Espectáculo Phurano Sumnakaj (Oro Viejo) en la #60Caracolá_más bonito sí será pero más gitano no

Después de la gran noche del sábado 12 de julio vivida en la 60 Caracolá con nuestro espectáculo de Phurano Sumnakaj (Oro Viejo), solo nos queda darle la enhorabuena y felicitaciones de parte de la Asociación Cultural del Pueblo Gitano de Lebrija y Lebrijaflamenca.com a nuestro mayores, especialmente, y a los demás componentes del grupo que han hecho realidad el proyecto dedicado a la Conmemoración de los 600 Años del Pueblo Gitano a la llegada a la Península.

Indudablemente, como exigentes que somos, podemos decir que todo puede ser mejorable, pero para ser mejorable tenía que haber habido otros factores que nos no afectaran tanto, como es la pérdida de la madre de Pedro, mi mano derecha en todo, y ese vacío lo sufrí abajo y arriba, presión por todos lados, y como yo no soy de ponerme disfraces ni ser correcto a las injusticias, lo sufro y lo peleo. Como es el tiempo muy limitado para un grupo donde no existen guiones. Desde hace dos meses hemos sufrido esa exigencia del tiempo que se notó en el mismo espectáculo. Ellos miraban el reloj, para que lo sepáis los que nos leen, pero como sabios de naturaleza, de libertad y de saber estar arriba sin tener experiencia en algunos de ellos, bajaron felices y orgullosos, y la gente comprometida con ellos por su entrega y su compromiso sin ser profesionales, y eso es lo que yo buscaba y lo que han disfrutado arriba entre ellos.

También hemos contribuido a la presentación de un portento en la guitarra, un niño de 10 años, nieto del Viá, Jesús Vargas, que nos puso el corazón en el puño, si toca bien y gitano su futuro va a dar mucho más que se habla ya, gracias a sus padres por dejarnos disfrutar de su momento, de nuestro momento.

Gracias a la Delegación de Cultura por hacer realidad esta puesta en escena, y hacer realidad el proyecto, por hacer felices a muchas familias de más de tres miembros por el convenio que hicimos Delegación y Asociación, familias que no podían venir, o solo un día, y decidieron ver la primera noche de sábado de Caracolá mediante este convenio, y por supuesto a Floristería El Cortinal por poner el color a esta conmemoración y a esas manos que la vistió, a mi primo Juanma Valencia, un artista que conjugó en el escenario emoción y excelencia gitana, porque su raíces se lo dicen, ¡¡olé tu silla de nea primo!!

Gracias a todos los medios de comunicación, los que estuvieron en los ensayos y estuvieron allí,  a fotógrafos, a todos los que querían recoger un gesto, un quejío, una mirada de cada repertorio, y por supuesto a todos los que nos felicitaron porque frases como:

– «como en tan poco tiempo habéis llenado de la gitanería de Lebrija»

– «no tiene nada que enviarle a profesionales, he venido por ellos precisamente»

– «organización, temple, sabiduría… y los mejor, que están actuando como son, sin disfraz ni máscaras,  son libres ahí arriba».

Y muchas más que no me acuerdo. Es verdad como dije que puede ser mejorable, pero más gitano no. Te puedes quedar con muchos momentos únicos, con el repertorio de bulerías de la tierra, el baile de Lebrija, momento grande de la pena negra de la seguiriya de José Soto y esas letras por bulerías al golpe de Juana Vargas con su peso de experiencia en esas cantiñas y rematando por el recuerdo de El Chozas y bailando con arte, cuando su sangre la llama y lo expresa; de El Pajarito cuando se dolió con la letra por bulería de su madre la Perrenga «yo tengo un hijo y yo no lo niego…», de Manuel de la Costá cuando se parte por dentro llamando a su madre por soleá, y esas bulerías gitanas que Pedro Bacán si sabían diferenciarlas, porque iba a buscarlo para llevárselo a sus espectáculos.

Nuestra Ani Peña del Lata, convaleciente de una operación y ahí estuvo arriba, la libertad de su cante y baile lo dejó derramado entre los claveles y la silla de nea, sonío diferente a ellos, pero la diversidad hace grande a la pureza.

Y por supuesto a las dos guitarras, Moya con sus lágrimas mojaban la soleá de la Manuel de la Costá, y su sabiduría, y siendo discípulo de la escuela de Bacán puso al grupo arriba y con ritmo, entendiendo que los viejos son de otra galaxia, y por supuesto a mi Luis del Pancere por seguiriyas me hiciste esconderme en el altavoz grande para recogerme en mi sentimiento, que me dolió Luis, como sabes de ellos, como disfrutas con ellos, y ese compás de los tres de negro luto, mi Alonso con su peso en los escenarios, nos da seguridad, columpiándose en los columpios gitanos de José Valencia, cuando lo llama ya no necesita presentación, y el Maleno, experiencia de escenario y sabiendo que aquí hay otro compás, salvaguardo a los mayores como lo dicen su raíces, y Ángel del Viá no se había visto en otra, pero ese punto de su empuje y compás de naturaleza le dio a ese trío algo diferente y si lo remata con el baile… tu opá El Viá loco perdío en los balcones del cielo entre Jesús y tú.

Por favor, yo solo pido a la hora de criticar para bien o para mal que lo hagan con respeto y con alguna razón sabiendo que una presión de horario es complicado, ser y dar lo que queremos, hasta los profesionales cuando están a gusto le da igual la hora, y lo digo con peso de razón, que su entrega y compromiso arriba ha sido brutal, te habrá gustado más o menos, todo es respetable, pero para eso estamos. Lo primero que lo hemos hecho realidad y nadie lo promueve y lo hace, y a fuerza de esfuerzo anímico y físico se hecho realidad, presión por todo lados, y como dije, nos han venido circunstancias donde los organizadores no hemos estado como deberíamos estar, pero ahí ha quedado grabado en la 60 Caracolá, y por supuesto a Araceli que está dentro de la Comisión, que ha sido el empujón definitivo para que el grupo haya escrito su nombre en mayúscula Oro Viejo, contigo empezó y contigo he acabado. Gracias a todos en nombre de la Asociación Cultural y de Lebrijaflamenca.com, y recuerden, se puede hacer mejor pero más gitano no.

El sueño plateado de la Yerbabuena para Miguel Acal

Con la letra de Antonio el Chaqueta: «levántate tempranito, verás como te traigo de yerbabuena un ramito», así puedo definir la noche del viernes flamenco en Las Cabezas de San Juan que acabo aproximadamente a las 3:30 horas de la madruga. Y se hizo verdad esta letra porque casi llegamos con las claritas del día y tenía el ramito de yerbabuena encima de mi mesa.

El pasado viernes 4 de julio del 2025 se celebró en el pueblo vecino el festival flamenco de La Yerbabuena, nueva edición, y este año dedicado al compromiso y al trabajo del mismísimo Miguel Acal, que contribuyó al crecimiento de este festival y enaltecimiento de esta música tan universal. Me quedo con algunas frases como la de «el gran material que tiene guardado y todavía su viuda no lo ha dado a la luz», frase de un aficionado que conocía a Miguel.

Eran las 10 de la noche cuando comenzaron a encenderse los focos en aquel rincón donde se unen los rezos de fe con el rezo de la esperanza de la tragedia del flamenco, la Plaza del Cristo de la Vera Cruz. Las cosas del directo, como se suele decir, media hora más tarde, pero ya empezamos con la premonición de que la madrugá nos atrapaba, con el homenaje y otra media hora de descanso, la paciencia se queja y por eso lo escribo y lo digo, es una lástima que se fueran mucha gente cuando le tocaba a la última del cartel, y menos mal que había una barra que aguantaba a la gente, que es una parte importante dentro de un festival, aunque en otros lugares no lo sea, pero beber una copa a todo el mundo le gusta.

Ante todo enhorabuena a los que están organizando el festival, como lo han resucitado y le han puesto como una cita obligatoria en los festivales de verano. Carteles buenísimos todos y este año como oro en paño, Aurora y Concha, precio asequible para familias, y lugar emblemático. Felicidades a la organización, y la próxima que la paciencia no se queje tanto de los aficionados.

Abrió el festival un hijo de Pedro de Miguel, que por cierto se ha inaugurado este año una plaza a Pedro, fundador importantísimo de este festival, nakerando de Acal y de su padre, y presentó al grupo de Las Cabezas de San Juan.

Percibí esa noche muchas sensaciones, que había cuatro guitarras que saben andar descalzas cuando el flamenco despeina la madrugá, Juan de Clemente, Higuero, Salado y Curro Vargas, porque con ello vibro, como la letra de Rocío Jurado. Nos comimos a cucharón de bulerías el grupo de Clemente y su gente, porque fue una hora entre uno y una del grupo con su manera de expresarse en el escenario por bulerías, hasta que escuché la soleá de Charamusco por uno del grupo, es soleá apolá, pero Mairena le puso Charamusco porque detrás hay una historia, puso pausa a mi cucharón de bulerías, ellos fueron los primeros en entrar en escena.

Después le tocó el turno a los aires de Cai, al chiclanero de peso, que por cierto, felicidades a su padre Rancapino por sus 80 años desde Lebrijaflamenca.com. Alonso hijo con esas melodías pausadas pero llenas de dulzura hizo su repertorio indudablemente entregado. Mi sensación tuvo momentos en algunas letras, acordándose de Caracol en los tientos, esa brisa marinera de Cai en las alegrías, pero para mí donde verdaderamente se rompió fue en las bulerías y los fandangos. No sé, al principio tuvo unos problemas con el sonido y lo descentró y en la soleá no lo sentí, no la encontró, pero su voz llena de buen mimbre nos atrapa.

Después llegó el reconocimiento al crítico flamenco Miguel Acal, para darle la Yerbabuena de Plata a su viuda Nandi Vázquez, con un grupo de personas arriba con el alcalde como cabeza de cartel y todo gloria a este flamenco de élite, que sabía y entendía de todo esto, y el que faltaba por dárselo de los fundadores. «Este homenaje simboliza el agradecimiento eterno a quienes creyeron en un sueño y lo convirtieron en una realidad que hoy enorgullece a nuestro pueblo», así lo destacaron, y se une desde este año a ese cestito lleno de ilustres ramitos de yerbabuena como Camilo José Cela, Manolo Sanlúcar, Rocío Jurado, El Lebrijano, Curro Romero, José Mercé, Pedro Peña, Cristina Hoyos, Paco Cepero, Miguel Poveda, Benito Zambrano y muchos más. Este cestito lleva remedios «pa to los males».

Ya con la paciencia quejándose por el horario apareció Aurora Vargas, como oro en paño para nuestra paciencia, racial, faraona, bien arropá para el compás, rebuscándose en lo negro, y a la bulería le puso los corales y el traje de gitana y se llevó a la gente a su terreno y nos montó en la nube de la transmisión gitana. La madre de Aurora la parió para ser ese portento gitano y en mujer para dar más valor al flamenco, con una artista de esta echura.

Por cierto, lleno absoluto, silencio sublime de los asistentes, que grande es ese silencio,  y cuando se rompe ese silencio en un dolor que debes decir ¡Olé joé! Eso no tiene explicación y Aurora Vargas lo hizo el viernes.

Las tres de la madruga, la noche despeiná, la paciencia rota, los niños durmiendo en las sillas, y viene de negro luto como su alma y su baile Concha Vargas, si es verdad, que se fueron mucha gente y esto no puede ocurrir, pero la gitana de Lebrija, la Faraona de Quintín, le echó mano a la madrugá bajo un elenco de cantaores de buenos mimbres y una guitarra que no sé si cuando va a los churros o se llena las manos de aceite para hacerlo o de vino de solera, porque Curro cuando toca se derrama muchas cosas buenas y gitanas como dice Miguel Funi, pero Concha se rebuscó en su rebeldía y su tragedia. A la hora la metió donde debe de estar, en el reloj y dejó su huella intensa con su sello de bailar, entre los gestos de sus brazos y sus  miradas dibujó el cierre de  la Yerbabuena de Miguel Acal .

Teatro y cante gitano_La tragedia del hijo perdío de Juaniquín

Presentación de Manuel Carrasco, presidente de la Asociación Cultural del Pueblo Gitano de Lebrija

Una obra representada por Replikante Teatro con el cante de Manuel de la Costá y José Soto, con la guitarra de Luis Carrasco

«El teatro es la poesía que se levanta del libro y se hace humana, y así lo han hecho el Teatro Replikante de Lebrija. Y al hacerse humana, habla y grita, llora y se desespera. El teatro necesita que los personajes que aparezcan en la escena lleven un traje de poesía y, al mismo tiempo, que se les vean los huesos y la sangre, y para eso está el cante gitano. Asi lo van a hacer Manuel de la Costá, José Soto el Churrero, Ramón Vargas como exaltador y la guitarra de Luis Carrasco.

He querido empezar con versos lorquianos combinados con la cultura de Lebrija para que disfrutemos esta noche en Trebujena, Sastipen that mestipen, salud y libertad. Esta actividad entra en la celebración del Día Internacional del Pueblo Gitano que estamos celebrando en Lebrija desde el pasado 8 de Abril y como celebración de los 600 años que lleva el pueblo gitano en nuestro país.

Como presidente de la Asociación Cultural Pueblo Gitano de Lebrija quiero comenzar a dar la gracias al Ayuntamiento de Trebujena por esta apuesta cultural e histórica. Al Ateneo Arbonaida de El Cuervo, culpable de esta estructura del tiempo, de las cenizas que todavía existen. Han reconstruido la choza más gitana del planeta, la del tío Juaniquín, para poner en relieve cómo se amarraba los cordones de los zapatos aquel maestro gitano para buscar su libertad. Por supuesto, a este grupo de artistas del Teatro Replikante por representar el drama y darle la oportunidad a la Asociación de traer a los cantaores y guitarra para darle la tragedia del cante, y por supuesto, a mi tío Ramón Vargas, por sentir el dolor y la pena de su enseñaó, y saber contarla. Gracias a todos por hacerme partícipe de poder presentarlos a todos ustedes, que estáis aquí apoyando este drama flamenco. Y gracias a la familia de Juanquín que están por aquí.

Todos guardamos un recuerdo de aquellos que murieron por culpa de aquel régimen fascista que nos despeina el sentimiento de vez en cuando. Es como si la cinta del pasado se rebobinara en nuestra mente dando paso a sensaciones que creíamos olvidadas, pero eso es imposible. El Mojiconero es uno de los ejemplos. Hay días en los que la memoria nos reta, juega con los sentimientos, se pasea por la casa y nos recuerda que nadie escapa del pasado. Porque Casto Moreno se lo llevó el tiempo, y para sobrevivir tuvo que llamarse José Valencia, y considero que cualquier sistema que ataque o ponga en peligro la libertad es un enemigo más del día a día.

La libertad no es un lugar ni un estado del ser: es un camino. Se está andando en él o se está fuera de él. Y Lebrija y Trebujena lucharon por muchísimos años para que sigamos caminando dentro de la libertad. El hijo de Juaniquin estuvo fuera de él, Casto Moreno Vargas, más conocido como El Mojiconero, será para siempre ese hijo perdío en la choza más gitana del mundo como fue la del tío Juaniquín. El maestro o enseñaó de muchos trabajadores que sobrevivieron en cortijos y gañanías. Digo sobrevivir por la manera de trabajar, de medio comer y medio descansar que hacían nuestra familias.

Este drama social, y a la vez gitano, es necesario contarlo. Sobre todo para llenar de contenido las trayectorias vitales de los vencidos, de los que gastaron sus suelas de zapatos corriendo de un lado para otro, y así componer su identidad. Porque recuperar la historia es recuperar la identidad, y tenemos mucho en común. Porque el pueblo gitano también quiere y vamos a luchar por saber de nuestra historia y recuperar nuestra identidad. Estamos ambas partes en la misma tangente , y así no podemos caer en el olvido.

Esta noche vamos a disfrutar con ese drama histórico con el quejío gitano, de la mano de dos cantaores de la antigua usanza. Con la guitarra de soniquete de almíbar de un consagrado Luis Carrasco. Una vez me contaron y me dijeron que el cante de pureza hay que tratarlo de usted, y aquí está el ejemplo. La pureza del cante es el sabor del paisaje, lo dijo Antonio Mairena, y hoy me refiero a mi Lebrija. Ellos han entrado en la choza del tío Juanquín, ellos le van a cantar a la libertad de José, van a expresarse con el negro luto del quejío. Ellos se van rebuscar en la última habitación donde se cobija el duende. Lebrija, sentimiento, sangre en sus letras, la pena negra de un padre que se han llevado a su hijo, que no sabía si iba a volver, y si volvía, no sabía cómo esconderlo. Ellos son Manuel de la Costá y José Soto el Churrero, voces nacidas para el dolor, para el drama y la tragedia de El Mojiconero.

Reportaje fotográfico de la actuación en Trebujena