La navidad flamenca dirige sus pasos hacia BELÉN

Por la Zambomba de la Hermandad han pasado artistas que ahora tienen un lugar consagrado en los altares del flamenco

 

El mundo gira locamente y allá lejos de nuestra tierra nació el jazmín de dulzor, el verbo del verbo entre pastos y paja, dentro de un retablo de luz tenue y junto a la respiración animal del buey y de la vaca, acurrucado por metales de fragua de Lebrija.

Lo esperamos todos los años al canto de villancicos y junto a la familia eterna de genes y sangre… ”P’a Belén p’a Belén, que nos vamos tos, p’a Belén p’a Belén, con el corazón. Ven gitanito, ven, gitanito ven , vente tú con nosotros”.

P’a Belén de la Fontanilla”, así se puede comenzar la presentación un año más de una fiesta navideña organizada por la Hermandad errante de Lebrija, Los Gitanos, se reza y se canta diferente, y al mejor de los nacíos se lo damos todos los años.

21 años de peso de un espectáculo que tiene huella en nuestro pueblo, es esperado y deseada su organización dada la calidad del elenco de artistas y grupos que colaboran año tras año. ”La pureza es el sabor de la naturaleza”, lo dijo Mairena y lo acomodo a esta Zambomba de Lebrija organizada por la Hermandad de los Gitanos .

Sus comienzos se sitúan en algunos rincones hosteleros, en grandes salones, hasta pasado los años 2000 cuando se propone organizarla en el Teatro Municipal, dándole el empuje de caché a la única zambomba flamenca de Lebrija.

Han pasado durante estos años artistas consagrados, niños y cantaores que empezaron y que en la actualidad tienen un lugar en los altares del flamenco, grupos y coros cuyos nombres se escriben en mayúscula en estos momentos.

“Por los valles y montañas, yo medio borracho he llegao a Belén, p’a ver al Niño de Dios, tan gitanito lo desperté”.

Entre flores de Pascua, junto al aroma de la cal errante del barrio cabal de Lebrija, hemos disfrutado de momentos únicos, inolvidables, mágicos, compartiéndolos con los establecimientos y público fieles a esta festividad hermanada en Navidad.

Como el vino de González Palacios comparo esta zambomba, cada año más viejo y más solera, más añejo y más pellizco, más puro, más cabal,… Cartelón para esta Pascua lebrijana.

Zambomba Flamenca

Cartel de la Zambomba Flamenca de la Hdad de los Gitanos 2013

 
 
 
 
 
 
 
 
Manuel de Paula
Inés Bacán
José Valencia
Juana Vargas
Anabel Valencia
Fernanda Carrasco
Rosa Quiñones
Utrera en pascua
Nochebuena en Lebrija
Coro de la Aurora
Al toque:
Antonio Moya
Luis Carrasco
Malena Chico
Pitín

 

Será un 13 de diciembre cuando la luna se vista de sus grandes galas para recibir a esos renos del compás y enviar el metal flamenco empapelado a golpes de yunque que se derrame esa noche para el mejor de los nacíos, para su acurrucado, para su acunado,… “Hacia Belén vamos cantando, hacia Belén vamos cantando, con ese niño que duerme, entre rosas y claveles, la guitarra está sonando… P’a Belén de la Fontanilla”.

Ecce espectáculo con el Mayor Dolor del flamenco, quejío abordará otro año más la villa lebrijana. “P’a Belén, p’a Belén nos vamos tos“, p’a Belén p’a Belén, con el corazón”. “Ven gitanito ven, gitanito ven, vente tú con nosotros… P’a Belén de la Fontanilla”.

La cultura musical de los gitanos de Lebrija

Un bautizo o cualquier otra fiesta es un encuentro propicio para el buen cante y la conviviencia familiar

Hay que tener buen oído y saber estar para que la fiesta surja, de manera improvisada, en un encuentro entre gitanos. Y en esta línea mágica de la geografía de la baja Andalucía, paralela al Guadalquivir y a la línea de ferrocarril Sevilla-Cádiz, viven una serie de FAMILIAS GITANAS con un don especial.

Personas mayores, muchos jóvenes y también niños, conocen el ritual. El cante surje de manera espeontánea, no es obligotoria la guitarra. Las palmas hacen el compás y comienza la fiesta. Se escuchan unos a otros. Al principio, los más jóvenes dejan cantar a los mayores y, el que sabe, de forma generosa, se entrega al baile.

El flamenco vivo y en la intimidad de las familias. Sin estos encuentros, el flamenco no estaría en el lugar que ocupa en la actualidad, en los grandes escenarios. El flamenco profesional se nutre de esta cultura popular propia del pueblo gitano.

La acústica del local no es la más apropiada, pero estos gitanos flamencos no saben expresarse de otra forma, y había motivo para la celebración: el bautizo de un nuevo miembro de la familia, sobrino de Luis de Chimenea. Su abuelo Chimenea se siente a gusto y obsequia al recién nacido con este baile, tan elegante.

Los momentos flamencos se dieron de forma desperdigada y no en las mejores condiciones. Pero aún así, sorprendía el respeto de unos con otros, las ganas de expresarse y la participación de los más jóvenes. Garantía de superviviencia. El flamenco en su estado puro sigue vivo. Algunos momentos inolvidables: