El Festival de «La Trilla» de Trebujena pone alma de mujer a su oferta flamenca

Anabel Valencia y Dolores Agujeta comparten cartel en una noche dedicada al cante de Lebrija y Jerez

La Peña «La Trilla» está consiguiendo que su Festival  «El Flamenco y el Mosto» se convierta en una cita ineludible para todos los aficionados al flamenco. El año anterior contaron con dos grandes cantaores de flamenco como son José Valencia y Jesús Méndez.

En este 2015 han querido volver a arroparse con los cantes de Lebrija y Jerez de la Frontera, hermanados por el mosto y por supuesto por el flamenco. Porque dicho sea de paso, estas dos ciudades entre sus calles han visto crecer muchos de los grandes cantaores que ha dado el flamenco. Con este conocimiento la Peña «La Trilla» ha querido poner en esta ocasión alma de mujer, con el cante de Anabel Valencia y Dolores Agujeta. En palabras del presidente de la Peña: «Son dos mujeres que cantan extraordinariamente bien, pero diferentes en su forma de cantar».

Anabel Valencia se sube al escenario con un corte serio y mirada profunda, acompañada de la guitarra de Luis Carrasco y las palmas de Juan Diego Valencia y Manuel Valencia. Comenzando con una soleá apolá, acariciando los compases mientras se va introduciendo en sus adentros, mostrando los metales  de su garganta. En esta noche, Anabel se sentía inspirada y con ganas.

Escucha en este video la soleá apolá que Anabel Valencia cantó en La Trilla:

Le siguieron unas alegrías que parecía estar paseando por la orilla de San Fernando, haciendo que las olas del mar hicieran compás:

Pidiéndole respetuosamente permiso a Dolores Agujeta para cantar por seguirillas, reconociendo que como canta Dolores las seguirillas no las canta nadie. Luis Carrasco comienza a sonar las cuerdas de su guitarra abriendo las puertas de las emociones. A medida que la guitarra suena a la cantaora se le va cambiando la cara, como si empezara a entrar un mundo paraleo de dolor, pues su cara refleja la pena que transmite su garganta.

Termina su actuación por bulerías viniéndose al compás de Lebrija, haciendo más de la mitad de la bulería a pulmón. Con un entregado público y habiendo guardado silencio durante los cantes, ese silencio que otorga admiración es roto en aplausos y vítores hacia Anabel, levantándose de sus asientos.

Dolores Agujetas comienza su actuación por soleá con la guitarra de Domingo Rubichi. Como acariciando los bordes del corazón, su voz genuina nos hace entrar a compás. Después nos entonó unos fandangos haciendo disfrutar al público y seguirle el compás con oles y palmas. Llegando ya casi a al final de su actuación se prepara para cantar por seguirilla. Con su cabeza cabizbaja vamos sintiendo como la seguirilla entra en el escenario estremeciendo su cuerpo, acompañada de la guitarra de Domingo Rubichi. Dolores nos estremece los adentros traspasándonos los sentidos hastas ponernos los bellos de punta y soltar un ole detrás de otro.

Flamenco

Peña Flamenca La Trilla de Trebujena_Concha Vargas

Y rematando su actuación por bulerías le pide a Concha Vargas que estaba entre los asistentes que se subiera para darse una pataíta, a lo cual Concha se subió. Concha se apropió del escenario, con sus pies descalzos comenzó a bailar con esa forma primitiva y genial, haciendo que el público se levantara y rompiera en aplausos, desbordando la sala de un ritmo trepidante y cautivador.

DEL MONTE A LA CAMPIÑA con los Hermanos Montaraz

El disco se presenta coincidiendo con el V Aniversario del Flamenco como Patrimonio Inmaterial de la Humanidad

La Peña Flamenca de Lebrija se viste de gala. Se presenta un disco de su titular. Los hermanos Pepe y Frasquito Montaraz, acompañados de la guitarra de Eusebio José García, presentan un trabajo discográfico grabado al alimón. Las socias de la Peña han pintado y recogido con esmero la Peña Flamenca y la Junta Directiva se ha preparado para conmemorar el V Aniversario del Flamenco declarado por la Unesco patrimonio Inmaterial de la Humanidad.

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Presentación del disco DEL MONTE A LA CAMPIÑA de los Hnos Montaraz

Hay ganas de celebrar. Es cierto que la Unesco reconoce a nivel internacional el flamenco como patrimonio del pueblo andaluz. Pero también es cierto, como sentencia el presidente de la Peña Flamenca «Pepe Montaraz» de Lebrija, Juan Barejones, que este reconocimiento «no nos ha beneficiado, hablo como peñista; nos ha hecho más daño que beneficio». Las subvenciones y las ayudas se han ido a los grandes proyectos y se han olvidado de los aficionados de base.

Dicho esto, pasamos a presentar el disco «Del monte a la Campiña» grabado con la complicidad entre los hermanos y el guitarrista Eusebio José. La familia Montaraz vivió en el monte y los hermanos nacieron, excepto el menor, en el paraje conocido como Charco Jundío. El padre y el abuelo de los hermanos Montaraz fueron guardas forestales. Y como se dijo en la presentación del disco, las primeras canciones llegaron del regazo materno y entre los lentiscos del monte.

Del monte a la campiña, y de ahí a los balcones en Semana Santa, a los concursos y a los escenarios, sobre todo de la Caracolá Lebrijana. La historia de la Peña Flamenca «Pepe Montaraz» fundada en el año 1977 siempre ha ido ligada a la gran afición de esta familia por el flamenco.

Un proyecto que nació de forma muy personal y en el que los protagonistas agradecen la colaboración a José Antonio Martín, en la producción; y la fotografía de portada e interiores de Nané Sánchez Moreno en la taberna de «El Chocazo». Cantes de levante muy ligados a la historia de esta familia: Pepe y Frasquito fueron desgranando la caña, granaínas, fandangos, milonga, malagueña, mirabrás y bulería, los cantes que se pueden disfrutar en el disco.

Entrevista a RYCARDO MORENO con ocasión de la presentación del disco VAREKAI en Sevilla

El jueves 19 NOV actúa en el Teatro Quintero acompañado de Esperanza Fernández, Raimundo Amador y Alba Molina

El joven guitarrista Rycardo Moreno llega al Teatro Quintero con su primer disco VAREKAI (En cualquier lugar) acompañado por artistas de Sevilla con los que mantiene una relación casi familiar: la cantaora Esperanza Fernández, mitad Lebrija y mitad Triana; el veterano Raimundo Amador y Alba Molina. Además, le acompañarán en el escenario los Makarines y los músicos “imprescindibles” en el disco, Josué Ronkío al bajo y Poti Trujillo en la percusión, entre otros.

La presentación de un disco con un año de madurez y en continua evolución, como la propia música de Rycardo Moreno que se alimenta en cada festival en el que participa. En los últimos días, el compositor y guitarrista lebrijano ha actuado en el Círculo de Bellas Artes de Madrid y ha participado en el Festival Internacional de Jazz de Málaga. Uno de los principales éxitos en 2015 de este “viaje por entre mis cuerdas” tuvo lugar en el Festival Flamenco OnFire de Pamplona acompañando a músicos de la talla de Javier Colina, Jerry González y Jorge Pardo.

“Me alegra en cierta forma no haber presentado antes el Varekai en Sevilla”, nos dice el propio Rycardo Moreno que nos atiende en su casa después de una larga sesión de master class. “Me siento más seguro y el disco ha seguido creciendo con más viajes a distintos lugares, emociones y vivencias”.

…nos atiende después de una sesión de masterclass…

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Entrevista a RYCARDO MORENO


Rycardo Moreno ha hecho de las relaciones con otros músicos y de sus vivencias su carrera musical. Siendo niño, absorbía como una esponja los momentos flamencos que se daban con espontaneidad en el seno de su familia gitana. De hecho, Rycardo Moreno es un gran conocedor de los cantes de los gitanos flamencos de Lebrija. Toca la guitarra por soleá delante de los cuatro alumnos que participan en esta ocasión de sus enseñanzas, uno de Alemania y el resto de Huelva y Cádiz. Lo hace con un estilo personalísimo y, con naturalidad, mete una letrita de Juaniquín de principios del siglo XX con tonalidades aprendidas de “sus chamanes” o ancestros, tocándose él mismo las palmas con compases primitivos.

“Yo enseño primero la base, la armonía, a través de las vibraciones que transmite la música”, nos explica Rycardo Moreno, “y después les muestro cómo hago mía cualquier canción conocida que haya escuchado en algunos de mis viajes o en algún disco”. Y la generosidad con la que comparte su música es lo que le hace crecer: “en todas las clases descubro cosas mías propias; además, cuando enseño ya sé que tengo que inventar algo nuevo, así no me estanco, el agua tiene que correr”.

El intercambio, en muchas ocasiones, es intergeneracional. Rycardo Moreno descubre que los músicos que le superan en una o dos generaciones “son muy espontáneos y generosos y me tratan al mismo nivel”. El trueque es recíproco. Ellos buscan en Rycardo la misma frescura que ellos le dan. El flautista y saxofonista Jorge Pardo es uno de los mejores ejemplos: colabora con sus compases más flamencos en Varekai, y Rycardo Moreno le ofrece el swing de sus cuerdas en las Historias de Rahda y Krishna.

Rycardo Moreno es un músico flamenco con una fuerte herencia o carga familiar. Sobre eso, ha construído su mundo de sensaciones: «Me he fijado mucho en el piano y en los saxos, más que en otras guitarras», dice, «me considero un gran melómano y me gusta escuchar gente como Keith Jarrett que me transmite muchas emociones». Está metido ya en proyectos futuros: «Intento quitarme los arquetipos y descubrir internamente lo que me hace feliz tocando», explica convencido de que «las músicas no tienen nombre, ni límites ni fronteras». Ahora explora en el Libro de los Abrazos de Eduardo Galeano, poniendo música a unos textos que le resultan familiares, quizás por su carácter también tan universal.

Texto publicado en Diario de Sevilla, martes 17 de noviembre de 2015:

Rycardo Moreno, el arte de compartir.