Lebrija lleva la Cruz de Mayo a Essaouira (Marruecos)

El Festival Internacional El Alma de las Culturas explora, desde hace cuatro años, la diversidad cultural, material e inmaterial, que coexiste en las dos orillas del Mediterráneo. Andalucía y Marruecos, unidos por un estrecho «que es más lugar de paso que frontera», conservan una vocación profunda hacia la confluencia y el encuentro.

Lebrija
Lebrija por Corraleras en Essaouira (Marruecos)_febrero de 2026.
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Lebrija por Corraleras en Essaouira (Marruecos)_febrero de 2026.

En este contexto, la Fundación Tres Culturas y la Fundación Antonio Machado han invitado al grupo Lebrija por Corraleras a participar en un Festival que ahonda en la hospitalidad cultural. En la tradición mediterránea, acoger no es una simple cortesía social, sino un gesto sagrado común en las tres religiones que desde hace siglos conviven en un mismo territorio: la cristina, la judía y la musulmana. Las Cruces de Mayo de Lebrija, siendo una festividad pagana, recoge esta tradición y hace de la convivencia y la hospitalidad la razón de ser de la fiesta.

Lebrija por Corraleras trasladó la festividad de las Cruces de Mayo a la localidad de Essaouira, al sur de Marruecos. Un grupo de más de una decena de personas de Lebrija participó en el Festival Internacional de principio a fin. De esta forma, y como bienvenida, los lebrijanos asistieron a un encuentro procesional en el Centro Cultural Dar Souiri, en el que confluyeron las tradiciones judías, musulmana y, por parte de la tradición cristiana, los Auroreros de Arriate (Málaga). «Una experiencia espiritual compartida, en la que las tres religiones elevan sus voces en una invocación conjunta a Dios por la paz entre los pueblos».

Las corraleras colaboraron en la primera mañana del Festival, domingo 15 de febrero, en la ceremonia cristiana celebrada en el Notre Dame de la Asunción y auspiciada por el arzobispo de Rabat, Cardenal López Romero. Gracias a la buena sintonía con el sacerdote local, Jordi Llambrich, las corraleras compartieron la parte musical de la ceremonia con el Coro Parroquial de Essouira, aportando en distintos momentos del acto religioso un ramillete de sevillanas bíblicas, la salve rociera, y una saeta que quedará para el recuerdo de los asistentes, a cargo de Milagros Piñero Marrufo «la Guajira».

Seguidamente, la inauguración oficial del Festival Internacional se celebró en la antigua sinagoga Bayt Dakira (hoy casa de la Memoria), encabezada por la consejera de Cultura de la Junta de Andalucía, Patricia del Pozo; y el Consejero Real de Marruecos, André Azoulay, entre otras autoridades. Durante la tarde del domingo y la jornada del lunes, 16 de febrero, se sucedieron las mesas redondas y conferencias, con el tema de la hospitalidad mediterránea como eje central; y múltiples encuentros musicales de diferentes categorías y envergaduras, todos ellos de gran calidad musical coordinados por el director artístico y fundador del Festival, Hicham Dinar.

La tradición de las Cruces de Mayo de Lebrija ha encajado magníficamente en el objeto principal del Festival Internacional El Alma de las Culturas. Se trataba no solo de explicar la fiesta, sino de hacerla sentir entre los participantes del congreso y los habitantes de Essaouira. La similitud de las culturas, el pasado andalusí, y la música o folklore común pusieron las bases. La esencia de la fiesta lebrijana, que celebra la primavera, la vida y la convivencia pusieron el resto.

La Cruz se vistió el lunes por la mañana en un antiguo convento franciscano recién restaurado, un patio que recuerda el pasado histórico de españoles en Marruecos. Con la inestimable colaboración de trabajadores municipales del Ayuntamiento de Essaouira, que iban adivinando todas las necesidades estéticas, como las flores frescas, las alfombras, colchas y mantelería; metales, artesanía de madera y, hasta molletes de pan, aceite de oliva y la sal para las tortas. La propia Cruz fue obra artesanal del lebrijano Juan Pedro Cáceres, corralero integrante de la comitiva lebrijana.

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Lebrija por Corraleras en Essaouira (Marruecos)_febrero de 2026.

A las 16 horas se celebró la mesa redonda sobre «Artesanía, tradición oral y rituales populares. Estéticas espirituales compartidas» moderada por la profesora de Estudios Árabes e Islámicos en la Universidad de Sevilla, Lola López Enamorado, y en la que participaba la periodista y miembro del grupo Lebrija Por Corraleras, Araceli Pardal. El contenido de la ponencia será objeto de otro artículo.

Desde Bayt Dakira a la Cruz de Mayo, el grupo de Lebrija por Corraleras fue cantando por las calles de Essaouira. Exactamente igual que en Lebrija, cuando las pandillas cruceras ataviadas con flores y mantoncillos, recorren las calles de cruz en cruz al son de las sevillanas corraleras, con sus panderetas y almireces. Lebrija por Corraleras en su actividad en Marruecos ha estado integrado por Ana Zambrano, Milagros Piñero, Antonia Caballero, Juan Pedro Cáceres, Conchi González, Manoli Muñoz, Juan Manuel Magriz, Isabel Trujillo, Ani Zambrano, y Araceli Pardal. Además de Alberto Pérez, Juan Antonio Romero y Aixa Galán por parte del Ayuntamiento de Lebrija.

La Cruz de Mayo en Essaouira consiguió mantener un ambiente de mucha autenticidad. Las sevillanas corraleras sonaban en el patio, a un ritmo trepidante, con el repiqueteo de los almireces y el soniquete de las panderetas, muy familiar también en Marruecos. No faltó gente en el baile, ya que muchos de los congresistas eran andaluces y las personas de Marruecos se lanzaron a improvisar. Un verdadero momento cumbre en el patio del convento franciscano.

Tras los agradecimientos mutuos y algunos regalos, el broche final lo puso el tema «Dame la Libertad» de Juan Peña El Lebrijano. Mínimamente ensayado, pero de una belleza tremenda debido al coro de corraleras y a la maestría de los instrumentos árabes. Acompañaron a Lebrija por Corraleras los músicos Anass Belhachemi, al violín; Idriss Mouïne, a la guitarra, y el mencionado director musical del festival, Hicham Dinar, a la percusión.

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Lebrija por Corraleras en Essaouira (Marruecos)_febrero de 2026.

Fin de curso de baile flamenco con Paula Vargas en Infinity8 ¡no dejes de bailar!

La academia Infinity8 ha celebrado el fin de curso de baile flamenco con una visita al Centro de Flamenco de Lebrija que se convirtió, de manera casi improvisada, en un reconocimiento a la profesora Paula Vargas, que ha decidido dedicarse a sus estudios de manera más intensiva. Tanto alumnas como la responsable de la academia, María Zambrano, han coincidido en un grito unánime dedicado a Paula Vargas: «Te respetamos, dedícate a los estudios, pero ¡no dejes de bailar!».

Y es que Paula Vargas es el eslabón más joven de una larga saga flamenca, por los cuatro costados. Nieta de Ramón Vargas «Farrirri» y Tomasa, así como de José Carrasco «Carita» y Josefa, sus dos abuelos son grandes conocedores del cante gitano y aficionados con sabiduría flamenca. Ella ha aprendido a bailar desde pequeñita con la gran bailaora lebrijana Concha Vargas, pero la cultura la traía de nacimiento por sus familias gitanas. En clases de baile, Paula Vargas no solo enseña compás y pasos, sino que intenta transmitir la esencia del flamenco, lo que la sitúa en un lado no solo físico sino emocional para sus alumnas.

La visita al Centro de Flamenco estuvo acompañada de familia y amistades de Paula Vargas, además de sus alumnas. Además, se aprovechó para conocer más de cerca el flamenco de Lebrija, principalmente una figura muy cercana a su familia como es la del cantaor Curro Malena. Al escuchar al cantaor en la sala de audio, Paula Vargas comenzó a bailar por romances, un baile muy característico de Lebrija y de especial dificultad. Un broche de oro muy particular para este final de curso flamenco que esperamos que no sea un final.

Flamenco
Fin de curso de baile flamenco_Paula Vargas en Infinity8_Lebrija 2026
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Fin de curso de baile flamenco_Paula Vargas en Infinity8_Lebrija 2026
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Fin de curso de baile flamenco_Paula Vargas en Infinity8_Lebrija 2026
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Fin de curso de baile flamenco_Paula Vargas en Infinity8_Lebrija 2026
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Fin de curso de baile flamenco_Paula Vargas en Infinity8_Lebrija 2026

PERSECUCIÓN Parar el tiempo yo quisiera

Persecución de Juan Peña Lebrijano_50 año de Legado

Traerse una obra maestra como es Persecución al siglo XXI tiene su riesgo. Lo primero, porque Juan Peña El Lebrijano grabó, con los textos de Félix Grande, un álbum que revolucionó el arte flamenco, sin despegarse de la esencia, y supo atender la necesidad del pueblo gitano de contar su historia de persecuciones y resistencia de una forma magistral. Como cualquier obra de arte de estas dimensiones, mejor no tocarla.

Sin embargo, desde el conocimiento y la cercanía al maestro, su sobrino Pedro María Peña y el cantaor José Valencia, han sabido revisar la obra y reproducirla sobre el escenario cincuenta años después. Se rata del disco, respetando prácticamente el orden y los cantes, en la voz de José Valencia. Y es también el legado de la guitarra de Pedro Peña Fernández, que acompaña en el disco al cante junto a Enrique de Melchor, en las cuerdas de su hijo Pedro María Peña.

La voz en off de Tere Peña es otra muestra más de esa revisión desde lo íntimo y cercano. El espectáculo comienza y acaba como el disco, con Libres como el aire, un cante de caravana que designa la libertad del pueblo gitano como seña de identidad. José Valencia continúa, de la mano también de la guitarra compañera de Juan Requena, con las bulerías de Sangre, Sangre, en Lebrija acompañado de las palmas y los coros de Los Mellis de Huelva y Pedro Peña jr. La maestría de El Lebrijano se confunde con la de José Valencia en los tientos y el romance encadenado, que relata la historia del siglo XV contra los gitanos para vergüenza de los reyes y mandamases del momento.

Se podía haber quedado en eso, en una revisión o estudio de una obra musical. Pero la versión actual de Persecución transmite verdad como 50 años atrás, conmociona y conmueve, y reivindica la libertad e identidad de un pueblo que aún en nuestros días se revuelve contra las injusticias vividas. La producción del espectáculo añade la voz de Anabel Valencia, que entona las galeras como una plegaria:

Y el baile enérgico de Nazaret Reyes, que cuenta con el instinto básico y la mirada experta de su madre Juana Amaya, para hacer frente a las bulerías y la caravana.

La historia del pueblo gitano avanza siglo tras siglos, y los últimos cantes se refieren a otros episodios y otras persecuciones como la Gran Redada en el siglo XVIII, un intento de exterminio del pueblo gitano al que se le negó incluso el cobijo en las iglesias. Las voces de José Valencia y Anabel Valencia se alternan en la taranta y los tangos, para finalizar con una magnífica seguiriya que José Valencia canta de pie en honor de sus antepasados. El cante por caravanas cierra el espectáculo en un sobrecogedor e intenso cuadro final, con todos sobre el escenario. Aparece la figura de Juan Peña al fondo arrancando la ovación del público.

Persecución de Juan Peña Lebrijano_50 año de Legado
Persecución de Juan Peña Lebrijano_50 año de Legado_Anabel Valencia
Persecución de Juan Peña Lebrijano_50 año de Legado
Persecución de Juan Peña Lebrijano_50 año de Legado
Persecución de Juan Peña Lebrijano_50 año de Legado