Gala de entrega del Caracol de Oro 2019 al cantaor lebrijano Manuel de Paula

María Terremoto, Pedro El Granaíno, José de la Tomasa y Manuela Carpio actúan en la última noche de la 54 Caracolá en el TM Juan Bernabé

El Ayuntamiento de Lebrija y la comisión organizadora de la Caracolá Lebrijana entregaron en la noche del sábado, 20 de julio, el Caracol de Oro al cantaor lebrijano Manuel de Paula.

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54 Caracolá Lebrijana 2019_Caracol de Oro a Manuel de Paula

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54 Caracolá Lebrijana 2019_Caracol de Oro a Manuel de Paula

El presentador de la gala Antonio Ortega, destacó su universo creativo, así como “el giro de tuerca que le dió al romance y los cantes que recuperó de Antonia Pozo o Rosalía de Triana que estaba en un cajón guardados”. También se refirió a la indagación que Manuel de Paula ha hecho en poetas con Bécquer o Miguel Hernández y su carácter “humilde y tímido”. Por todo esto y por toda una trayectoria profesional en defensa del flamenco, Manuel de Paula recibió el Caracol de Oro de la 54 edición de la Caracolá Lebrijana.

El alcalde Pepe Barroso, que presidía el acto acompañado del nuevo delegado municipal de Cultura, Pepe Martínez, impuso el pin dorado en forma de caracol y destacó la “honestidad” de la figura de Manuel de Paula: “un cantaor que conoce bien la tierra en la que nace y su paisaje” y que va a “legarnos toda una creación artística”.

El propio Manuel de Paula cogió la palabra para acordarse de su gente, de los que están y de los que ya se fueron. Especialmente emocionado se acordó de su padre, su madre Ana Carrasco y su hermano desaparecido. También tuvo un especial recuerdo “para mi señora” y para “mi tio Paula, que me llevó al concurso de Mairena”.

Os dejamos con un reportaje fotográfico de la última noche de la 54 edición de la Caracolá, en la que actuaron:

María Terremoto y la guitarra de Nono Jero

Palmas de Manuel Valencia, Cantarote y Juan Diego Valencia.

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54 Caracolá Lebrijana 2019_María Terremoto

 

Pedro El Granaíno y la guitarra de Patrocinio Hijo

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54 Caracolá Lebrijana 2019_Pedro El Granaíno

José de la Tomasa y la guitarra de José Gálvez

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54 Caracolá Lebrijana 2019_José de la Tomasa

La bailaora jerezana Manuela Carpio

Con los cantaores Enrique El Extremeño, Juan José Amador y Antonio Núñez El Pulga, con la guitarra de Juan Requena. Palmas y pataíta del Cachorro e Iván de la Manuela.

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54 Caracolá Lebrijana 2019_Manuela Carpio



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54 Caracolá Lebrijana 2019_Manuela Carpio

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54 Caracolá Lebrijana 2019_Manuela Carpio

La Yerbabuena regadla

El Festival Flamenco de Las Cabezas de San Juan rinde homenaje cariñoso al maestro Pedro Peña Fernández

Hay personas que a lo largo de su vida se han dedicado a regar la yerbabuena, para que crezca fresca y asilvestrada en los parterres del flamenco. El maestro lebrijano, maestro de oficio y de méritos, Pedro Peña Fernández, plantó la matita hace ya más de 50 años y no ha dejado de regar la planta rodeado de familia y buenas amistades que lo respaldaron el pasado 5 de julio en el Festival de la Yerbabuena Flamenca a pesar de su ausencia.

El también maestro, Juan Manuel Suárez Japón, se encargó de acercar la figura del tocaor, cantaor, integrante de una saga privilegiada del cante y, como destacó, “teórico del flamenco” refiriéndose a su libro publicado Los gitanos flamencos. Qué pocos gitanos teorizan sobre el flamenco y qué falta hace la teoría cimentada sobre una praxis excepcional como la de Pedro Peña Fernández. Aunque estaba ausente por motivos de salud, su hijo Pedro María Peña habló en su persona sobre los comienzos de todo, en la tasca de Luis Martínez, y sobre la fundación de la Yerbabuena Flamenca con la familia de Pedro de Miguel y otros muchos artistas y aficionados tanto de Las Cabezas como de Lebrija, dos pueblos vecinos hermanados por el flamenco.

La Yerbabuena Flamenca ha sabido crecer, sin perder la frescura, amparándose en los sentidos homenajes y recurriendo a artistas de primera fila con solvencia cantaora. Rancapino Chico se mece dulcemente por entre los recursos y los bienes que le ha dejado su padre, echando mano de los aires gaditanos.

Hay artistas que ya han llegado y son buenos; pero hay otros que se mantienen en una búsqueda permanente, a pesar de que la base está consolidada. Es la sensación que transmite Pedro María Peña en cada proyecto y en cada camino que transita, en esta ocasión junto al bajo de Rafa Díaz y la percusión de Lito Máñez. El mejor homenaje al abuelo lo hicieron Pedrito Peña y Sergio Aguilera con el Di Ana sello de la casa. Después nos llevaron a las noches de brujas que convocaban los mayores para regocijo del flamenco y por fin, muy apropiada la colaboración de José Pañero en un cruce de territorios.

La niña María Fernández “Terremoto” dejó atrás hace un tiempo su minoría de edad para meterse de lleno en los senderos más sinuosos del flamenco. Tiene fuerza y garra sobre el escenario y conoce los cantes desde pequeña. El compás de Manuel Valencia y JuenDiego Valencia la lleva en volandas, agrarrándose a la guitarra jerezana de Nono Jero. Es de esas artistas que transmiten seguridad, pero parece que se quiebra en cada instante.

Broche final del baile, derroche de tacón con Rafael Campallo. Siempre hay ganas de escuchar a El Londro en los cuadros de baile, y no defraudó junto a Javier Rivera.

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Yerbabuena Flamenca de Las Cabezas de San Juan 2019_Rancapino Chico

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Yerbabuena Flamenca de Las Cabezas de San Juan 2019

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Yerbabuena Flamenca de Las Cabezas de San Juan 2019_María Terremoto

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Yerbabuena Flamenca de Las Cabezas de San Juan 2019_Rafael Campallo

#Maridaje flamenco La solera de los cantes de MARÍA TERREMOTO y de los vinos de Lebrija

Crítica flamenca del colaborador Juanichi Vargas: “Noche distinta aunque con muy buenas sensaciones”

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#Maridaje Recital de María Terremoto en el Patio de Ajudisle de Lebrija

Noche distinta pero con muy buenas sensaciones. La primera sensación al llegar al enclave íntimo y acojedor del Patio de Ajudisle. La segunda, escuchar a una niña de raza y saga que será un baluarte del cante gitano añejo. Sin historias raras que se hacen en la actualidad. También es grato mencionar al mantenedor de la velada: a Jesús González Palacios, muy afable y llevaderas sus palabras para explicarnos le esencia de sus caldos.

En lo artístico, que es lo que nos interesa, nos hizo un recital muy clásico, muy de su casa. De lo que nos congratula, que nunca se pierda la solera madre como los vinos allí presentados. Cantes realizados con fuerza y pellizco donde se aprecian sus gustos. Lógico, es decir, que algunos no tan trillados pero muy bien encaminados. Todo esto aliñado con la sonanta llena de compás y gitanería de Nono Jero. Tiene soniquete para que baile James Brown.