La cultura musical de los gitanos de Lebrija

Un bautizo o cualquier otra fiesta es un encuentro propicio para el buen cante y la conviviencia familiar

Hay que tener buen oído y saber estar para que la fiesta surja, de manera improvisada, en un encuentro entre gitanos. Y en esta línea mágica de la geografía de la baja Andalucía, paralela al Guadalquivir y a la línea de ferrocarril Sevilla-Cádiz, viven una serie de FAMILIAS GITANAS con un don especial.

Personas mayores, muchos jóvenes y también niños, conocen el ritual. El cante surje de manera espeontánea, no es obligotoria la guitarra. Las palmas hacen el compás y comienza la fiesta. Se escuchan unos a otros. Al principio, los más jóvenes dejan cantar a los mayores y, el que sabe, de forma generosa, se entrega al baile.

El flamenco vivo y en la intimidad de las familias. Sin estos encuentros, el flamenco no estaría en el lugar que ocupa en la actualidad, en los grandes escenarios. El flamenco profesional se nutre de esta cultura popular propia del pueblo gitano.

La acústica del local no es la más apropiada, pero estos gitanos flamencos no saben expresarse de otra forma, y había motivo para la celebración: el bautizo de un nuevo miembro de la familia, sobrino de Luis de Chimenea. Su abuelo Chimenea se siente a gusto y obsequia al recién nacido con este baile, tan elegante.

Los momentos flamencos se dieron de forma desperdigada y no en las mejores condiciones. Pero aún así, sorprendía el respeto de unos con otros, las ganas de expresarse y la participación de los más jóvenes. Garantía de superviviencia. El flamenco en su estado puro sigue vivo. Algunos momentos inolvidables:

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Manuel Molina: «En Lebrija, la gente es muy humilde en el gran sentido de la palabra»

El cantaor legendario habla con LebrijaFlamenca.com

Tuvimos poco tiempo. Pero a Manuel Molina no le hace falta hablar mucho. Dice una frase y sentencia. Así son sus canciones, sus poemas. Frases sueltas o entrelazadas que se corresponden con su pensamiento. La cabeza de una persona íntegra, un gitano que ha vivido con la mayor dignidad las cuatro últimas décadas del devenir del flamenco.

Rycardo y Manuel.

Los artistas Manuel Molina y Rycardo Moreno.

Manuel Molina: «A mí me encanta Lebrija. La gente aquí es más sosegada, más tranquila. Es gente muy humilde, en el gran sentido de la palabra humilde».

Pregunta: Y centrándonos en el flamenco, ¿qué es para ti Lebrija?

Manuel Molina: «Lebrija es una de las fuentes más importantes del mundo para el flamenco. De aquí son los grandes maestros. He conocido personalmente a la Perrata, conozco a El Lebrijano, a Funi,… Lebrija es mi escuela».

Pregunta: En Lebrija, se vive el flamenco en la calle, en los bares, en las fiestas familiares de los gitanos. Tú eres un claro ejemplo de que el flamenco no está solo en los grandes escenarios.

Manuel Molina: «El flamenco es una forma de vida y debería seguir siendo así. Sin embargo, con esto que se llama ahora flamenquito se está desinformando al público».

Distintos gestos de Manuel Molina en el concierto de las Noches Mágicas de la Tetería Andauní:

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Pregunta: Tú revolucionaste el mundo del flamenco con tus letras positivas al amor, a la vida, a las caricias, al beso…

Manuel Molina: Pues sí, antes solo se cantaba a la pena y al desamor…

Pregunta: La letra Dime, de la canción de Lole y Manuel, es un canto a la integridad: «DIME si has mentido alguna vez y sentiste vergüenza de ser embustero. DIME si has odiado alguna vez a quien hiciste creer un cariño de verdad. DIME si has cortado alguna flor sin que temblaran tus manos».

Manuel Molina: «Esa canción es como un test que se le puede hacer a cualquier político o persona. Cuando le regalé el disco a Felipe González le dije: ‘A ver si tratas a mi pueblo como yo trato a mis canciones».

Pregunta: El flamenco tiene mucho de improvisación y tú improvisas continuamente, incluso con las letras.

Manuel Molina: «Improviso continuamente, me encanta. Algunas veces me dicen: ‘Esto que cantaste en tal concierto’. Y yo no me acuerdo. Tengo que ver la grabación para ver lo que canté».

Pregunta: Por último, esta amistad y esta aventura musical que está viviendo tu hija Alba con Rycardo Moreno y otra gente, ¿te recuerda en algo a tu propia aventura juvenil de la década de los 70?

Manuel Molina: Claro que sí. Entonces, yo estaba todos los días de convivencia en Utrera, con Bambino…