamencos, finaliza por bulerías, el cante destinado «a medir y calibrar la capacidad personal para entronizarse plenamente en la expresión flamenca», como dice Pedro Peña en su libro Los Gitanos Flamencos, nuestro libro de cabecera en muchas de las actividades que organizamos o colaboramos desde LebrijaFlamenca.com. E Inés se levanta majestuosa por bulerías para dar por finalizada esta noche tan especial en La Choza de Juaniquín.

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VI CHOZA DE JUANIQUÍN 2018 en El Cuervo_Bendita Memoria con Inés Bacán