Periodista. Vivo en Lebrija.

FlamencoCONTAINERS_Una epopeya musical alrededor del mundo para volver al hogar

El lebrijano David Peña Dorantes recrea la hazaña de la primera vuelta al mundo para la clausura de la Bienal

La Bienal de Sevilla nos ofrece una clausura épica, que conmemora el quinto centenario de la primera vuelta al mundo y dispone las naves del flamenco rumbo a la universalidad. El responsable de la gesta es el pianista y compositor David Peña Dorantes, que parte por derroteros desconocidos para volver a su hogar, a lo más íntimo de su existencia.

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David Peña Dorantes en la Bienal de Flamenco de Sevilla 2018. Foto: BIENAL FLAMENCO SEVILLA.

Dorantes compone en cinco actos la aventura de Magallanes y Elcano, el entusiasmo del origen del viaje, la incertidumbre de la ruta, la belleza de lo desconocido, las fatigas de la muerte y el descubrimiento al fin de una nueva ruta de las especias que significa mucho más porque es el triunfo de un desafío y el comienzo de una nueva era global que llega a nuestros días.

Y lo hace acompañado de la magnífica Orquesta Bética de Sevilla, dirigida por Michael Thomas, y de una coral de voces flamencas con alumnos de la Fundación Flamenco Heeren, entre los que destacan las voces y las palmas de Los Mellis y Pedrito Peña.

El escenario impone. Cualquiera de estos containers puede estar pasado mañana en algún confín del mundo. Dorantes introduce su obra y nos previene, esta empresa no va a ser fácil pero va a estar cargada de belleza. Aparecen dos grandes músicos en escena sacando compás de uno de los contenedores que se encuentra sobre el escenario. La percusión orquestal de Antonio Moreno y la fiel batería de Javi Ruibal se contraponen al piano. Una vez más Dorantes se rodea de los mejores músicos para distinguirse con su música majestuosa y su armonía innata.

A ritmo de tanguillos se cargan las naves: harina, judías, lentejas… La travesía duró tres años. Salieron cinco naves y solo volvió una de ellas. Se derrocha alegría como en los coros de Cádiz. La travesía todavía es conocida. Suena por primera vez la orquesta y se reconoce la calma, representada al piano por una magnífica soleá. Se suma el coro y después la percusión. Notable alto al compás de Antonio Moreno que marca la soleá en el bombo con maestría y certeza. Después de haber visto otras percusiones en esta Bienal dan ganas de llorar de gusto.

Estas alegrías que le siguen no pueden ser otra cosa que la llegada a Brasil, a la bahía donde hoy se encuentra situada Río de Janeiro y después a la Patagonia. La travesía por el Pacífico hasta las islas Filipinas fue de hambre, enfermedades y derrotas. Con qué sentimiento toca Dorantes una seguiriya al piano, tengo miedo, mucho miedo, el mar oscuro y negra la noche. Se juntan la orquesta, los coros, la percusión y el piano para uno de los momentos más sublimes del concierto. El diálogo entre el piano y la percusión nos corta el aliento. Y empezamos a oler las especias, es cierto que huele a clavo, a romero y a menta en este muelle norte del Puerto de Sevilla. Para acabar con dos temas de su último disco «El Tiempo por Testigo» con arreglos orquestales para esta clausura de la Bienal de Flamenco de Sevilla.

Las fotos son cedidas por la Bienal de Flamenco de Sevilla:

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David Peña Dorantes en la Bienal de Flamenco de Sevilla 2018

EXPOFLAMENCO BIENAL 2018_El Duende Desnudo del fotógrafo eslovaco Juraj Horniak

La exposición de fotografías puede verse en el hall del Teatro Central durante la Bienal de Sevilla

La exposición invita a adentrarnos en el fascinante mundo del flamenco y descubrir el lado más profundo y revelador de algunos de sus intérpretes principales.

Los artistas se prestan a un doble desnudo: del cuerpo y del alma. Su piel se convierte en un lienzo para contar sus sentimientos e historias personales, a través de un intrincado patrón de «tatuajes» pintados a mano.

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EXPOFLAMENCO Bienal 2018_El Duende Desnudo de Juraj Horniak




ANABEL VALENCIA en la Bienal de Flamenco: «El espectáculo que yo llevo es el cante, la verdad del cante que yo he vivido»

La cantaora lebrijana ANABEL VALENCIA actúa el último día de Bienal de Flamenco en la Iglesia de San Luis de los Franceses

Todavía recordamos aquella soleá apolá que cantó Anabel Valencia en la Caracolá de 2013. Más de cinco años hace de aquello y parecía que se la jugaba en aquel recital contundente en el que dejó claro que pasaba a la edad adulta de cantaora sobre las tablas. Lo difícil que resulta la carrera flamenca, que todavía parece que en cada recital se la juega y de cada recital sale consagrada.

Anabel Valencia actúa en la Iglesias de San Luis de los Franceses el próximo domingo, 30 de octubre, acompañada de la guitarra de Curro Vargas y las palmas de manuel Valencia, Juan Diego Valencia y Cantarote.

El domingo, en la Bienal de Flamenco de Sevilla, y la sensación es la misma. Se la juega. O dicho más dulcemente, poquito a poquito, llegan las cosas. Y ha llegado la gran oportunidad. Hemos hablado con ella a ver cómo están los ánimos:

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ANABEL VALENCIA en la Bienal de Flamenco de Sevilla 2018

LebrijaFlamenca.com: ¿Cómo te sientes a dos días de actuar en la Bienal?

Anabel Valencia: Primero me supone nervios, nervios y nervios (risas). Muchos nervios. Mucho respeto también. Una ilusión y unas ganas tremendas. Además fue una sorpresa total, yo no me veía en la programación. Y de pronto me llamaron. Quiero que llegue ya, lo voy a disfrutar al máximo, lo voy a recordar siempre. Porque lleva una ya unos años luchando por tener un sitito, y plás, todo llega. Yo estoy igual que cuando estás enamorá, con las mariposas para arriba y para abajo, corriéndome por el estómago (hace los gestos).

LebrijaFlamenca.com: Has trabajado con Manuel de Paula, ¿qué te ha aportado como cantaor?

Anabel Valencia: Manuel de Paula ha sido mi director musical. Me ha ayudado a montar algunos de los temas. Podría destacar los tangos, que son un poco más nuevos. Son letras de Manuel. Esos tangos me han gustado a mí de toda la vida desde que yo era una niña. Son letras que he tenido siempre en la mente pero que nunca las he hecho. Y ahora él me los ha montado y me los ha hecho para mí: «Dijo la amapola / un día al trigal / tú eres amarilla / y yo colorá». Son unas bulerías que las hemos metido por tangos. Y después me ha dado unos tangos antiguos que él tenía que también me enamoraron.

Yo creo que estaba todo ahí guardado esperando el momento especial y éste es el momento especial. Lo que ha aportado Manuel de Paula es el cante. Las letras también porque son suyas y a mí me encantan. Y aparte, dirigirme como entendido que es de cante. Ahí está su consejo como maestro. Ha hecho la estructura. Yo cojo sus consejos y después manda mi corazón. Los consejos se necesitan como un pilar, para que estés fuerte, y después tú tienes que buscarte dentro de ti y cada uno lo va a hacer de una forma. Y él conmigo se irrita y lo disfruta. A mí me gusta como me dirige, esa irritación y ese orgullo que tiene después conmigo, a mí me gusta. Él ha sido el primer cantaor que han escuchado mis oídos. Él ha sido el que hizo que me enamorara del cante gitano y flamenco. Después han venido otros, José Valencia que me he criado con él y he crecido con él. Pero Manuel ha sido una cosa distinta.

LebrijaFlamenca.com: En la programación de la Bienal se están dejando notar los artistas que van a cantar bien, el buen hacer de los que cantan puro.

Anabel Valencia: Hombre sí, se trata de ensañar lo que son las raíces de cada uno. No tiene nada que ver con un espectáculo más elaborado. En realidad todo cuenta. Depende del espectáculo. Yo voy a hacer un recital de cante. Voy a mostrar la verdad de lo que yo he mamado desde que era un bebé. No va a haber un violín, ni una entrada de otra cosa. Se va a ver un recital de cante. El espectáculo que yo llevo es el cante, la verdad del cante que yo he vivido.

LebrijaFlamenca.com: ¿Tú recuerdas cuándo decides me voy a dedicar a esto?

Anabel Valencia: En estos días me estoy acordando mucho de eso. Me acuerdo que salía yo de una Zambomba Flamenca en el teatro de Lebrija. Y había cantado con José Valencia. No se me va a olvidar nunca. Ya había yo grabado lo del Bombón, hicimos todos los conciertos del verano y decidimos disolvernos. Esas ganas de disolver algo que yo había trabajado tanto era por algo. Era porque yo tenía aquí dentro algo que yo no sabía adónde podía llegar. Yo no sabía quién era Anabel Valencia. Yo no sabía que yo podía cantar por seguiriyas. Cuando cantaba moderno me gustaba, era otra parte de mí que yo he vivido. Yo escucho un tema bonito y me entran ganas de cantarlo, eso siempre estará ahí.

Pero había una parte en mí que yo no sabía, que tenía que sacar fuera, una cantaora que yo llevaba dentro y que no conocía. Quizás ahí Manuel de Paula también tuvo mucha culpa, que me metió en sus espectáculos. Quizás él sí sabía lo que había dentro de mí.

Entonces… le dije a José Valencia aquella noche, saliendo del teatro: he decidido cantar flamenco. Y me dijo, Anabel esto no es fácil. Esto no tiene nada que ver con lo que tú has hecho hasta ahora. Lo siento en el alma, tengo la oportunidad de buscarme dentro y sé que tengo algo y no sé hasta dónde llego. Y me estoy acordando ahora, estos días, porque poquito a poquito llegan las cosas. Ahora es, ahora mismo tengo esa oportunidad.

LebrijaFlamenca.com: El apellido Valencia es gitano y lleva mucho peso. Mirando para atrás, háblame de tu familia, ¿de quién te acuerdas tú cantando?

Anabel Valencia: En mi familia nadie se ha dedicado a esto nada más que José Valencia y su tío Luis de Lebrija, que es primo hermano de mi padre por parte de los Mantequeros; Manuel de Paula que es el mismo apellido mío, porque el Caneco (padre de Manuel) y mi abuelo Mondego eran primos; por ejemplo mi prima Ana Peña, que también ha sido más artista. Poco más, el flamenco es una cosa que he vivido yo en mi casa, en un ambiente familiar.

Recuerdo la parte de mi abuelo Juan José, el padre de mi padre, la parte de los Caco. Mira, me acuerdo ahora mismo de La Cabrillera. Aquella mujer que yo no he conocido ni la escuché cantar, pero que todos cantamos «el perrito de mi amo», todas esas letras que se dice que son de ella. A todos mis tíos les ha gustado mucho el cante. Mi tío Bastián, mi tía Juana… a los hermanos por parte de mi abuelo les ha gustado mucho el cante.

Por parte de mi madre, es que el flamenco es lo que se ha respirado en esa familia. Ha sido una familia muy gitana y ha gustado mucho el cante. Desde mi tío Luis, mi tío Tuli que canta que no se puede aguantar. Lo que pasa es que nadie se ha dedicado a esto. Mi tío Viá fíjate cómo baila, que es una cosa innata. Él no ha tenido un maestro. Fíjate mi hermano, andaba y ya bailaba. Yo un poco igual también.

Yo he escuchado mucho a mi madre también, mi madre siempre ha cantado en mi casa. Le gusta mucho el cante y cantaba haciendo la faena. Yo me ponía detrás de la puerta y la escuchaba cantar, y sin darte cuenta todo eso se absorbe. Además, yo me veo la voz muy parecida a mi madre. Me veo el quejío de mi madre, estoy cantando y parece que me sale ella de dentro. Es una cosa que me emociona mucho. Entonces, como tú lo vives y lo estás escuchando, pues un día estás con tus primos y sales cantando. Sin saber por qué y ya está, sin saber lo que llevabas dentro. Somos gitanos y tenemos esas vivencias. Eso está dentro de nosotros desde que nacemos.