Inés Bacán o la necesidad vital de cantar

Apuntes de MIGUEL ACAL (1)_El periodista y gran aficionado al flamenco presenta a Inés Bacán como “la voz de almíbar”

 Tuvimos el privilegio de husmear entre los apuntes de la mesa escritorio del periodista Miguel Acal, desaparecido en el año 2002. Gran conocedor del flamenco, sus críticas tenían un gran prestigio y eran muy tenidas en cuenta por artistas y aficionados. Con sus opiniones quedan los artículos publicados en diferentes medios, pero nosotros hemos tenido acceso a los apuntes, a sus guiones de radio, a su lugar de trabajo en la mesa de su casa de Bormujos. Aquí en una miniserie, vamos a dejar constancia de algunas de sus opiniones sobre el flamenco gitano andaluz y los artistas a los que admiró y conoció de cerca.
Flamenco

Apuntes de Miguel Acal

 
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La cantaora lebrijana Inés Bacán se lanzó a los escenarios de la mano de su hermano Pedro Bacán. Él la descubrió y se dio cuenta de que tenía “un diamante en bruto” en el seno de su propia casa. Junto a la relación de hermandad, creció entre ellos una relación profesional de admiración mutua. Tras la trágica desaparición del músico y guitarrista en un accidente de tráfico, Inés Bacán supo reconducir su carrera y su voz inalterable representa la pureza y la personalidad del cante de forma magistral.

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#EspacioJondo Inés Bacán en el Patio de la Clavería de Lebrija

De esto quiso dejar constancia el crítico flamenco Miguel Acal, poco después de la muerte de su amigo y artista Pedro Bacán: “Inés se ha ido abriendo paso lentamente, pero con seguridad, y ha demostrado que no era, solo, el cariño de y por su hermano, lo que generaba las alabanzas hacia ella”.

En marzo de 1998, poco después de un año de la desaparición de su hermano, la cantaora Inés Bacán canta, acompañada de la guitarra de Antonio Moya, en los martes flamencos del Teatro Central de Sevilla. “Dejó un regusto de calidad y de personalidad”, dice Miguel Acal de Inés, “y lo hizo de esa forma maravillosa que tienen los artistas personales, los que llevan el cante en los genes, cosido al miocardio”.

Miguel Acal es admirador del “cante hablao”. O lo que es lo mismo, “el cante dicho de forma natural, sin esfuerzo, sin artificio ni teatralismo”. Y eso lo encuentra Miguel Acal en las fiestas de las familias gitanas andaluzas, en las que el flamenco es “un modo de cantar, por necesidad y por gusto”.

“Inés se llama el diamante”, nos dice Miguel Acal en el título de su crítica flamenca. Y da en el clavo cuando describe el cante de Inés Bacán: “Sin sincopar los tercios, suavemente, alargando los tercios, con dulzura. Y con un respeto absoluto a la estructura, con un sentido del ritmo ajustadísimo, enviadiable por lo perfecto. Y con la originalidad imprevista de los privilegiados”.

CANTE GITANO ANDALUZ

Miguel Acal distinguía entre dos grandes estilos de cante: “Por razones sociológicas, políticas y culturales, el cante tiene dos formas de aparición”. Ambas formas han tenido y tienen magíficos representantes y han dado excelentes muestras de calidad desde que existe lo que hoy llamamos, en general, flamenco.

Sin embargo, y aunque cada vez se van difuminando más los perfiles entre ambas formas, “todavía quedan claras muestras de una pureza originaria y ejemplar”. Esa pureza la sitúa el estudioso y gran conocedor del flamenco en el cante gitano andaluz: “el que aparece en la intimidad del hogar, con la participación de elementos familiares (…). Ésta es la sencilla verdad de un origen (…) Cuando cada mundo sentimental encuentra a quienes pueden convertir en armonía el sentir diario y el sentimiento profundo y los hacen aflorar enlazados con la música antigua que bulle en la sangre, aparece lo maravilloso, lo puro, lo que no tiene tiempo ni espacio para definirlo, porque siendo de ahora y estando aquí, viene de antes y va al después y supera los límites del exiguo terreno en el que se desarrolla”.

Estas palabras fueron pronunciadas por Miguel Acal en la presentación de un recital de Inés Bacán acompañada de su hermano Pedro Bacán a la guitarra.