JOSÉ VARGAS EL VIÁ Toda una vida bailando

En una ENTREVISTA PÓSTUMA a El Viá nos aseguraba que no se fue a Madrid a dedicarse al baile porque «dejaba mucho atrás»

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José Vargas el Viá_Lebrija 2022

Siempre de buen humor y entregado a su extensa familia. José Vargas El Viá se podía haber dedicado al baile. Cuando levantaba los brazos expresaba toda su verdad. Se ganó la vida en el campo sin dejar de bailar en cualquier ocasión. En la época dorada del cante, lo llamaban para las fiestas y él siempre estaba preparado: tenía en el fondo del armario cuatro pares de botas y un traje.

Su gesto era majestuoso. Subía los brazos, palilleaba con los dedos y marcaba el compás con la sabiduría heredada del pueblo gitano. Taconeaba con arte de siglos y en su cara sonriente se veía la bondad del que lo da todo en cada movimiento. El gesto también se le volvía brusco porque las cosas no han sido fáciles para las familias gitanas. La fiesta iba con él, pero también el drama.

Cuando era joven pero ya casado con la belleza natural de Juana Soto, y tenía los primeros hijos a su cargo, una compañía de baile se lo quiso llevar a Madrid. En estos momentos decisivos la vida puede tomar dos caminos. José Vargas se lo pensó y no se fue: «dejaba mucho atrás», nos explicaba en una entrevista de hace poco más de un mes. Dejó a un lado el camino de su carrera profesional y avanzó por el de los gitanos sabios, los generosos, los que siempre están cuando se les busca, los que expresan con franqueza su arte, con naturalidad y de manera espontánea.

Habrá tiempo de escribir su historia, porque su historia forma parte de la historia del pueblo gitano, el que se expresa de forma universal; y forma parte de este pueblo de Lebrija que hoy llora su ausencia. José Vargas El Viá habrá subido antes sus brazos para después elevarse al cielo y entrar con su gesto elegante y del todo original allá en la gloria por la puerta grande.

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José Vargas el Viá_Lebrija 2022

Manuel Monje se enfrenta hoy sábado a un nuevo desafío en Tierra de Talento

El niño Manuel Monje visita la casa de sus abuelos José Vargas El Viá y Juana Soto en Lebrija

Hoy sábado en el programa de Tierra de Talento hay un finalista con tan solo 10 años, de Jerez de la Frontera, con caliches de Santiago pero con recorrido de otros barrios entre los Monjes y los Vargas, los Soto y García…

Como nos dijo en la entrevista: «¡yo soy de Lebrija también!» y su bisabuelo el galeote del baile lebrijano, José Vargas El Viá, rilao al escuchar esa frase.

Manuel Monje tiene un nuevo desafío. A él no le importa ganar ni perder porque eso no entra en su juego. Porque se siente ganador solo con estar en el programa y derramar su solera y enseñar su duende en cada actuación. ¡Pero hay que desafiar al talento de Canal Sur Manuel!, ¡¡olé tu tierra y la mía que también es la tuya !! y como decía Curro Malena: «que más da ser de Lebrija o Jerez si somos de las mismas esparragueras».

Es un niño tan sui generis y distinto a los demás como la mismísima Rosa María del genio de la Isla. Su alma suena a viejo con aroma de noches de corinto del Pica, a Paula su semblante o a la divinidad de Juan Moneo…

Esta noche frente a las estrellas más talentosas de la televisión, nuestro Manuel Monje. Porque aunque sea jerezano por tres cuartas partes tiene una que es de nuestra tierra. Una parte muy cabal, de su tatarabuelo Juan Pique, su bisabuelo El Viá, su abuela María, tiene la prueba definitiva para que su estrella se haga más pública. Porque de brillar no, porque ya brilla este niño sin premios ninguno. Porque su portento y su pureza lo lleva dentro para poder subir algún día en el caballo grande del flamenco. Manuel Monje es la sal de la tierra, como cantaba el mismísimo Lebrijano. Suerte a la familia y Lebrija es también su cuna:

Pa Lebrija va el niño Manuel cantando,
¡¡porque su abuelo Viá y su abuela la Sota lo están esperando!!

MARÍA JIMÉNEZ_ El mito sobre el escenario

MARÍA JIMÉNEZ recibe el homenaje mandando sobre las tablas del Potaje Gitano de Utrera como las más grandes

Aquella mujer que se atrevió con todo… sigue siendo ella. Aquella artista que cada década renace de sus cenizas… sigue siendo ella. Aquella leyenda, intérprete arrolladora sobre el escenario… sigue siendo ella. La María Jiménez que revolucionó la forma y el fondo de la canción flamenca sigue siendo la misma mujer, artista sobre las tablas y muy personal en su garganta.

María Jiménez no quería homenajes ni discursos. Fue al Potaje Gitano de Utrera a disfrutar y a hacer disfrutar al público y, por si había dudas, a cantar. Así que «dadme un micro, vamos a cantar y muchas gracias, bajadme de aquí ya». Más de una autoridad se guardó los papeles en el bolsillo. Mandando sobre el escenario, a pesar de su silla de ruedas, como las más grandes artistas.

Gran acierto de la Hermandad de los Gitanos de Utrera que una vez más elije a una artista, relacionada íntimamente con el flamenco, para hacerle homenaje y rendirle tributos, no solo por parte de las autoridades de la localidad de Utrera y de la propia Hermandad, sino de un público enardecido que le gritaba desde las mesas: «¡¡Guapa, te como tu cara!!»,

María Jiménez correspondió con tres minutos de gloria, acompañada de su amigo Manuel Lombo, demostrando que el poderío no muere ni se destruye sino que se transforma en ternura y en emoción: «sigo siendo yo» y lo dejó claro sobre el escenario.

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66 Potaje Gitano de Utrera 2022_Homenaje a MARÍA JIMÉNEZ

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66 Potaje Gitano de Utrera 2022_Homenaje a MARÍA JIMÉNEZ

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66 Potaje Gitano de Utrera 2022_Homenaje a MARÍA JIMÉNEZ

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66 Potaje Gitano de Utrera 2022_Homenaje a MARÍA JIMÉNEZ

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66 Potaje Gitano de Utrera 2022_Homenaje a MARÍA JIMÉNEZ