MIGUEL FUNI en el templo flamenco de la Torres Macarena

El cantaor lebrijano conserva la emoción sobre las tablas, donde estuvo acompañado de la guitarra de Antonio Moya

No hay quien pueda con Miguel Funi. El pasado viernes en la Peña Flamenca Torres Macarena de Sevilla demostró fuerza y vitalidad sobre las tablas, conservando el estilo propio de pureza que lo ha caracterizado a lo largo de su larga vida profesional. No pudimos ir, pero grandes aficionados nos han comentado que era mucho lo que el cantaor lebrijano transmitía durante su actuación, en la que estuvo acompañado de la guitarra de Antonio Moya.

Y después el respeto que impone la figura de Miguel Funi. Desde que subió al escenario, el público en pie aplaudiendo. Y sus escuderos Luis Peña y Javier Heredia, queriéndolo y admirándolo sobre el escenario. Un recital a lo largo del cual el cantaor fue rejuveneciendo y recuperando la energía con la que hace años fue uno de los principales protagonistas de las fiestas vivenciales de transmisión flamenca. No en vano, tras la actuación, el cante continuó en el patio de la Peña Flamenca hasta la madrugada. Seguro que fue un día de los señalaítos para los socios de tan ilustre templo flamenco.

Reportaje fotográfico de ANTONIO PÉREZ

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MIGUEL FUNI en la Peña Flamenca Torres Macarena de Sevilla 2018

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MIGUEL FUNI en la Peña Flamenca Torres Macarena de Sevilla 2018

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MIGUEL FUNI en la Peña Flamenca Torres Macarena de Sevilla 2018

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MIGUEL FUNI en la Peña Flamenca Torres Macarena de Sevilla 2018

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MIGUEL FUNI en la Peña Flamenca Torres Macarena de Sevilla 2018

Homenaje al CD1 FIESTA de las Noches Gitanas de Lebrija

La Caseta Curro Malena se vuelca con aquellas voces que reunió Pedro Bacán en el primer disco de la colección mítica

Bulerías de Lebrija. Más de tres cuartos de hora de bulerías a compás en las voces de La Perrenga, La Morena, Manuel de la Costá y Diego el Daíto. Los dos últimos temas los canta el propio Pedro Bacán. El CD1 FIESTA de las Noches Gitanas de Lebrija, grabado en el año 1991, es un disco imprescindible para conocer la seña de identidad del flamenco que se canta en Lebrija y que tiene su propia carta de presentación.

La Caseta Curro Malena ha querido reconocer en la Feria 2018 este trabajo a Pedro Bacán y reunió en la tarde del sábado, 15 de septiembre, a aquellos artistas aficionados que intervinieron en el disco y a sus familiares más cercanos. Sebastián Peña, hijo de Pedro, se refirió al toque de su padre “que de chico he sentido y de mayor he comprendido” y agradeció el homenaje porque “estas reuniones son las que le gustaban a mi padre y de aquí sacar la magia”.

Precisamente de Rey Mago calificó el presentador del acto a Pedro Bacán. Manuel Carrasco dijo que rey porque era el mejor de la sonanta, y mago porque sacaba de la guitarra lo que muchos no podían.

Fue un acto de recuerdo, de mucho cariño y de anécdotas. Las mujeres nos han dejado. El hijo de La Perrenga, Juan Peña “Pajarito”, estaba especialmente emocionado con el recuerdo de su madre. Dijo que “Pedro Bacán en mi casa era uno más”. Por su parte, el hijo de La Morena, Maolichi, dijo sentirse muy orgulloso cuando se enteró que su madre viajaba a Francia junto a Pedro Bacán.

Manuel de la Costá hace dos temas en el disco: Yo tengo un marimoñero y Saliste con el gusto. Contó en el acto cómo Pedro Bacán se llegó a su casa a por él y se hicieron amigos. Diego El Daíto era el más esperado. ya muy mayor no pudo acercarse a la Feria. Sus bulerías Al pintá una paloma son santo y seña de los artistas de Lebrija. Su hija Bori recibió por él el reconocimiento.

También estaba presente el cantaor y poeta Diego Vargas, que interviene en otros volúmenes de las Noches Gitanas. Contó cómo se armaba la fiesta de manera espontánea, que es lo que buscaba Pedro Bacán: “Quien tiene estos discos en su casa, tiene un tesoro”.

El acto terminó por bulerías, como no podía ser de otra manera. Se sumaron a la fiesta Manuel de la Costá, Diego Vargas, Curro Vargas y Antonio Soto. Les acompañó a la guitarra Malena Chico. Y en el público, todas esas familias gitanas de Lebrija que atesoran en su seno una forma de expresión que ha llevado al flamenco a su máximo reconocimiento.

PLACA HOMENAJE al genial e ilustre cantaor JUAN PEÑA EL LEBRIJANO

“La lluvia es la música de Juan que emana de lo Divino” y el jardín es “el legado cultural que Juan el Grande nos ha dejado”

El hombre que sueña vive y el que no vuela se muere. La pasada noche del 13 de julio, Lebrija le rendía homenaje a Juan Peña el Lebrijano, en el segundo año de su ausencia, porque el gitano rubio de ojos azules jamás se irá, su música sigue sonando en nuestros corazones y sus melodías hacen eco en todo nuestro ser para inundarnos de luz.

Familia y amigos nos reunimos en celebración en su memoria, entre los cuales estaban por supuesto sus hijos Juan y Ana muy emocionados y que lloraban lágrimas de cera. También su hermana Tere Peña mostraba expresión de tristeza y dolor. Su hijo Juan decía: “El mayor reconocimiento es el corazón que ustedes ponéis a él”.

 

A MODO DE SEMBLANZA

Juan Peña debutó a finales de los 60 en los principales festivales de la época. Dos nombres apadrinaron sus inicios: La Niña de los Peines y Antonio Mairena. Después llegaron los grandes éxitos, como La palabra de Dios a un gitano (1972) y Persecución (también en 1972) con matices sociales y literarias, disco en el que participó el poeta Félix Grande, y cuya materia era el convencionalismo de la raza blanca con el trato de la raza gitana en aspectos socioculturales. Además hay un tema del disco en particular en el que deja claro su total desacuerdo del absolutismo de los Reyes Católicos, referente a la expulsión por parte de éstos del último reino nazarí.

Fue el primer flamenco que abrió el Teatro Real de Madrid, y que además llevó el flamenco por todas la universidades de Andalucía. Esto último es verdaderamente enriquecedor, sobre todo para las nuevas generaciones, porque detrás de cada melodía, de cada letra, de cada sentir hay una historia, y el pueblo gitano la tiene, gracias a ciertos indagadores que la hacen cada vez más extensa.

En 1997 el Ministerio de Cultura le otorga la Medalla de Oro al mérito del trabajo, más de treinta discos publicados y ninguno de ellos con ninguna similitud, todos con un sello autóctono pero único, sublime. Gran ortodoxo de la literatura, incluyo textos de Manuel Machado, Caballero Bonald, y heterodoxo en la música, por su constante creación de nuevas melodías.

Acercó la música occidental a la oriental con un disco llamado Encuentros donde se unió con la orquesta Andalusí de Tánger, con el deseo de descubrir las raíces árabes del flamenco. Posteriormente grabaría Casablanca o Puertas Abiertas en donde colabora con el violinista marroquí Faiçal.

El álbum Cuando el Lebrijano Canta se moja el agua es una frase que le dedicó García Márquez. Los textos son de un poeta de Huelva y que están basado en los cuentos peregrinos del escritor. Los textos de Casto Márquez recibieron el visto bueno del Nóbel.

RECUERDOS DE MI TÍO JUAN

Recuerdo un día que estuve en su casa de pequeña, y él ensayaba con los músicos marroquíes. Yo me senté a un laíto de la habitación sin querer molestar, y descubrí por primera vez que la música despierta los mismos sentimientos que el amor, pero no solo eso, sino que me pareció un director de orquestas.

Muchos años después, hace 3 años aproximadamente, estuve en una de sus últimas entrevistas que le hizo Manuel Martín. Él mencionó su deseo de haber sido director de orquesta, me dieron ganas de gritar y decirle: “es lo que has hecho toda tu vida, tienes una orquesta en tu cabeza”, pero la prudencia ganó a mi deseo.

Su trayectoria fue mucho más extensa, pero le dejaré a los iniciados parte del enigma de esta gran estrella, para que vayan descubriendo su luz, aunque realmente el verdadero misterio está en su procedencia. Y eso es precisamente lo que nos hace sentir y soñar.
Nuestro Juan el Grande voló y soñó, de ahí tantísima creación, fue un erudito del flamenco y de la innovación, con un sello tan personal que como él no habrá dos.

Tal día como ayer hace 2 años, se revolvieron todos mis adentros. Yo siempre decía a mi madre: “mamá, el tío Juan me gusta hasta entonando”, y después de la noticia la letra que se me vino a la cabeza fue: “Que aburrida es la lluvia/ que jardín tan vacío” (pensando que sin él, el mundo del flamenco se quedaría desamparado). Y a continuación sentí una profunda tristeza. Pero después pensé que no era muerte, solo ausencia, y cambié el sentido de la letra: “la lluvia es su música que emana de lo Divino”, término al que él hace referencias en muchas de sus letras, y olvidé la expresión aburrida, el jardín es todo el legado musical y cultural que nos ha dejado.

Ahora, en el Callejón de las Monjas surgirá una simbiosis entre el rezo en silencio de las hermanas, que para mí es un canto, y su letra: “Yo me llamo Juan de la Santa Trinidad, hijo de Bernardo y de María, soy gitano rubio y en mis ojos llevo el azul del cielo de Lebrija”. Juan para siempre.

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PLACA HOMENAJE a Juan Peña El Lebrijano, julio de 2018