ÁLBUM FOTOGRÁFICO #54CARACOLÁ LEBRIJANA_Luis de Lebrija en el patio de La Clavería

El cantaor lebrijano lleva décadas entre Cataluña y Almería siempre enarbolando la bandera del cante gitano de Lebrija

Luis de Lebrija ofreció, en el marco de la 54 Caracolá Lebrijana, un recital largo de cante y estricto en su planteamiento, acompañado de la guitarra de Juan Ramón Caro. Gran conocedor de todos los palos del flamenco, Luis de Lebrija deleitó al público, que se amontonaba en el reducido espacio del Patio de la Clavería de la Parroquia de la Oliva de Lebrija.

Luis Vargas ha pasado toda su vida profesional entre Cataluña y Almería, llevando siempre la bandera del cante gitano de Lebrija en su garganta. Fue él quien se empeñó en que su sobrino Joselito, actual José Valencia, tenía que ser cantaor, y lo inició por las peñas y festivales de Cataluña. A los pies de la Giraldilla, ejecutó un numeroso elenco de cantes, letras tradicionales y autóctonas, cantes cortitos y una seguiriya para no olvidar. Termina por bulerías, acompañado de su familia en el escenario.

ÁLBUM FOTOGRÁFICO DE LA #54CARACOLÁ_LUIS DE LEBRIJA_Fotografías de Araceli Pardal

 

Flamenco

54 Caracolá Lebrijana 2019_Luis de Lebrija

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54 Caracolá Lebrijana 2019_Luis de Lebrija

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54 Caracolá Lebrijana 2019_Luis de Lebrija

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54 Caracolá Lebrijana 2019_Luis de Lebrija

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54 Caracolá Lebrijana 2019_Luis de Lebrija

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54 Caracolá Lebrijana 2019_Luis de Lebrija

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54 Caracolá Lebrijana 2019_Luis de Lebrija

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54 Caracolá Lebrijana 2019_Luis de Lebrija

La Velá Flamenca homenajea a Juan Peña El Lebrijano, autor de discos como PERSECUCIÓN entre otros

«El músico con una orquesta en la garganta», reproducimos aquí las palabras de Manuel Carrasco en el homenaje:

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Homenaje a Juan Peña El Lebrijano en la V Velá Flamenca 2019

Escribí estas líneas en el atardecer de un día de julio, junto a una botella de agua que se moja. En compañía de mi Manuel  y María José, y después solo… hasta que vi cómo se amortiguó el día hasta morir su luz. En el otro lado de mi papel y lápiz un cirio encendido esperando a que llorara alguna lágrima. Más cerca de mi lápiz la Biblia tapada con una bandera, para  escribir con la palabra de Dios y rezarla en gitano.

Un disco apoyado en el cirio, llora el cirio sale  un grito: «libre como el viento», se cae el cd y me encuentro otro de raíces árabes. Tomé mi primer vaso de agua mojá, me entregué a un cantaor y a un músico, a una orquesta en la garganta, a la voracidad del legado universal de Juan Peña Fernández El Lebrijano.

Nace un 8 d agosto de 1941, bautizado por su padre Bernardo Peña y María Fernández como Juan de la Santísima Trinidad. Ya en el nombre se presagiaba grandeza, presagiaba universo. Comenzó muy joven compaginando cante y toque, le tocó a la Paquera de Jerez (1950). Pero cuando se  dedica de pleno al cante fue después del triunfo del concurso de Mairena. Uno de los trabajos importantes fue cuando estuvo varios años con la compañía de Antonio Gades.

Pronto tuvo la oportunidad de grabar sus primeros discos: en 1970 De Sevilla a Cádiz, El Lebrijano con la colaboración de Paco de Lucía… senderos del cante, pero todo con una gran calidad de la ortodoxia.

Pero Juan tenían muchísimas inquietudes, no fue nada acomodado con el flamenco. El artista rubio y con los ojos azules, cuando se iba a dormir su garganta no descansaba. Y de ahí puede ser, de esa sinfonía sin descanso, le despertó el afán de innovación, y fue con el trabajo de La palabra de Dios a un Gitano cuando empezó a derramar música, abrir nuevos horizontes en lo negro y en la pena del flamenco.

Uno de sus éxitos es Persecución. Se alió con Félix Grande, cogieron los remos de las malditas galeras, se montaron en el carro y pasearon por la tragedia, entre charcos de sangre, hicieron relinchar con flamencura a los caballos y crearon una obra gitana y universal.

Pero su innovación no tiene límites y 1986 hace unos Encuentros con la música árabe, con la orquesta de Tánger. Una joya, dame la libertad, el anillo, vivir un cuento de hadas, eso es él. Legado de Juan , escuchar su música es andar por un cuento de hadas.

Siempre ha estado muy influenciado por la enciclopedia de Antonio Mairena. Ha sido cabeza de cartel en los mejores festivales. Fue el primer cantaor en llevar el flamenco al Teatro Real de Madrid, múltiples premios, distinciones, reconocimientos. Uno de ellos la Medalla de Oro al mérito en el Trabajo. En la cláusula de la 28 Bienal se le hace una gala de honor (2014). El Lebrijano ha sido, es y será un artista fuera de lo común. Es universal, Juan es sangre, galera, libertad, tierra, es sendero del cante porque de casta le viene, ven y síguelo, es cera, es sueño, Casablanca, Granada, encuentro, es real, es verdad, es Lebrija, la cuna que meció su sueño. Ahora apago el cirio, recojo sus lágrimas de cera, doblo la bandera… por Juan Peña El Lebrijano.

El hijo de El Lebrijano, Juan Peña, recoge los obsequios y regalos de agradecimiento en la Velá Flamenca

RESUMEN DE LA CARACOLÁ LEBRIJANA 2019

El Caracol de Oro a Manuel de Paula, los artistas locales, la exposición de fotografías de Ramón Amaya y los espectáculos en la calle como grandes atractivos flamencos

Por fin se reconoció la figura de Manuel de Paula como se merece y el artista lebrijano pasó a engrosar la lista de los Caracoles de Oro que concede la Caracolá Lebrijana. Y él correspondió con gran entrega y satisfacción, con el gran espectáculo El Espejo de la Memoria en el que recordaba toda su trayectoria profesional y de vivencias familiares, con especial protagonismo de su hermana Josefa Valencia, el bailaor jerezano Diego de la Magara y los artistas lebrijanos José Valencia y Anabel Valencia.

Exposición de fotos de Ramón Amaya

El fotógrafo Ramón Amaya ilustró la Caracolá Lebrijana de 2019 con su exposición fotográfica Memoria de los Festivales Flamencos, en la que se hacía especial homenaje también a Manuel de Paula y todos los grandes artistas que se coronaron en los festivales de una época gloriosa entre 1988 y 1992. Una exposición con gran acogida de público, con detalles cuidados y una sala de visionado de videos de aquella época que reflejan el gran caudal creativo de las familias gitanas de Lebrija.

Actividades callejeras y de libre acceso

Es la primera vez que en este nuevo formato de la Caracolá Lebrijana se incluyen, con gran éxito, actividades callejeras de libre acceso. En esta ocasión fueron las voces jóvenes de las Tres Dinastías representadas con Antonio Carrasco El Maleno, Luis Vargas y Pedro Peña, acompañados de las guitarras de Curro Vargas y Currito Malena. Queda demostrado que en Lebrija hay flamenco para una larga temporada, mientras los jóvenes vengan cantando con esa rigurosidad y personalidad apabullante.

El segundo día de actividades callejeras fue en la plaza Juan Díaz de Solís y a cargo de la japonesa La Yunko, querida y admirada en esta tierra de Lebrija con la que guarda una estrecha y alargada relación. Lleno absoluto y lujo de bata de cola y mantón para un público selecto.

Artistas locales en escenarios íntimos

¿Qué mejor que venir a escuchar a la gran Inés Bacán en su propia casa, que es Lebrija. Noche para no olvidar con Inés Bacán y María José Carrasco en el Patio de los Naranjos, acompañadas de las guitarras de Antonio Moya y Curro Vargas, respectivamente.

Pero la Caracolá Lebrijana comenzaba con el listón bien alto que pensábamos que ya no se iba a superar. La artista local Anabel Valencia hizo un recital de cante en el que se entregó como si se jugara su carrera profesional entera. Nos traía como artista invitado a la guitarra de Juan Requena, gracias a lo que nos ofreció unos tangos con sabor a Arroyo de la Miel. El público vibró en las bodegas de la casa del Marqués de San Gil.

Un artista de Lebrija que lleva toda su vida profesional fuera de estas tierras, pero que pasea su nombre con orgullo, Luis de Lebrija, ilustró la mesa redonda sobre la figura de Manuel de Paula en el Patio de la Clavería.

En las azoteas flamencas, también un cantaor representante de una saga familiar, Luis Malena, que se hizo acompañar de la guitarra de Manuel de Palma. La Peña Flamenca se convierte en anfitriona y escenario de la Caracolá Lebrijana y en la segunda noche de azoteas nos ofrece un recital de tremendo éxito a cargo del jovencísimo Purili con la guitarra de Joselito de Pura.

Y todavía más flamenco

Diez días sin descanso de flamenco en distintos escenarios de Lebrija. No hay que olvidar los maridajes a cargo de las Bodegas González Palacios y el Marqués de San Gil. Dos artistas jóvenes que van cogiendo mercado como son Juan Juanelo con la guitarra de Antonio Moya, y el extremeño Juanfra Carrasco, con la guitarra de El Perla.

En el patio trasero de la Casa de la Cultura, un espectáculo de altura con la voz de Jesús Méndez y a guitarra de Diego del Morao. El baile de lujo a cargo de El Farru.

A la última noche se llega exhausto. Nos metemos en el teatro municipal con tal de cumplir con el remate final de tan prestigioso festival, y disfrutamos bastante con buen cante de María Terremoto, Pedro el Granaíno, José de la Tomsasa y el baile de Manuela Carpio.