Los buques insignias del flamenco en la #54Caracolá de Lebrija

Jesús Méndez, Diego del Morao y El Farru trajeron su equipaje lleno de piedras de cal en cante, toque y baile

Tres buques insignias, dos de Jerez y uno de Sevilla, anclaron la noche del sábado caracolero en las marismas de Lebrija. Cada uno llegó con su equipaje lleno de piedras de cal en cante, toque y baile para el encalado de un patio de la Lebrija antigua, aquí donde dormían las bestias, donde se guardaban cosechas, donde descansaba el vino en la bodega… aquel patio de monjas y curas ya no lo encalan más después de la noche flamenca de ayer, el año que viene Dios dirá.

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54 Caracolá Lebrijana 2019_Flamenco con Jesús Méndez, Diego del Morao y El Farru

Eran las 11 de la noche pasadas cuando se subieron al escenario Jesús Ruiz, Diego Moreno y Antonio Fernández. Y dirán muchos ¿quiénes son? Pues os adentro más en los misterios del flamenco tanto en el cante, toque y baile. Y digo Jesús Méndez, Diego del Morao y al baile, el segundo hermano de los Farruco, el Farru.

Venían con un espectáculo a los caracoles flamencos de Lebrija con un buen equipaje en su espaldas, cal de las buenas por ser de donde vienen cada uno. De Paquera, de Moraíto Chico y de los Farruco. ¡Cierra la  puerta y no dejármela entorná!

Jesús Méndez nos deleitó con un abanico amplio en su repertorio: alegrías, malagueñas, soleá por bulerías, seguirillas, bulerías acordándose de Luis de la Pica y de Rafael de Paula, y su participación con Farru. Cada uno con su propio estilo apaquerado y con su elegancia y escenario de torero. Se va para su casa y no se le arrugan ni los picos de la chaqueta, ¡tremendo Jesús!

Quizás, y es mi opinión personal, donde no me gustó mucho fue en ese ajuste de organización entre la actuación de Farru y después entró él por seguirillas. Lo noté que le costó entrar y quizás fuera porque el desgaste de cantarle al Farru y después del huracán que nos dejó Antonio Fernández le hubiera pegado hacer algo más de compás y más alivio. Pero es así y con sabiduría y entrega salvó las manillas del reloj.

Traía Jesús para acompañarle una guitarra de mucho peso. Un músico de cabeza hasta los pies. Hijo del mismísimo Moraíto Chico (mi ejemplo a seguir): Diego del Morao. Este tocaó de niño dormiría en una cuna donde los palos de los varandales serían cuerdas y entre llanto y llanto se calmaría tocando las cuerdas. ¡Ole Diego! vaya repertorio musical.

Y la participación del bailaor tuvo sus momentos de tener al lleno del patio muy atento y muy metido en el sonar de su arte. Cada zapateado un grito de donde reviene, sus gestos y sus movimientos transmiten la tragedia de lo que le gusta y duele. Fue cortita su entrada y salida pero dejó el sello afarrucado entre aquellos naranjos culturales de Lebrija.

Eran más de las 12 y media cuando acabó una noche más de Caracolá, desembarcaron tres buques referentes en el flamenco en Lebrija y dejaron su carga de buena cal.

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54 Caracolá Lebrijana 2019_Flamenco con Jesús Méndez, Diego del Morao y El Farru

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54 Caracolá Lebrijana 2019_Flamenco con Jesús Méndez, Diego del Morao y El Farru

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54 Caracolá Lebrijana 2019_Flamenco con Jesús Méndez, Diego del Morao y El Farru

 

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54 Caracolá Lebrijana 2019_Flamenco con Jesús Méndez, Diego del Morao y El Farru

XXVII FESTIVAL FLAMENCO DE LA YERBABUENA 2018_Álbum en los camerinos

Tomasa La Macanita, El Capullo de Jerez, Jesús Méndez, Manuela Carpio, las guitarras de Antonio Higuero y Manuel Valencia… en los camerinos de la Yerbabuena

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Fotos Camerinos_XXVII FESTIVAL FLAMENCO DE LA YERBABUENA 2018

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Fotos Camerinos_XXVII FESTIVAL FLAMENCO DE LA YERBABUENA 2018

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Fotos Camerinos_XXVII FESTIVAL FLAMENCO DE LA YERBABUENA 2018

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Fotos Camerinos_XXVII FESTIVAL FLAMENCO DE LA YERBABUENA 2018

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Fotos Camerinos_XXVII FESTIVAL FLAMENCO DE LA YERBABUENA 2018

FESTIVAL FLAMENCO DE LA YERBABUENA, de aroma intenso y fresco

Para destacar la malagueña de La Macanita y el futuro al que apunta Jesús Méndez

Yerbabuena es una palabra que se le da a una hierba por su aroma intenso y fresco, y Las Cabezas de San Juan así da nombre a su festival flamenco.

El lucero del alba nos acompañaba en el escenario de Jesús de la VeraCruz en el comienzo del festival, pero cuando La Macanita irrumpió por malagueñas se ausentó por cortesía, para dar paso a una gran señora del cante flamenco. Nos cantaba anoche una letra que envolvió todos mis adentros, precisamente de aromas intensos:

Cuando murió mi madre

un pañolito le eché a la cara

para que no tragara tierra

la boca que yo besaba

El festival nos regaló el andar del pueblo gitano. O el avance, como otros lo llamarían. Con unos andares bien arraigados a la tierra, con el fiel compromiso por mostrar el caminar de los que ya no están, de los que se fueron y dejaron estos sonidos negros.

Decía un erudito que la calidad está en la profundidad, esa letra de la Macana puede servir de referencia. Y también decía que la verdad la tienen los tiempos, y eso es lo que muestra Méndez, con su profesar y sentir. Así que los tiempos dirán.