#nosvamosdeFeria Calor de fragua gitana en la noche de homenaje a Curro Malena

La Caseta «Curro Malena» ofreció una cena a su titular y un reconocimiento sincero por fiestas

«Gracias, os quiero»: así saludó el maestro Malena el pasado viernes de Feria en su homenaje en la Caseta que lleva su nombre desde 1993.

Dos semanas antes, cuando fuimos a visitarlo y a comunicarle dicho homenaje, ya se presentía que iba a ser una buena noche de magia y derrame de cal de su familia. Nos despidió a compás de Lebrija con el cante de su primo Manuel de la Costá.

Pasadas las 10 de la noche, llegó Curro Malena con su mujer María, con polito celeste, con bastón y aspecto de buen metal.

Cenó con nosotros y entabló conversación con todos aquellos que iban a saludarlo. Le encendimos entre todos una vela más de vida, muy a gusto se veía Curro.

Sobre las 12 se comenzó con una breve semblanza del maestro, un poco genética  familiar y datos biográficos, y así finalizar con el detalle que la Caseta le tenía preparado: un cuadro con la imagen de Curro y con reglones como éstos:

«Para  Curro Malena, que forjó su obra  a golpe de yunque, con calor de fragua gitana y con soplo de carbón de caña para mantener viva la Antorcha del Cante Gitano».

Se subió al escenario de unos 15 cms de alto y recogió el reconocimiento de su trayectoria, y detrás se formó la fiesta. Socios y hermanos del artista dejaron sus pincelaítas, cante y baile para el legado de gran metal del maestro.

Teníamos preparados un buen recital de cante pero el baile impuso su autonomía y simbología, toda una simbiosis pura que le dio llama a la Antorcha del Cante de Curro Malena.

Gracias a Lebrija TV por su cobertura y a Lebrijaflamenca.com por su ojo fotográfico y participación.

Galería de asistentes al homenaje de Curro Malena:

El pase de diapositivas requiere JavaScript.

…quisiera ser pájaro para poder volar, y encontrar un laíto donde poderme quedar…

Recital flamenco de Juan Peña «Pajarito» y Malena Chico en la Peña «Pepe Montaraz»

El aperitivo antes del almuerzo del domingo 8 de febrero lo tomé en la Peña Flamenca  «Pepe Montaraz». Allí cantó uno de los ases de la baraja flamenca de los artistas sin escenario lebrijanos: Juan Peña «Pajarito», con la guitarra malenísima de Curro.

 

Hijo de la Perrenga (cantaora lebrijana), cantaor con recorrido largo, con metal y con chispa, «Pajarito» voleteó por la tragedia y la libertad del flamenco, abrigando cada palo de cante que interpretó hasta dejarlo en su nidal correspondiente.

Empezó arrimándose a la soleá, después se mojó por  alegrías, estrujó su gusanera cabal por seguiriyas y se alivió por fandangos, hasta poner su brinde por fiesta, donde quizás iba muy acelerado. Aquí tiene un buen repertorio cuando se asienta a compás de Lebrija, acordándose de algunas letras de su madre y la echó a olvido en este día.

Una vez más poca asistencia de público y cada vez la duda mía se me hace más grande cuando me pongo a considerar sobre la afición flamenca de Lebrija: ¿gusta el flamenco?, parece que aquella letra de Camarón que cantaba » ya no somos los que éramos , estamos cambiando…» va a ser una realidad.

Y el cambio de mal a peor y más en la Peñas, pero ¿ya no tiene valor el flamenco? Lo estamos diciendo en voz alta con la no asistencia, y encima sin pagar ni un duro por entrada. Se sabe que todos los cantaores no son de todos los gustos, pero una cuna como Lebrija de 26.000 habitantes y que no llenemos media peña es penoso. Vamos a buscar entre todos una fórmula, una estrategia, … seguro que la habrá porque el flamenco necesita a la afición lebrijana, sí o sí.

Os dejamos unas fotos de los ensayos, minutos antes del recital:

Zambomba Flamenca de la Hermandad de los Gitanos: ASÍ LLORA LEBRIJA POR NAVIDAD

Cartelón y lleno absoluto, junto a los cantaores más consagrados han sonado metales nuevos este año

Caminaba este viernes 12 de diciembre hacia el Teatro «Juan Bernabé» con mi mujer y mis hijos y presentía mediante lo que ocurría a mi alrededor lo que podía suceder en la 22 edición de la Zambomba Flamenca organizada por la Hermandad de los Gitanos: El agua de la fuente del Elio cantaba al caer con júbilo y alboroto, el cielo encapuchado de gris tenue lloraba sus primeras lágrimas sobre esa Giraldilla tan flamenca vestía de oro envejecido y collar de luces de Navidad, y ese peinado del teatro iluminado por unas estrellas que solo había allí, fue lo que me produjo esa premonición de éxito.

Vaya que si lo fue, cartelón y un lleno absoluto. Quizás haya faltado un punto más de sal al espectáculo, yo buscaba un algo más  y no lo encontré, y digo el porqué, porque en esta zambomba se siente más que se ve.

Aperitivo de polvorones, pestiños, vino negro o aguardiente de Casa Bar Taroque para amenizar la entrada al teatro, y así dar tiempo para encender el baño de leña del escenario y poner esas bombillas de luz de colores a las flores de pascuas que posaban en aquella pequeña escalera.

– ¿Qué se puede destacar de esta edición? La diversidad de voces de todo el espectáculo, han sonado voces de diferentes metales como ningún año, cada una con un mensaje, algunas despertaron los lagrimales de los asistentes.

– ¿Con quién me quedo? Me quedo con muchos, pero si tengo que elegir, me quedo con la musicalidad de las guitarras de caoba pura de Pedro Peña, Luis Carrasco, Currito Malena y Curro Vargas; y con el otro sonido del espectáculo de los dos Manuel en la percusión, caja, timbales, platillos… que nunca se valora su gran aportación, solo la de los cantaores y son culpables del otro color de la zambomba.

– ¿Y de cantaores ? Poca continuidad por los que me gustaron a mí:

Malenísimo villancico de Malena Carrasco, imán de cal, pausado y con dolor meció su rama de canela que lleva dentro, voz que promete y despunta. Deseaba otro más, el brío y la firmeza de Raquel Zapico, me gusto más hace dos años con la nana. El segundo villancico de Inés Bacán, lo recogió en su personalidad y se lo metió en su faltriquera para darle su arraigado metal abacanado. La otra voz que augura futuro, la de Luis Vargas, metal mondego de pie a cabeza, partió su timidez en sonata gitana de Navidad, otro villancico más tenía q haber cantado.

Y por supuesto el villancico de la cenicienta lebrijana en el flamenco Anabel Valencia, tremendo el silencio del teatro escuchando su duende, el duende que duerme en todas las habitaciones de su sangre, poco surtido para tan gran artista. Y por supuestísimo, el Papa del Flamenco como lo catalogan, ¡¡benditas tus oraciones José Valencia!!, artista que se abre sus venas en cada actuación, es uno de los estandartes de esta zambomba, fundador y fiel a la Hermandad, lo dijo en su participación: «es mi zambomba», venía de cantar en otro lugar, estaba algo cogido de la garganta, pero no se notó en el villancico, a su estilo, con proyección y compartiéndolo con los asistentes para hacerle compás, poco florilegio, el año pasado estuvo mejor, pero lo de José es comprensible, vaya sacrificio que hace por estar con la Hermandad!!

– ¿Y los demás, que mensaje dejaron? Involucrados y con buenos aportes, derramaron Azúcar y Canela en el proscenio los hermanos Del Toro, Carmen, Sergio, Antonio el Maleno, palmeros,… el arte de Lebrija siempre tendrá valor, aquí y allí hay una juventud que va a dar mucho ruido.

Los Canasteros hacía unos años que no venían y quizás fue esa frialdad al empezar, todo pautado por Rubén poco a poco fueron entrando, la clave fue el tema «Agua de rosa» interpretado por Nieves Ganfornina, voz embrujada y sus lágrimas al acabar el villancico junto al aplauso de los concurrentes dijeron mucho.

Después el grupo fusionado por Lebrija, Jerez y Las Cabezas nos acercaron a la Nochebuena, con ritmo flamenco envolvieron al lleno de las butacas, Juan, Carmen, Chonchi y Nieves, estaba por allí El niño Juanito que se canta y se baila p’a reventar, pero estaba muy inspirado en la noche del viernes para salir.

Y que no me se olvide Pedrito, hijo de Pedro Peña, puso su granito en su villancico y de coro, quizás el peso de su padre y de Inés lo eclipsó, pero tiempo al tiempo.

Y por obligación, que no me olvide de la ausencia errante de una de las faraonas del baile gitano,  Concha Vargas, por motivo gripales no pudo estar allí ni ella ni su hija.

– ¿Qué peso tiene esta Zambomba en Lebrija? Todavía no somos conscientes de su peso, pero es hora de analizarla y ver que son 22 años, y casi todos de una envergadura abismal, han salido de ahí muchas voces y siguen saliendo, y el trasfondo que hay detrás es para tirar las sillas por lo alto, la fe a una Hermandad, el patriotismo gitano a dos imágenes, y sobre todo la fidelidad lebrijana a la Hermandad de los Gitanos de Lebrija.

Comenzó el llanto de la Navidad, ¡ vámonos cantando que ha nacío el Niño Jesús!
Ea ea ea bendita su cruz 
¡Vámonos cantando que ha nacío el Niño Jesús!
Quítale los clavos que se ha dormío en Belén de la Fontanilla.

Más fotos del espectáculo:

El pase de diapositivas requiere JavaScript.