Entrevista a CONCHA VARGAS, EL GENIO FLAMENCO: “Lo bonito y lo grandioso del baile es rematar con el cante”

La bailaora lebrijana, que cumple 50 años sobre los escenarios, recibe el Caracol de Oro 2018 en la próxima Caracolá Lebrijana

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Entrevista a CONCHA VARGAS año 2018

De niña conoció en su propia casa los cantes de Rancapino Viejo, Camarón, Fernanda y Bernarda de Utrera, de Antonio Mairena y Chocolate entre otros. Se subió hace 50 años por primera vez a las tablas del Gazpacho de Morón y desde entonces ha recorrido los principales escenarios del mundo. Los colaboradores de LebrijaFlamenca.com Manuel Carrasco, Pedro Carrasco y Araceli Pardal hablamos con Concha Vargas sobre muchos momentos de su vida y sobre su forma única de bailar, que la ha hecho universal.

LebrijaFlamenca.com: Nosotros le llamamos el año Concha Vargas. Se cumplen los 50 años de tu debut en los escenarios, te han dado la Giraldilla Flamenca y ahora recibes el caracol de oro. ¿Cómo te sientes?

Concha Vargas: “Yo lo que quiero es que pasen ya los malos ratos y los malos momentos. Porque aquí donde me véis yo soy muy tímida y esos malos momentos hay que pasarlos. Pero por supuesto que estoy muy contenta, agradezco muchísimo a los de la Peña por la Giraldilla y ahora pasamos al Caracol e igualmente agradecimientos. También me van a hacer una cosita los socios de la caseta La Espuela en esta Feria. Dicen que nadie es profeta en su pueblo y yo sí lo soy, así que estoy muy contenta por todo, de verdad”.

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LebrijaFlamenca.com: Los primeros años fueron meteóricos. Debutaste en un Gazpacho en el año 1967 pero en dos o tres años ya eras una artista consagrada. ¿Cómo viviste aquello siendo tan niña?

Concha Vargas: “A mí me enseñó mi profesor Pepe Ríos, que era gitano, sobrino de Diego del Gastor. Yo fui al festival de Morón con 11 años, no tenía más. Yo sabía de Antonio Mairena, de Diego del Gastor, de Chocolate, de Terremoto, porque mi padre ni cantaba ni tocaba ni bailaba pero era tratante. Y tenía mucha amistad con Antonio, con Juan Talega… antes en la Feria de Sevilla se hacía la feria del ganado y mi padre ganaba allí mucho dinero por aquel entonces, y todos esos fenómenos terminaban en mi casa. Rancapino, Camarón, Fernanda, Bernarda… fíjate lo que yo he vivido de pequeña, la suerte que yo he tenido de niña. Eso está aquí en mis cinco sentidos y en mi corazón”.

“Entonces, ese año mi maestro Pepe Ríos bailaba en el Gazpacho de Morón y yo fui a verlo. Yo estaba sentada en el público entre mi padre y mi madre. Antes los fines de fiesta se hacían muy largos, no como ahora, y en ese festival estaban Fernanda, Bernarda, Diego del Gastor, Chocolate, Terremoto, Antonio Mairena… Y en el fin de fiestas mi maestro me invitó a subir al escenario, la hija de Quintín, Conchi Vargas, si ella quiere subir al escenario… y yo de momento, empecé a bailar por bulerías y ellos no querían que me fuera. Al otro día mi padre va a comprar su paquete de Goya al puesto y ve a su hija en la página del periódico con esa cantera cantándole detrás. Y de ahí de ese festival ya me salieron todos. La Caracolá de Lebrija, el Potaje, el festival de Mairena, de Marchena… los festivales de Andalucía, que han sido importantísimos para el flamenco”.

“Era muy pequeña cuando trabajaba en La Cuadra de Sevilla. Venía la policía y nos metíamos debajo de la mesa de camilla hasta que se iba”

LebrijaFlamenca.com: ¿Y en esos primeros años te apoyaron tus padres y tu familia? ¿Quién te regaló el primer vestido, los primeros zapatos?

Concha Vargas: “Mi padre no me apoyó porque no quería que yo fuera artista, porque antiguamente una artista estaba muy mal mirada. Ten en cuenta que yo iba a la academia por detrás de mi padre. Con esa edad yo solita cogía el autobús de Dos Hermanas a Sevilla. Lo que pasa es que ya mi padre no tuvo más remedio que ceder porque era lo que me gustaba. Si es que yo valía para eso. A mí me regaló mi hermana mayor los primeros zapatos de bailar y el primer traje de bailar me lo hizo mi madre”.

LebrijaFlamenca.com: Además de los festivales flamencos de verano, primero vino una época en Sevilla, en los principales tablaos.

Concha Vargas: “Mi primer tablao fue La Cuadra de Paco Lira en Sevilla. Allí estuve con el hijo de Farruco, que murió muy joven, con Lole Montoya y Manuela Carrasco. Éramos muy pequeños, venía la polícía y nos metíamos debajo de la ropa de la mesa de camilla. Allí fue Pulpón y pasé a La Cochera, donde cobraba yo 300 pesetas diarias que era un dineral. Y luego fue allí Caracol, le gusté bailando mucho y habló con mi padre para llevarme a Madrid. Mi padre dijo que sola a Madrid no me iba y Caracol dijo que nos llevaba a mi madre, a mi padre y si hacía falta a algún hermano más chico también. Y nos fuimos a la pensión Doña Infanta a dos minutos del tablao. Allí estuve seis meses, estaba al principio en el cuadro de baile con 15 ó 20 niñas a cual más bonita. Y entra El Güito de figura, se fijó en mí y me pone de pareja con él y me quitó del cuadro”.

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LebrijaFlamenca.com: Y estando en Madrid con El Güito llega Mario Maya y te coge para Camelamos Naquerar, una obra que rompe con todos los esquemas, mete al teatro en la escena, cuenta una historia de persecución del pueblo gitano.

Concha Vargas:Mario Maya era compadre de El Güito y buscaba una niña que le diera la talla para hacer Camelamos Naquerar, con música y letras de él mismo. El autor de la obra era Pepe Heredia. Me ve bailar Mario y le dice al compadre: ‘te la tengo que quitar sin más remedio’. Nos fuimos a Granada y ensayamos solamente 15 días en la Peña de La Platería. No teníamos ni estudio para ensayar. Y se estrenó en la Universidad de Granada, porque Pepe Heredia daba clases allí. La obra tenía un vestuario muy sencillo, una falda con una tela que compró Mario y un jersey de cuello alto… de ahí me hizo la malla. Y un pañuelito blanco, más nada. Yo estaba acostumbrada a pintarme, a maquillarme en los tablaos… me ve Mario y me dice: ‘sobrina, lávate la cara que esto es otra cosa’. Y aquello fue un bombazo y nos llovieron los contratos. Me conozco Italia, Francia, Sudamérica con el Camelamos. En México bailamos para doña Sofía y Juan Carlos, que eran todavía Príncipes.

“Con Camelamos Naquerar, yo estaba acostumbrada a maquillarme como en los tablaos. Y me ve Mario Maya y me dice: ‘sobrina, lávate la cara que esto es otra cosa’. A mí el Camelamos me disciplinó. Pero Mario Maya conmigo no pudo, me llevé 10 años trabajando con él y dime tú a mí lo que yo me parezco a Mario Maya bailando”

LebrijaFlamenca.com: Camelamos Naquerar cuenta una historia, la historia de persecución de los gitanos. En la época ne la que se representó, en los años 70, todavía estab vivo el dictador y estaban vigentes las leyes contra los gitanos. ¿Cómo se tomaba el público la obra?

Concha Vargas: “En Camelamos se cuenta una historia real, las pragmáticas contra los gitanos las cogieron del Archivo de Indias. La música era de Mario Maya y la letra de los cantaores era de Pepe Heredia. Después de la actuación hacíamos un coloquio, éramos seis personas en escena, y la gente nos preguntaba y nosotros contestábamos. Camelamos tuvo mucha aceptación en el público, tenía que salir en bata a saludar de los camerinos, lo mismo entre gitanos que entre gachós, franceses, alemanes, fue increíble. Era una obra teatral flamenca que duraba hora y media sin descanso. A mí Camelamos Naquerar me disciplinó. Nunca se me olvida lo que me dijo Mario: ‘sobrina, no te olvides que nadie es imprescindible. Que nadie te espere, espera tú’. Y esto se lo inculco yo a mis hijos. Yo era una niña de 19 años cuando me fui con Mario Maya. Me disciplinó, pero nunca pudo conmigo… yo me quito el sombrero con él, baila gitano entero, era una persona que se ponía las botas todos los días dos horas… yo nunca me he puesto los zapatos para ensayar. En vez de yo adaptarme a Mario, él se adaptaba a mí. Conmigo Mario no pudo y yo me llevé trabajando con él por lo menos 10 años… dime tú a mí lo que yo me parezco a Mario bailando. Nada, yo tengo muchas cosas de Mario, pero las he adaptado a mí”.

LebrijaFlamenca.com: Cuéntanos alguna escena…

Concha Vargas: “Mario llegaba al escenario, se ponía sus botas, probaba su sitio… hacía solo un martinete que era una maravilla, daba unas vueltas y caía en el suelo. Y luego yo iba de un lateral, porque nosotros teníamos taburetes pintados de negro, y yo estaba sentada y me levantaba y tenía que ir andando. Él me decía ‘despacio’, tardaba por lo menos un minuto… y yo le decía: ‘gitano, gitano, tú pides libertad conmigo y patria conmigo’. Y había también otra cosa de la obra: ‘Que ya no aguanto más, que hasta las fieras del monte luchan por su libertad’. Aquello era una protesta gitana. No eran frases inventadas por nadie, y cantábamos ‘y qué es lo que ha pasao, que los gitanitos ya se han revelao’. Y nos íbamos cantando… ‘siembra gitano, siembra, siembra’. El Camelamos me ha marcado a mí para siempre”.

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LebrijaFlamenca.com: En tu baile, ¿qué tanto por ciento es más importante la técnica y qué tanto por ciento la intuición?

Concha Vargas: “Yo tengo la técnica que me enseñó mi maestro, pero yo no le llamo técnica porque yo tenía maneras para bailar y él me las despertó. ¿Qué niña ha vivido lo que había vivido yo en mi casa? Cuando yo ya me fui con Camelamos, eso me disciplinó. Me hice profesional. Hay una técnica, pero yo junto las dos cosas, la técnica del baile con mi gitanería y eso es lo que hace grande mi baile”.

LebrijaFlamenca.com: Y después están tus clases.

Concha Vargas: “A mí me gusta mucho enseñar. Tú pones en una balanza enseñar y bailar y la balanza no se mueve. Me encanta enseñar. A mí el mundo del artisteo no me gusta, me gusta bailar, pero lo que conlleva el ser artista a mí no me gusta para nada. Yo he llegado adonde estoy por mis propios pies, y podía haber llegado más, lo que pasa es que no he querido pasar por ahí. Yo me he ido con quien me ha gustado, pero no me he ido contigo porque me vas a dar lo mejor, no he querido”.

“Yo junto las dos cosas, la técnica del baile con mi gitanería, y eso es lo que hace grande mi baile. A mí me gusta mucho enseñar. Tú pones en una balanza enseñar y bailar y la balanza no se mueve”

LebrijaFlamenca.com: Llevas mucho años yendo a Japón y allí te quieren como si fueras de allí.

Concha Vargas: ”Me entrego en mis clases porque me encanta. No miro el reloj. ¿Ya ha pasado la hora, con lo a gusto que estoy? Japón es mi segunda patria, llevo 22 años yendo a Japón. Yo no sé porqué gusta tanto el flamenco, lo he preguntado allí: ‘niña, a ti por dónde te viene esta locura del flamenco?’. Siendo totalmente distintos a nosotros. y no te saben contestar. Es que lloran con el flamenco, escuchan una seguiriya y lloran. La cultura es totalmente distinta a la nuestra y aprenden muy fácilmente, no aprenden una segunda cosa hasta que la primera no la tengan aprendida. Tengo cinco alumnas que han ganado premios muy importantes en Japón y ya viven de esto. Y ahora están empezando a cantar”.

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LebrijaFlamenca.com: Hay artistas que te han acompañado en tu carrera profesional Te vamos a dar nombres: los bailaores Antonio El Pipa, Andrés Marín…

Concha Vargas:El Pipa ha aportado mucho al baile, tiene una gitanería bailando asombrosa. Le reboza la gitanería, él muere conmigo y yo muero con él. Andrés Marín quería ser pareja conmigo, el contraste entre Andrés Marín y yo fue genial, de hecho ganamos el Giraldillo de la Bienal al momento mágico. Yo soy una bailaora que me adapto a todo, soy teatral bailando, mi cara, mis gestos,… empezaba el espectáculo yo en el suelo tirada fumando un puro… nos puso un traje vaquero a La Macanita y a mí, y él con una gallina en la cabeza, que no estaba ni agarrada”.

LebrijaFlamenca.com: Y con Pedro Bacán también has trabajado y viajado a Francia en varias ocasiones.

Concha Vargas: “Mi hermana Esperanza invita a Pedro Bacán a comer a su casa, yo no estaba. Y le pone un video de Diálogos con Dios. Y le dice Pedro: ‘no te puedes ni imaginar lo que transmite Concha en el escenario, es una creadora, nada más que sale al escenario ya está mandando en todos nosotros. Y ella no tiene freno, con ella no podemos’. Yo escuchaba a Pedro y luego en el escenario hacía lo que me daba la gana, y como yo creaba en el escenario, pues no me podían decir nada. Mi madre me parió con esa gitanería. Que me tengo que adaptar a unos cánones, claro que sí, y más bailando de pareja. Pero que luego yo creo en el escenario y eso me lo dijo a mí Pedro Bacán”.

“Pedro Bacán era un pedazo de músico en Francia, muy reconocido. Hacía un solo de guitarra de 25 minutos y no se movía nadie en el teatro”

“Yo iba con Pedro a Francia como la que iba a El Cuervo porque trabajamos mucho en Francia. Yo ya había estado con el Camelamos en Francia, en la Unesco, en el Teatro de la Ópera,… pero sí te digo que Pedro fue uno de los primeros que quitó los lunares, las flores y las peinetas. En Francia se aficionó mucha gente al flamenco con Carlos Saura y se creían que el flamenco era eso. Y Pedro decía que el flamenco es de familia, de Jerez, de Lebrija… el flamenco es familiar. Y eso es lo que llevó Pedro al teatro y tuvo un éxito grandioso. Pedro era un pedazo de músico en Francia, muy reconocido, todo lo que aquí en España no era. Hacía un solo de guitarra de 25 minutos y no se movía nadie en el teatro. Era una maravilla. También como persona, con Pedro se aprendía mucho”.

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LebrijaFlamenca.com: Estamos hablando del baile de Lebrija, tu baile es el baile de la gente de aquí.

Concha Vargas: “Aquí ha habido gente que ha bailado muy bien y se han dado una vuelta por bulerías de maravilla. Mucha gente que en la fiesta bailan muy bien. Pero bailaoras de realce a nivel internacional no ha habido nada más que yo. El baile de aquí es la bulería arromanzá que es nuestra, tiene más profundidad. A mí me encanta Jerez, pero aquí hay más profundidad en el baile, también en el cante. Ese baile no lo bailaba nadie, ahora sí, lo he puesto yo de moda. Yo sé mucho de cante porque lo he mamado desde pequeña, y me sirve para el baile. Para bailar por bulerías arromazás tienes que saber un poquito por dónde van los tiros del cante. Estás marcando y tienes que estar esperando, y lo bonito y lo grandioso es rematar con el cante. Eso es lo bonito, lo que hace la bulería arromanzá más grande. Estoy bailando al cante y el cante me está cantando a mí, estoy disfrutando con lo que se está cantando. Eso es una magia entre toque, cante y baile. Con eso se tiene que nacer. No todo el mundo nace, que yo he tenido 5 hermanos y ninguno sabía hacer compás. Mi madre cantaba por malagueñas, tientos, martinetes. Y se bailaba y se daba su paitaíta”.

“Yo he bailao por soleá, por tientos, por seguiriyas, he hecho tres pasos buenos y ya está, porque la mujer tiene que bailar de cintura para arriba”

LebrijaFlamenca.com: le has bailado a los Príncipes de España, a reyes, a presidentes y a papas en el Vaticano. ¿Cómo recuerdas tu experiencia en la India con su primera ministra Indira Gandhi? ¿Y con el Papa?

Concha Vargas: “Juan de Dios Ramírez Heredia fue a la India a dar unas conferencias, estuvimos en Bombay, y nos llevó a El Lebrijano, Paco Cepero al toque y de bailaora iba a yo, entre otros artistas. Indira Gandhi no entendía la letra del cante, pero se volvió loca con el baile. Una mujer maravillosa, no hablaba español, pero el baile le fascinó. Nos invitó a comer a su palacete, eso fue en el 82. Al Vaticano fuimos cuando beatificaron a Ceferino, con una obra que se estrenó antes en La Catedral de Sevilla, y de allí fuimos al Vaticano con el Papa Juan Pablo II”.

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LebrijaFlamenca.com: Es que el flamenco es muy grande…

Concha Vargas: “El flamenco es la música más rica y la más difícil que hay. Del cante y del baile, lo que a mí no me gusta, y que me perdonen, es lo mecanizado. Tú puedes aprender una seguiriya, pero tienes que hacerla tuya para que te pellizque y que yo te diga ole. Pues ese es mi baile. Elena, la mujer de El Cabrero, hizo una biografía mía y decía que Concha Vargas bailando por soleá es Fernanda de Utrera cantando por soleá. Ella me catalogó a mí como Fernanda en el baile. Yo siempre he sido de cintura para arriba, los pies no me han interesado para nada. Yo he bailao por soleá, por tientos, por seguiriyas, he hecho tres pasos buenos y ya está, porque la mujer tiene que bailar de cintura para arriba. Por eso yo conforme cumplo años, estoy bailando mejor, porque bailo más añejo. Si yo bailara de pies, ya tendría hecha polvo las rodillas. Pero como soy una bailaora de cintura para arriba, pues voy cumpliendo años y voy bailando mejor. La veteranía. Tengo 62 años y sigo bailando porque bailo de cintura para arriba. A mí ahora me encantaría dirigir un espectáculo, dirigir un ballet, a un bailaor, me encantaría”.

“Mi hijo Quintín hace una música distinta a la mía, pero como es bueno, a mí me gusta. Yo me acoplo, he bailado con mi hijo, tocándome con una batería y cantándome en inglés”

LebrijaFlamenca.com: Y además eres madres de artistas.

Concha Vargas: “Mi hijo Quintín está haciendo una cosa totalmente distinta al flamenco, aunque lo que ha vivido siempre y lo que le ha dado de comer ha sido su madre y el flamenco. Sin embargo, hace una música distinta a la mía, pero como es bueno, a mí me gusta. Yo me acoplo, he bailado con mi hijo, tocándome con una batería y cantándome en inglés. Mi hijo sabe lo que hace, es un pedazo de músico, aunque esté mal decirlo porque soy su madre. Con mi hijo Curro estamos montando el espectáculo de la Caracolá Lebrijana de los 50 años de Concha Vargas. Mi Curro tiene unas ideas extraordinarias en la cabeza. Tiene la mente muy abierta, la coreografía es de él porque yo lo he dejado, porque sabe mucho de cante. Es un tocaor muy expresivo y muy flamenco. Y mi hija Carmen, que aprendió antes a cantar que a hablar. Eso es nuestro y quien diga que no está equivocado”.

LebrijaFlamenca.com: El flamenco reside y sigue vivo en las familias gitanas de Lebrija y de toda esta zona.

Concha Vargas: “Hay muchos gachós, que no son gitanos pero que han convivido con los gitanos, y son unos fenómenos. Como Chacón, El Carbonerillo, que han cantado muy bien. Antiguamente, había más gachós que cantaban muy bien. Hablando de los gitanos, hay muchos gachós que quieren ser gitanos pero en el momento nada más, en una fiesta, en el Rocío… ellos saben el arte que tenemos los gitanos, pero después no reconocen que esto es nuestro. No sé por qué, porque lo saben. Saben que con nosotros no pueden en el tema del flamenco. Lo que pasa es que antes estábamos más a flote porque estaba don Antonio Mairena y nos apoyaba. Ahora el flamenco está en manos de cuatro señores que saben que esto es nuestro pero que no lo quieren reconocer. Y esto no me importa decirlo porque ya tengo una edad y no me callo, y porque es la verdad”.

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