La Velá Flamenca homenajea a Juan Peña El Lebrijano

“El músico con una orquesta en la garganta”, reproducimos aquí las palabras de Manuel Carrasco en el homenaje:

Flamenco

Homenaje a Juan Peña El Lebrijano en la V Velá Flamenca 2019

Escribí estas líneas en el atardecer de un día de julio, junto a una botella de agua que se moja. En compañía de mi Manuel  y María José, y después solo… hasta que vi cómo se amortiguó el día hasta morir su luz. En el otro lado de mi papel y lápiz un cirio encendido esperando a que llorara alguna lágrima. Más cerca de mi lápiz la Biblia tapada con una bandera, para  escribir con la palabra de Dios y rezarla en gitano.

Un disco apoyado en el cirio, llora el cirio sale  un grito: “libre como el viento”, se cae el cd y me encuentro otro de raíces árabes. Tomé mi primer vaso de agua mojá, me entregué a un cantaor y a un músico, a una orquesta en la garganta, a la voracidad del legado universal de Juan Peña Fernández El Lebrijano.

Nace un 8 d agosto de 1941, bautizado por su padre Bernardo Peña y María Fernández como Juan de la Santísima Trinidad. Ya en el nombre se presagiaba grandeza, presagiaba universo. Comenzó muy joven compaginando cante y toque, le tocó a la Paquera de Jerez (1950). Pero cuando se  dedica de pleno al cante fue después del triunfo del concurso de Mairena. Uno de los trabajos importantes fue cuando estuvo varios años con la compañía de Antonio Gades.

Pronto tuvo la oportunidad de grabar sus primeros discos: en 1970 De Sevilla a Cádiz, El Lebrijano con la colaboración de Paco de Lucía… senderos del cante, pero todo con una gran calidad de la ortodoxia.

Pero Juan tenían muchísimas inquietudes, no fue nada acomodado con el flamenco. El artista rubio y con los ojos azules, cuando se iba a dormir su garganta no descansaba. Y de ahí puede ser, de esa sinfonía sin descanso, le despertó el afán de innovación, y fue con el trabajo de La palabra de Dios a un Gitano cuando empezó a derramar música, abrir nuevos horizontes en lo negro y en la pena del flamenco.

Uno de sus éxitos es Persecución. Se alió con Félix Grande, cogieron los remos de las malditas galeras, se montaron en el carro y pasearon por la tragedia, entre charcos de sangre, hicieron relinchar con flamencura a los caballos y crearon una obra gitana y universal.

Pero su innovación no tiene límites y 1986 hace unos Encuentros con la música árabe, con la orquesta de Tánger. Una joya, dame la libertad, el anillo, vivir un cuento de hadas, eso es él. Legado de Juan , escuchar su música es andar por un cuento de hadas.

Siempre ha estado muy influenciado por la enciclopedia de Antonio Mairena. Ha sido cabeza de cartel en los mejores festivales. Fue el primer cantaor en llevar el flamenco al Teatro Real de Madrid, múltiples premios, distinciones, reconocimientos. Uno de ellos la Medalla de Oro al mérito en el Trabajo. En la cláusula de la 28 Bienal se le hace una gala de honor (2014). El Lebrijano ha sido, es y será un artista fuera de lo común. Es universal, Juan es sangre, galera, libertad, tierra, es sendero del cante porque de casta le viene, ven y síguelo, es cera, es sueño, Casablanca, Granada, encuentro, es real, es verdad, es Lebrija, la cuna que meció su sueño. Ahora apago el cirio, recojo sus lágrimas de cera, doblo la bandera… por Juan Peña El Lebrijano.

El hijo de El Lebrijano, Juan Peña, recoge los obsequios y regalos de agradecimiento en la Velá Flamenca

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