JEREZ CON JAPÓN_Segundo día en la Fiesta de la Bulería, una relación fraterna e inmensa

Los nipones sienten el flamenco como una manera de expresión y así lo demostraron en la Fiesta de la Bulería de Jerez

Me fui el segundo día de la Fiesta de la Bulería a ver el espectáculo “Jerez con Japón», viernes 23 de agosto. A la espalda del Alcázar, la Alameda Vieja, 10 de la noche.

En primer lugar, decir que no hay extranjeros que entiendan y practiquen el flamenco como los japoneses, y que este patrimonio tan nuestro es para sentirlo más que para entenderlo. Una de las claves que le atraen del flamenco a los orientales es lo de “expresivo» y por esto ellos se sienten libres para lanzar sus expresiones.

Dada una entrevista a un bailaor japonés Mayuko, dice que el espíritu de los nipones se basa en la vergüenza, son muy tímidos.

«El flamenco hoy en día tiene el compás oriental, y en Jerez está el ejemplo»

Comenzó la noche con una puesta en escena del maestro Mayumi Kagita, que sale de la niebla entre las luces, con música oriental que adormecía en espera de romper el horizonte en una reunión por fiesta.

Ya empieza  a transcurrir el espectáculo con escenas con cantaores , guitarristas y cajón como David Lagos, Melchora, Londro, Alfredo, José Galvez y Javier Ibáñez, para que esa raza japonesa de otra galaxia empiece a danzar por la pureza e inmensidad de algo tan majestuoso como Patrimonio Inmaterial de la Humanidad.

Se dice que el flamenco se introdujo en Japón mediante la danza española sobre el 29 y fue Argentinita, y de ahí ya se empezó a fomentar y a crear  interés por el baile y la guitarra. Fue sobre el año 50 aproximadamente cuando grupos de españoles ya visitaban tierra japonesa y es cuando verdaderamente se fomentaba más el flamenco, pero siempre desde el baile y el toque, el cante era muy complicado por el vocabulario, aunque hay excepciones, y ya sobre los 60 empezaron los primeros tablaos allí.

Pero mediante esta relación que poco a poco se hacía más fraterna y más inmensa, tanto allí como en nuestro territorio, se ha conseguido construir frases como “cuidaíto que los japoneses saben y lo expresan», ejemplo en la Fiesta de la Bulería de Jerez.

También dejar escrito que en mi tierra lebrijana tenemos a la mismísima Concha Vargas que en su jonda arca guarda mucha sabiduría japonesa y de muchos años ¡olé las grandes!

Retomando la noche del compás de las dos culturas “Jerez con Japón», disfrutamos de momentos mágicos. Esa trilogía flamenca (cante, baile y toque) que en japonés tomó cuerpo y forma con el bailaor Andrés Peña, la bailaora Shoji Kojima, Shiho Morita y bailaores como Mayumi y Hiroki Sato, éste último estuvo en Lebrija en el Mirador de la Peña con Antonio de la Malena y se presentó como Hiro de la Malena.

Pero me quedo con muchos, pero uno en especial y lo que más me impresionó es la actuación de Yuka Imaeda, se canta y se baila con arte y saber estar, esta mujer duerme en madera de toneles de vino, se remete y se pellizca “p’a entro» como solemos decir.

Y por supuesto el cabeza de cartel hay q dejar constancia de él, Fernando de la Morena, añejo y de pura cepa, los años no pasan por pasar, pero su corte de gitanería a compás es canela.

Y para broche lo que es lo tradicional

Aunque haya festivales que no lo conservan, un fin de fiesta, el alboroto de festejar todos ese reino negro y profundo transmitido en el espectáculo por bulerías, aquí no hay protocolo, es improvisación, es todo verdad.

Nos quedamos con un video de ese fin de fiestas:

50 Años de Concha Vargas: Un puro sentir negro, como la tinta

La grandeza del flamenco tomó forma en el espectáculo que conmemoraba el aniversario de la bailaora lebrijana

El pasado viernes 20 de julio, en el Teatro Municipal Juan Bernabé se vivió una noche donde esa grandeza del flamenco tomó forma, su historia cabal y errante se hundió en sus raíces gracias a ese elenco de protagonistas, tanto lo de atrás (3 cantaores, 4 palmeros y 2 guitarras) como lo de delante, formaban ese grupo dedicado a los 50 años de Concha Vargas, Curro felicidades!!! Un puro sentir, negro como la tinta.

Semanas atrás se escuchaban rumores apoteósicos, se presentían momentos inigualables e irrepetibles. Así fue, ese estremecimiento que manaba desde la última habitación de la sangre de los artistas se reencontró en ese teatro de la Peña, con ese fenómeno misterioso llamado “duende» que pocos lo encuentran si no llega la tragedia y el roto con que partió, ¡¡más gustosos nos fuimos!!

Curro, hijo pequeño de la mismísima Concha, supo coser esos compases libertarios de aquellos patrones que su madre quería que estuvieran en esa noche de viernes (seguro que tendría algunos más), un juego escénico con solo una verdad por delante “50 Años de Concha Vargas».

Butacas llenas para un espectáculo encalado por cal que supo captar lo que se fraguó en el escenario y ante todo realzar el espíritu del flamenco, con ganas de más nos fuimos: «me siento rico y afortunado aunque no tenga dinero, por aquello».

Fila 6 y butacas no me acuerdo, pero al principio estábamos Carlos del Bocho, José   Montaburra, Chon Vargas y se nos unió Juan José del Bar Lechuga, vaya lo que disfrutamos.


Nada más abrir el telón ya se derramó allí algo que solo Concha sabe, con su gesto lo echó para fuera,  sentada en la silla, de blanco puro desafiando a esa manera única que tiene de sentir el flamenco, bailando.

Curro hizo el toque de silencio y de apertura para que aquella voz de plata fundida saliera en busca de la niña bailaora de Quintín Vargas, Anabel Valenci , nieta del Mondego fue al encuentro de Concha (reencuentro entre Manolo Caracol y Lola Flores) pero con barro de Lebrija, ya no puedo con más, suspiro ni alivio tengo.

Pero no tuvo bastante la hija del Mantequero que se desató por bulerías (los tres puñales), nos hirió por la rodilla para no levantarnos de la butaca, sentencia gitana de Anabel Valencia.

Pero aquello acababa de empezar. Antonio Canales se presentó a Lebrija “a Cagancho, a los Pelaos», sonido de sus botas rojas por seguirillas, se meció por tangos con los aires de la cava, con las voces de niña de Concha y la mismísima Anabel, sultán de la emperaora Triana, y se fue con Concha suspirando por ser trianero y con la compañía de la única verdad lebrijana en el baile ¡de rabia me como los puños del camisón!

Lo que aconteció en ese Teatro en ese momento era esa fuerte carga de casta y raza que hizo arrastrar la memoria del sufrimiento y del gozo, pero le tocó el turno al hijo del Calcetín y nieto de Juana la Mantequera, José Valencia. Mi padre Alonso era un súper fan desde que empezó, me viene a la retina aquella actuación en Moguer cuando pisábamos tierra onubenses a sabor a fresas, y no paraba de jalearte porque sabía y decía que su sobrino iba a ser grande. Estabas empezando pero se aunaría un gran futuro,  pero lo del «Papa del flamenco» que te puso una periodista en una entrevista ya tiene molde y afinación.

Empezó por soleá por bulería, ataviado por el compás de sus fieles palmeros. Se recogió en sí mismo y nos deleitó su sabiduría acordándose de vez en cuando de Juan el Grande (Lebrijano), José tiene su código que refleja su idiosincracia, y si no digo la verdad y creéis que miento vamos a ver las huellas que dejó en la mesa que acompasaba .

Flamenco

Espectáculo 50 Años de Concha Vargas_Caracolá Lebrijana 2018

Flamenco

Espectáculo 50 Años de Concha Vargas_Caracolá Lebrijana 2018

A Romance llamó a Concha, asentao en su credencial, derrocharon juntos todo de donde son y quienes son, lo que mamaron y de quien mamaron ¡¡Hossana en el cielo!!

Puedo estriparme más con mi lápiz , pero lo dejo para los lectores de esta página flamenca pero diferente,  lo que fueron allí lo pueden afimar y alargar mi opinión, los que no, le dejo una pincelaita para cuando “lo echen por el televisor”. Como dicen los mayores, se paren y vean, disfruten y sientan. 50 años han pasado… lo único que me quedé con las ganas es de ver bailar por bulerías al de Triana. quería verlo para cuando vaya a ver al Cachorro por el puente se lo susurre al oído, todo un privilegiado vivir aquello: «un puro sentir, negro como la tinta».

Flamenco

Espectáculo 50 Años de Concha Vargas_Caracolá Lebrijana 2018

La VIII VELÁ FLAMENCA DE LEBRIJA 2017_Solidaridad y arte para el fomento del flamenco

Izquierda Unida acierta en el lugar de celebración de un festival que coge fuerza año tras año

El pasado viernes 11 de agosto se levantó el telón de la 8 edición de la Velá Flamenca organizada por Izquierda Unida Lebrija en la pista de Seguridad Vial ¨Manuel Monge¨ detrás de la Iglesia de Nazaret, junto a la Barriada Antonio Machado, con otro lleno absoluto y con éxito de todas sus prioridades.

Había incertidumbre por el cambio de lugar, pero de nuevo se respondió como años anteriores, un poco largo ese recorrido artístico con casi 6 horas de evento, gran reconocimiento para Manuel de Paula arropado por su familia y el público entregado a su trayectoria, y por supuesto el apoyo incondicional y grandioso a la Asociación Andex.

La barra en plenitud de trabajo, todo un acierto en aquel lugar que tiene un cierto parecido al Hotel Triana donde se organiza la Bienal de Flamenco de Sevilla, el escenario rodeado de vecinos asomados a los barandales de sus casas hasta que acabó la Velá. Lo dijo en la segunda edición Ricardo Pachón, productor flamenco, que estuvo como asistente: ¨Este evento le puede hacer sombra a otro festivales¨, y se demuestra con hechos todos los años. Pero nosotros dentro de la organización no es nuestro objetivo, nos alaga que viniendo de Ricardo se nos coloque esa frase, pero nuestra idea es fomentar el flamenco, pero de aquellas voces que no tienen sonido todavía, que están muy escondidas y que no tienen oportunidad, pero combinarlas en cada edición con artistas y cantaores con recorrido.

Noche fresquita del viernes en aquel suelo corinto mojado, cayó la tarde desmayada, eran las 10 y media de la noche aproximadamente cuando se abrió la Velá, corría marea que hacía que las estrellas fueran péndulos en el aire, aunque pasaron las horas y se cansó de sonar, y dejó sola a la luna con la luz encendida hasta casi la quebradura de la aurora, eran las 4 de la mañana pasada de sábado, cuando se apagaron las luces, será una Velá para mi recuerdo donde mi compañero de fatiga (Pedro Carrasco) y yo nos vaciamos como rueda, lo echamos todo, lo último era ya más de corazón que fuerza, hacía años que no compartíamos escenario, ¡enhorabuena Perico del baba!

Flamenco

VIII VELÁ FLAMENCA 2017_Homenaje a Manuel de Paula

Hay que reconocer que hay que ajustar el plantel de cantaores, hay que acabar con el aforo lleno y que se queden con ganas de más, engrandecerá el festival. Pepe de Perico de Las Cabezas empezó a darle voz a la Velá, el más aficionado de sus tres hermanos, tenía prisa pero se remetió con tres palos y se contagió del ambiente flamenco. Después le siguió una cantaora de Sevilla, Rocío la Serrano, nos dejo tres cantes diferentes y cerró por fandangos, tiene peso y experiencia, se nota en su alzado de voz. Le prosiguió El Ruiseñor, es unos de los cantaores que colaboran mucho con la organización, cantó palos más alegres como fue por sevillanas y acabo por fandangos reivindicativos. Cerró esta primera parte de preámbulo el lebrijano Fernando Margaro, que sobresale por fandangos. Hay que subrayar la actuación del guitarrista Antonio José, su guitarra la guardó pero nunca la olvidó y hace unos años la ha retomado con más ganas, le tocó en esta Velá a los 4 primeros, dándole a cada uno su acento , tiene nueva andadura y deseo que larga sea.

Después llegó una mujer de Mérida, ataviada con traje flamenco, Paqui La Caracola, su apodo por tener un parecido en el timbre de voz a una cantaora de Triana, con un trabajo discográfico nuevo hace unos meses, nos cantó por diferentes palos hasta en 4 ocasiones , y una de ellas fue los tangos extremeños donde se sentía muy cómoda. Después llegó el tono trebujenero, Pruaño se subió muy a gusto e hizo tres palos, se notó por bulerías que si no fuera por las prisas hubiera dado más repertorio. La guitarra de Curro de Concha Vargas tuvo culpa de ponerlo a gusto. Eran ya aproximadamente las 12:30h cuando se llegó al meridiano del festival donde teníamos previsto hacer el reconocimiento a Manuel de Paula, pero antes se subió al escenario Juanelo El Palaciego, joven juncal, con gracia y gallardía, nos dejó un cortito repertorio por el horario, soleá y por bulerías, pero a compás de nuestra tierra, acordándose de los cantes de Manuel y de El Lebrijano y dándose unos bailecitos, guiado por una guitarra de sentíos, la de Luis Carrasco. Las vecinas de los barandales me dijeron al otro día que le gustó mucho ese rubio de afuera y que poco cantó, ¡ea Juan, cuando vengas allí tienes fan!

 

Sobre la 1:00h pasada ya teníamos el azulejo pintado de la figura de Manuel de Paula de El Gallo entregado al artista, se subieron con él sus hermanos, José Valencia, Anabel Valencia… esta edición era en reconocimiento a la trayectoria del artista lebrijano Manuel Valencia Carrasco, quinto hijo de Manuel el Caneco y de Ana Carrasco, en resumida biografía le dejamos unas palabras durante el acto, como jazminero desangrado, agradecido y orgulloso Manuel lanzó mensajes al público e instituciones y acabó el acto cantándole por bulerías su hermana Josefa La Caneca.

Eran ya casi las 2 de la mañana y quedaban tres cantaores, la luna con ojos de fría plata aguantaba su genio como muchos asistentes, las farolas alumbraban como flor de calabaza a esas prisas que había en ese ambiente flamenco por acabar, y quedaba un tercio del cartel. Se subió Ani Zambrano con su marido Carrasco, una mujer que en sus habitaciones como cantaora tiene una gran diversidad de colores, se tira por lo ortodoxo, toca las sevillanas de Lebrija, y ante todo como persona es única, se le llama para lo que sea y ahí esta colaborando en su medida, por guajira y por fiesta.

Después ya tocando bien entrada la madrugá se sube aquel cantaor con vara de mimbre, con peso y asentado en este mundo tan sufridor y tan bonito a la vez, que no hay repisa de metal ni de piedra que aguante los numerosos premios de concursos, José Olmo, hijo de cantaor cuerveño y sobrino de la Perrenga, una lástima que no pudiera expresarle con las ganas que tenía, se balanceó por tientos tangos y por fiesta, el soniquete se lo puso Curro de la Concha.

 

Pero el cierre lo puso Luis Vargas, Luis de Lebrija más conocido, estaba aburrido por ser el último y donde más de la mitad de la sillas estaban vacías, pero el que lleva grandeza lo revela y así lo hizo, cantaor que ha quebrado muchas lunas por donde habita, Barcelona, Almería… tiene un disco en el mercado, Soníos negros y con verdad, lo hizo en esa seguiriya que entonó cerca de las 4 de la mañana donde su madre Juana puso por testigo, fuimos unos privilegiados los que nos quedamos, su llanto fue horrible, se erizaron los cabellos y se abrió el azogue de los espejos, y acabó por fiesta con toda su familia acompañándolo, la guitarra la del Luis del Pancere, si Luis hubiera salio antes…